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Las dictaduras del Ejecutivo impiden el desarrollo de América Latina

Camina con la calma propia del clima frío, aunque dista de ser atemperado en su discurso y en sus posiciones sobre asuntos como la política y el desarrollo en América del Sur. A pesar de llevar una vida limitada por la seguridad que le impone la amenaza de muerte que le hizo la guerrilla colombiana, el expresidente colombiano Álvaro Uribe no se aparta de los temas que lo ocuparon durante su gobierno: la seguridad, el narcotráfico y Venezuela.

– ¿Cuáles son los retos para el desarrollo político y económico de América Latina?
Los valores democráticos son la fuente de recursos, y se han deteriorado en muchas partes vinculados al narcotráfico y hay que rescatarlos. Quien acaba con el sector privado acaba con las fuentes de recursos que hacen sostenibles las democracias. Otro reto es la cohesión social, que va de la mano con el sector privado. Si deslegitima la inversión ésta avanza, pero no así la cohesión social. Y si al mismo tiempo haces inversión social pero te olvidas del sector privado te quedas sin recursos. A mí me preocupa mucho cuando los gobiernos comienzan a crear unas dictaduras del Ejecutivo. Una dictadura civil del ejecutivo, que elimina la independencia de las instituciones y crea restricciones a la participación pluralista. Marchita la participación independiente y solo promueve la participación propagandística del Estado. Evitarlo es uno de los retos fundamentales para América Latina.

– ¿Cómo promover el desarrollo en países cuya condición de pobreza los hace proclives a caer ante promesas de gobiernos populistas, con modelos exportables, como la revolución bolivariana?
No creo que esté siendo totalmente copiado porque algunos países del Alba, por ejemplo, han seguido conceptos políticos del actual gobierno de Venezuela, pero no han seguido esa orgía expropiadora que está destruyendo al sector privado. ¿Cómo impulsar el desarrollo? Creo que se necesitan esos cinco elementos. Sin ellos es imposible evolucionar en el tema de infraestructura. América Latina debería dedicar muchos más recursos a la investigación en desarrollo, a la educación bien orientada. La libertad de iniciativa privada no puede ser una libertad que ejerzan las élites. Pero tenemos un problema muy grande: en algunos países de América Latina hemos construido en nombre del socialismo capitalismos corruptos de amigos, cuando el tratamiento a la empresa privada tiene que ser totalmente institucional.

– ¿Cómo hablar de desarrollo de América Latina en contextos de economías sociales de libre mercado, socialmente responsables y economías que parecieran copiar el modelo del socialista del siglo XXI?
Una lección importante hemos aprendido del Perú, país que traía una enorme tasa de inversión privada, pero algunos sectores se quejaban de que prosperaba solo el sector privado pero el país se veía rezagado en lo social. El presidente Humala ha aumentado prudentemente los impuestos, en una concertación con el sector privado, sin cruzar la línea. No desestimula la inversión pero el Estado tiene mayores recursos para poder intervenir más activamente en lo social.

– Ha hablado de que uno de los pilares fundamentales para el desarrollo es la seguridad. Comprendido su alcance hemisférico ¿cree que está vigente el concepto de seguridad democrática?
¿Qué es la seguridad democrática? Es un proyecto de seguridad con libertades, con pluralismo para todos los colombianos, independientemente de su afinidad o disgusto con el gobierno. Cualquiera que mire hacia atrás debería reconocer que así ocurrió. Sobre la seguridad hemisférica no veo mayores riesgos, pero sí riesgos de terrorismos internos en los países, asociados al narcotráfico y a la corrupción. Las amenazas contra la seguridad hemisférica las pueden crear nuestros países en la medida en que promuevan amenazas, haciendo alianzas con quienes están creando desarrollos nucleares, para crear confrontaciones, como alianzas con Irán. La seguridad es una fuente de recursos y valores democráticos y la inseguridad es destructora de esos recursos. Si en el caso de Venezuela, por ejemplo crece la inseguridad, no van a ser sostenibles en el tiempo los programas sociales que benefician a los pobres. Si crece la inseguridad y al mismo tiempo destruyen al sector privado, por más petróleo que haya no habrá recursos para mantenerlos.

– ¿Se vulnera la seguridad hemisférica si en la cumbre de las Américas es discutida la legalización de las drogas?
Si el narcotráfico advierte que los gobiernos tienen la tentación de la legalización, se va a sentir campeón. Esta discusión no ha incluido el tema de la libertad, y las drogas vuelven esclavo al ser humano. Se vuelve un animal cuando pierde su control y puede convertirse en destructor del entorno social. En algunos países el fenómeno del narcotráfico ha coincidido con el avance del asesinato.

– ¿Cree que ha habido un retroceso en la seguridad en Colombia?
En nuestro gobierno el pueblo ganó la capacidad de quejarse. Hay quejas de recrecimiento de la guerrilla y carteles de la droga. Yo diría que el país está en un buen momento pero a esas señales hay que ponerles cuidado. Y a mí me preocupa que los terroristas se sigan refugiando en Venezuela. Allá está Iván Márquez, Timochenko, Grannobles, Pablito del ELN, Gabino… Me preocupa que en el vecindario haya tanto problema de narcotráfico que parecía exclusivo de Colombia, y que en aras de las buenas relaciones se acabe la franqueza.

– ¿Y cómo evalúa las relaciones entre Venezuela y Colombia? ¿Se han distendido?
Ese no es el problema, sino lo que hay de fondo. En el comercio internacional estamos ayudando a crear un futuro sombrío. Venezuela ha venido destruyendo el aparato productivo, se ha venido empobreciendo su economía, y eso va a afectar las exportaciones colombianas porque habrá menos capacidad de compra. Y no creo que uno pueda decir que Venezuela está cumpliendo sus obligaciones frente al terrorismo cuando le ha entregado a Colombia unos cuadros de tercer nivel de importancia, como premio de consolación. Las relaciones hay que mirarlas por esos hechos de fondo, no sobre algo inmediato como el pago de una deuda. Pero me preocupa que poco a poco Venezuela está creando una Cuba, que ha sido un fracaso. Vivió del subsidio soviético y ahora del venezolano. Los socialismos han marchitado las mentes de la gente, y necesitamos economías de mercado con criterio social. Una nueva Cuba en la frontera sería una desgracia para el pueblo de Venezuela y una amenaza para el pueblo de Colombia.

– ¿Sigue de cerca el proceso político venezolano?
Hoy tienen alternativa, lo importante es que la fortalezcan independientemente de quién gane en octubre. Si siguen por el camino que van ayudará mucho a defender los atropellados valores democráticos de Venezuela.
…Una alternativa que también plantearía un nuevo escenario de relaciones con Colombia si Álvaro Uribe aspira de nuevo a la presidencia…
No es el tema… Si todos tenemos valores democráticos en el vecindario viviríamos mejor.

– ¿Cómo deber ser la hoja de ruta para la paz en Colombia?
Nosotros planteamos la política de la confianza que permitía avanzar. Seguridad de la inversión como medio y la política social como fin, como el gran validador. Frente a la delincuencia, una política estricta de seguridad, dar la oportunidad de la reinserción con políticas sociales para frenarla en su capacidad de reclutar a los jóvenes.

– ¿Tiene Álvaro Uribe interés en retomar la conducción de la seguridad democrática?
Mi generación no ha vivido un solo día de paz. Soy sobreviviente por milagro, por la generosidad de la fuerza armada de Colombia para cuidarme. Estoy próximo a ser abuelo y mi gran aspiración es luchar hasta el último día para que las nuevas generaciones vivan felices. Y le quiero enviar un mensaje a Venezuela: hoy por mí, mañana por ti. El terrorismo no tiene fronteras.

– ¿Está bravo con el presidente Santos?
¿Bravo? (risas) A estas alturas de la vida se va quitando la capacidad de ser bravo pero no se quita la capacidad de tener tristezas, y los temas de la patria preocupan.

– ¿Y esas tristezas lo moverían a ser nuevamente candidato a la presidencia?
Esas tristezas y esas preocupaciones por la patria me mueven a lo que he hecho toda la vida: luchar por Colombia. Y con este pelo blanco soy más luchador que ambicioso.

Publicado en El Mundo
Mayo 2012

Vestir uniforme militar es una forma de estar unido al poder

Morela Colina es comunicadora social, ex investigadora de RCTV. El cierre de este canal de televisión por la acción del gobierno irrumpió su doctorado en Ciencia Política de la UCV, pero eso no le ha impedido continuar investigando el decurso del proceso político venezolano, con especial énfasis en la articulación del discurso político del presidente Chávez y la respuesta que obtiene de la sociedad ante cada uno de sus actos.

En esta etapa que el presidente de Venezuela Hugo Chávez ha llamado a la radicalización, se ha visto obligado a revisar la solidez de su piso político a tal punto de retornar a la idea del Polo Patriótico. Pero en la práctica ha ejecutado acciones políticas que le permitan materializar, con la rapidez necesaria, los pasos para avanzar en el debilitamiento de lo que él llama el Estado burgués. La milicia es elemento clave en decisiones que van contra la propiedad privada y los medios de producción. Pero va aún más allá.

-¿Cuál es el principal problema del presidente hoy, en enero de 2011?
Chávez tiene un problema de política grave. Desde que llegó al poder no ha podido consolidar un piso político sustentable que sea un partido monolítico y que le obedezca. Aun cuando tiene un entorno cercano que alaba al líder, él ha ido formando una estructura que pareciera partidista, pero realmente lo que querría es gobernar con un partido militar. Hizo beligerante a la fuerza armada para que le obedeciera, desestructuró los mandos, desmontó la doctrina pero no pudo hacerla su partido. Hay algunos ingenuos que creen que tiene doctrina de verdad, pero se agarra de la doctrina de Castro y de la izquierda. El socialismo del siglo XXI carece de doctrina ideológica sustentable que sea la espina dorsal. Organiza a las milicias que se supone van a luchar contra el gobierno opresor. Pero ese discurso siempre ha existido.

-¿Él quiere formar un imperio en un país cuyas instituciones ha fracturado? ¿Por qué?
Porque tenemos una sociedad que se convirtió en hedonista, para su propio goce y disfrute. Ha habido dinero, falta de conducción, lo mismo que pasó en la FAN ha pasado en la familia, pero en el fondo la sociedad está más pendiente del goce que de lo que es moral y estable. Una de las consecuencias de esto es que los hombres inteligentes no quieren ser funcionarios públicos.

-¿Por qué?
Porque el que es verdaderamente probo no quiere ser parte de este saqueo. El que es verdaderamente inteligente no va a arriesgar una vida construida sobre la base de unos valores por un proyecto para tener que bajar la cabeza ante líderes menos inteligentes que él. Y el pueblo no quiere involucrarse en los asuntos públicos.

-Pero el pueblo de Chávez si se involucra…
Se está involucrando porque él le dio una vía, pero no porque lo tiene internalizado como virtud. El que hace oposición al gobierno prefiere la comodidad a involucrarse, o lo hace esporádicamente.

-Pero eso es generalizar…
La gente lo que tiene claro como virtud para lograr un cambio es votar, como virtud pública, pero la gente no se vincula activamente en los problemas. Y cuando hay que salir a defender los derechos ciudadanos solo sale un grupo. Estamos respondiendo al miedo como un medio de control político.

-¿Es el uso de las milicias un medio de control político?
Es una forma de meter miedo, de que van a hacer daño. La milicia está para ser los ojos de Chávez, para formar los comisarios políticos. La gente quiere unirse en milicias, consejos comunales, porque es un medio de conseguir recursos del Estado, y porque vestir un uniforme militar es una forma de estar unido al poder. Estamos aprendiendo la civilidad a golpe y porrazo con esta inyección militarista. La civilidad es lograr una mejor vida, lograr que una cédula sirva más que para mostrársela al policía. El ciudadano debe involucrase en la solución de los problemas no solo cuando llegan las elecciones.

-¿Por qué le está dando importancia a las milicias?
Porque quiere incorporarlo como un piso político fuerte porque las bases del PSUV le indican que su piso político para enfrentar las elecciones de 2102 está débil. Él le va a dar a las milicias la capacidad a través de un seudoentrenamiento militar, para que sean el mecanismo de control político y movilizar a la población a votar en el 2012. La Milicia Nacional Bolivariana incluye a la Reserva Militar Bolivariana. La milicia es gente con experiencia militar y que depende funcionalmente, a pesar de tener un comandante, del presidente de la república. No obedece a una doctrina. La milicia no requiere experiencia militar previa, son voluntarios que se adhieren para cumplir funciones de ayuda a la FAN en la defensa integral.

-¿Pero el presidente usa a las milicias para defender a quién de qué?

Ese es el punto, ¿quién es el enemigo? Nosotros entendemos que hasta ahora la usa para hacer cumplir sus deseos y escenificar una ataque de pueblo contra pueblo. Eso podría responder a una teoría más moderna, la guerra revolucionaria, que se distingue de la guerra de guerrillas. La guerra de guerrillas es antigua y la revolucionaria es moderna. La primera se remonta a la resistencia española y termina con la acción de los franceses ante el ejército alemán entre 1943-44. La segunda es una concepción estratégica fundada ideológicamente y conducida por un partido, se registra en occidente con la estrategia del general Markos de Grecia, en 1945, quien reemplaza al soldado ciudadano de las guerras clásicas y que es reemplazado por el soldado militante. Se procura la conveniencia o la captación de la población por medio de un procedimiento como el terrorismo.

-¿Es este gobierno terrorista?
No lo vamos a acusar de terrorista, que interprete el lector hacia dónde apuntan las ambiciones del presidente y sus estrategias. La milicia se alimenta del frente Francisco de Miranda que, supuestamente, tiene un carácter asistencial y cooperativo, y a su vez apoya a la OPSA, una oficina de la FAN de naturaleza productiva y alimentaria; pero ha sido utilizado para invadir las tierras con el supuesto objetivo de preservar la seguridad alimentaria haciendo estas tierras más productivas que sus dueños, aterrorizando, invadiendo y obviando todo procedimiento legal. Este es un modelo venezolano que también tiene inspiración en Cuba. El trabajo principal en la milicia es la inteligencia social, para convivir en las comunidades, ser los comisarios políticos y uniformarse solo en los desfiles. Todo conflicto tiene un objetivo: sembrar el miedo y el odio y crear una inseguridad y sospecha entre la población para así poder darle mayor control político al régimen.

-¿Para qué sembrar miedo y odio?
Él siempre dice divide y vencerás, él piensa que eso le aumenta el poder. Lo que tiene que tener claro la población es que a una política de exclusionismo, la población y el liderazgo político opositor, tienen que oponérsele con un proyecto político alternativo cosmopolita y de futuro, capaz de superar la diferencia entre global y local pero poder insertarse entre ambos. Y así reconstruir la legitimidad que a su vez va asociada a un sistema de valores incluyentes y democráticos. También hay que distinguir la guerra del mero crimen, y allí cabría el soldado definido como personal autorizado a involucrase en la violencia armada en nombre del Estado, porque para construir cuerpos paralelos ha hecho falta causas bien profundas para inspirar una lealtad que convenza a los hombres y arriesguen su vida por un líder. Hay que tener también distinciones económico-políticas en las actividades públicas del Estado. Hay que distinguir lo civil de lo militar.

-Pero esa distinción se ha perdido hasta en los propios funcionarios del Estado quienes le dicen comandante presidente.
Porque no hay distinción entre lo público y lo privado, entre servir al público y a un líder. Hay que tener cuidado en esa separación entre lo civil de lo militar. La relación interna legal y no violenta, y la lucha externa violenta. Esto daría una distinción entre sociedad civil y barbarie. Y de allí que, cuando hablamos de milicia, los que ingenuamente creen que están cumpliendo con una funciona para mejorar al país, tienen que tener clara la distinción entre el portador legítimo de las armas, el no combatiente y el criminal; esto nos daría al final una distinción básica para que funcione una sociedad: la distinción entre guerra y paz. Y hay que tener claro la responsabilidad creciente que tiene un Estado ante un público informado, eso lo obliga a tener una responsabilidad distinta y a no tomar decisiones viscerales. Es lo que pasa cuando vemos a voceros de consejos comunales que le reclaman directamente al presidente promesas no cumplidas. Cuando el presidente ataca a los medios de comunicación a lo que le teme es a la responsabilidad que debe asumir ante un público informado porque éste exige cuando está claro, y si no lo está va a buscar esa información. Los regímenes totalitarios se mantienen sobre el la desinformación y el oscurantismo.

-¿La sociedad venezolana está capacitada hoy para distinguir entre la guerra y la paz?
No lo tiene muy claro, aunque hay una conciencia democrática que plantea que el camino para conseguir la paz es el voto. Pero lamentablemente hay teóricos que sostienen la extrema de que es el sumacum de la violencia. Los estudios de la guerra y los conflictos advierten que la guerra es la vía para conseguir la paz. Sin embargo, la nueva teoría sobre la ética ciudadana dice que un sistema democrático sano solo se sostiene sobre la civilidad y la educación. Nosotros los venezolanos estamos en una encrucijada de escoger cuál es el camino.

-¿Cuál es ese camino?
Los pueblos normalmente encuentran su mal y su medicina, por eso han existido los conflictos. Ahora, ¿de qué forma vamos a solucionar la situación que tenemos? Eso lo va a decidir la sociedad en conjunto, porque quienes siguen al líder verán si ese es el camino correcto que les va a dar la paz, la felicidad y el bien común; o si ellos tienen que involucrarse para conseguir esa calidad de vida y esa paz.

Publicado en Sexto Poder
17/01/2011

Cisneros: El gran reto es rescatar a Venezuela del “hombre nuevo del socialismo del siglo XXI”

La estrategia es un concepto proveniente del entorno militar que define el uso de los recursos para desarrollar operaciones tácticas con el fin de ganar una guerra. Cuando es incorporado a la generación de pensamiento y acción define la orientación con la que una nación planifica, con visión de largo plazo, el logro de su interés nacional tal y como está asentado en su constitución.

Imelda Cisneros, fellow de la Universidad de Harvard desde 1996, Magíster en Ciencias Políticas en la Universidad de Waterloo, consultora estratégica organizacional y exministra de Fomento del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, está convencida de que en el caso de Venezuela el mejor programa social es un buen plan de gobierno. Pero el gran reto cuando se registre un cambio en la conducción política del país, por la vía constitucional, es revertir ese «hombre nuevo» creado por la llamada «revolución socialista del siglo XXI»

-En términos de los logros del gobierno de acuerdo a una planificación estratégica reflejada en el Plan Nacional Simón Bolívar y el Plan de la Patria? Si es que los considera como tal, ¿cómo evalúa el país?

Analizar la situación de Venezuela es muy complejo, porque el gobierno no es un grupo homogéneo. Hay enchufados, militares, militantes del PSUV más y menos dogmáticos. Todo este grupo que maneja al país se ha convertido en una élite amorfa, gris, enredada, muy difícil de analizar. Pero si nos guiamos por lo que podría ser el pensamiento ideológico de Chávez y de su doctrina, si eso existe, y de su ideología, si eso existe, que no es marxista, ni fachista sino algo también amorfo que podemos señalar como la «Revolución del siglo XXI», ellos han sido unos grandes triunfadores.

Quien se posiciona como integrante del equipo del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez reflexiona sobre ese éxito contradiciendo a quienes dicen que ese fue un buen equipo de gobierno, asegurando que fue un equipo fracasado y que los verdaderos exitosos han sido “estos que han logrado permanecer en el poder y han logrado destruir lo que existía para, supuestamente, construir algo distinto y crear al hombre nuevo. Han logrado solo la primera parte porque lo han destruido todo. Cada vez veo más difícil vivir como estamos viviendo, hay una destrucción total del país”.

– ¿Cree que el objetivo estratégico del chavismo y su continuación en el poder fue la destrucción de lo que había para construir? ¿Lo lograron?

Sí, lo lograron, creyendo que iban a poder montar algo nuevo. Pero el nivel de destrucción ha sido tal que no hay ninguna posibilidad de que logren montar algo nuevo, y para nosotros va a ser muy difícil.

-¿Chávez tenía un objetivo estratégico?

Yo creo que Chávez sí tenía un objetivo estratégico: una sociedad plana, igualitaria, basada en rebajar a los que estaban arriba en vez de llevar hacia arriba a los que estaban abajo. Para mí era esa su concepción, precisamente por ese odio y ese reconcomio interno de las personas que tienen resentimiento con la vida por lo que fueron, por lo que fue su familia. Ese tipo de gente no puede ver la situación en positivo, hacia la excelencia. Lo que buscan es disminuir a los demás en vez de ayudarlos a mejorar. Soy demócrata y no veo una salida que no sea por la vía constitucional y en los valores de la democracia. Desde un principio decía que si se atornillaban iban a destruir al país, no solo desde el punto de vista de la infraestructura, sino desde el moral, de el de los valores. Y fue así, destruyeron todas las instituciones del Estado. Ahora estamos tratando de recuperar el Poder Legislativo, pero también intentan acabarlo. ¿Cuál es el «hombre nuevo» que dicen ellos? Creo que en el tuétano el venezolano siguen siendo como lo conocíamos, con su bochinche, con su forma caribeña.

Entrevista completa

Dos años sin Chávez

No son pocos los decepcionados de Chávez y de su sucesor.

La partida física de Hugo Chávez sirve para contrastar la dicotomía que vive Venezuela: la de un gobierno que dice mantener su legado y la de una parte de los venezolanos desencantados de él.

Sus manos se apoyaban sobre el negro y frío mármol con el que está cubierto el féretro. Por segundo año, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, le rindió honores a Hugo Chávez, quien antes de morir lo designó su heredero político.

En el Cuartel de la Montaña, en Caracas, donde Chávez se entregó tras el fallido golpe de Estado que intentó en 1992, reposan sus restos.

Desde abril de 2013, cuando Maduro ganó la presidencia, ha intentado mantener el “legado del comandante eterno”, como le llaman sus seguidores.

Pero lejos de caminar hacia el “mar de la suprema felicidad” como prometió Chávez a los venezolanos, estos sufren una crítica situación económica.

Maduro carga sobre sus hombros y alienta un modelo económico inviable sustentado en el llamado “Socialismo del siglo XXI”.

Las promesas de Chávez, y la realidad que se vive tras su muerte, quizás le habrán venido a la mente a Luis Pereda quien desde el oriente de Venezuela, en la isla de Margarita, vio a Maduro rindiendo tributo a Chávez por la prensa o la televisión.

Desde hacía 15 años Pereda, pescador de oficio en la semana, vendía cocos los fines de semana por necesidad frente a los restaurantes que había en playa El Agua, uno de los lugares más populares para turistas nacionales y extranjeros.

Pero ahora no sabe cómo ganará dinero, porque el gobierno de Maduro demolió los locales comerciales privados, con la promesa de construir un bulevar más atractivo para el turismo.

“Uno lo que anda es llorando porque ahora no tiene trabajo. Esto se ha caído por este gobierno, todo lo ha echado a perder. Yo voté por los dos, por Chávez y Maduro, pero estoy arrepentido por lo que están haciendo”, dijo a la Voz de América.

Teme que cuando las obras estén listas no lo dejen estar frente a la playa vendiendo cocos.

“Aquí va a estar mucha gente de real y no nos van a dejar entrar a trabajar”, agregó.

El parecer de Pereda contrasta con lo prometido por el chavismo: igualdad para todos.

En lo único que hay igualdad hoy en Venezuela es en la dificultad para conseguir alimentos, y en que durante el año que culminó su valor se incrementó en 102,5% según cifras oficiales.

A los chavistas ni siquiera la oración creada en honor a su líder los ha salvado de esa realidad que perciben en sus bolsillos cuando de llevar el pan a casa se trata.

“Danos hoy tu luz para que nos guíe cada día, no nos dejes caer en la tentación del capitalismo, mas líbranos de la maldad de la oligarquía, (…) Por los siglos de los siglos amén. Viva Chávez”, invocaron en septiembre pasado por primera vez, sin ver resultados.

El gobierno, encargado de continuar con lo que llaman “su legado”, se ha ocupado en el último año de demostrar, a los venezolanos y al mundo, que hay confabulaciones que intentan separar a Maduro del poder, postergando por esta causa, de forma recurrente, la toma de decisiones para hacer frente a la crisis.

Diversos voceros del oficialismo han dedicado su tiempo a promover la confrontación política con la oposición venezolana y constantemente con países como Estados Unidos.

Maduro incluso pidió este 5 de marzo, durante uno de los múltiples actos conmemorativos por los dos años de la muerte de Chávez, que salieran a la calle si algo le pasaba.

“Si ustedes amanecieran con una noticia de que me ha sucedido algo, salgan a la calle a restablecer la paz”, instó Maduro.

Publicado en voanoticias.com

La salud no espera

Los venezolanos ven cómo corre peligro su salud a causa de la escasez de medicinas que se ha agravado en 2015.

La escasez que en Venezuela se agudizó al comenzar el año 2015 mantiene a la población en vilo cuando busca atender sus enfermedades.

Largas colas marcan el inicio del 2015 en Venezuela, donde la gente pasa hasta cinco horas para comprar alimentos o productos básicos.

Pero cuando se trata de la salud, no hay espera posible.

Martha Hernández, de 38 años de edad, es una de las miles de venezolanas que vive en carne propia la escasez, pero en su caso, de medicinas.

“La situación de escasez de medicamentos es preocupante”, dijo.

Su madre de 75 años de edad y jubilada de la administración pública, tiene una enfermedad ocular y depende de una medicina para que su vista no se deteriore.

Unos días antes de terminar el frasco de gotas que tenía, comenzó a buscarlo en todas las farmacias posibles.

“Durante dos semanas estuvimos buscando unas gotas para el glaucoma de mi mamá, recorrimos distintas cadenas de farmacias, desde las más grandes hasta las más pequeñas”, dijo Hernández a la Voz de América.

Sin éxito en la búsqueda, recurrieron al mundo virtual.

“Utilizamos las redes sociales como Facebook, Twitter y la red de amigos para solicitar el medicamento, por si alguna persona lo encontraba que nos avisara”, agregó.

Pero tampoco obtuvieron una respuesta alentadora, aunque entre los usuarios venezolanos de las redes sociales ya se ha vuelto cotidiano el usarlas como medio de servicio público para solicitar medicinas.

La suerte de Martha y su madre no ha sido como la de otros venezolanos, pues luego de 15 días preguntado por el medicamento para controlar la enfermedad crónica que padece lo consiguió en una farmacia.

“Es injusto tener que hacer cola para comprar medicinas, cuando se supone que el Estado debe garantizar la salud y el acceso a ella a todos los venezolano”, dijo indignada.

“Además no es solo el hecho de tener que hacer la cola, es la frustración de no conseguir el medicamento que en muchos casos, como el de mi mamá, es de uso diario y de por vida”, recalcó.

Al escuchar el testimonio de Martha Hernández, me pregunto por qué el gobierno del presidente Nicolás Maduro no evitó esta situación, a pesar de que recibió advertencias de todos los sectores privados de la economía sobre la inminente escasez al iniciar 2015 si no tomaba decisiones puntuales para evitarla.

La de otros no ha sido la misma suerte.

Al menos no la de trece pacientes del Hospital Universitario de Caracas, que fallecieron a lo largo del 2014 tras una larga espera para ser operados a causa de enfermedades del corazón.

¿La razón? La carencias de los medicamentos e insumos médicos necesarios para ser atendidos.

La falta de sangre almacenada, anestesia y compresas selló la muerte de al menos uno de esos 13 venezolanos.

La Federación Farmacéutica de Venezuela ha denunciado que el desabastecimiento de medicinas llega al 70% y su vocero, Freddy Ceballos, ha dicho que la situación es “crítica”.

El gremio de las farmacias ha acusado al gobierno de ser arbitrario con la entrega de divisas, con la que importan las medicinas o la materia prima para producirlas en Venezuela.

Algunas redes de farmacias han decidido, por cuenta propia, implementar un mecanismo de control con la cédula de identidad de sus clientes que registran en su base de datos y que les impide comprar más de una vez, en una semana, un mismo medicamento.

Además limitan las cantidades por persona.

El presidente Maduro no da respuestas efectivas para superar la situación de escasez.

De la gira que inició por países asiáticos el 4 de enero, el presidente Maduro anunció un acuerdo con la industria farmacéutica iraní.

“Estamos llegando a una alianza estratégica con la industria farmacéutica iraní y ellos van a ir hacer inversiones y transferencia de tecnología para fortalecer nuestra industria farmacéutica”, dijo Maduro.

Mientras el presidente venezolano ha estado más de doce días fuera del país, la imagen se repite frente a farmacias y automercados: gente que hace filas bajo sol y lluvia por alimentos y medicamentos.

El gobierno es víctima de su propia trampa. El modelo económico que ha intentado imponer de acuerdo a lo que ha llamado la revolución bolivariana no le permite rectificar, y tomar medidas que serían contrarías al llamado socialismo del siglo XXI, y decidir en beneficio de los venezolanos que lo llevaron al poder y que hoy también sufren las consecuencias.

Publicado en voanoticias.com