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Monseñor Padrón: “En Venezuela hay una dictadura de partido”

La máxima autoridad de la Iglesia Católica venezolana identifica los elementos que definen como incierto el destino de Venezuela en medio de la crisis institucional que vive desde hace cuatro meses.

Hace dos meses la Conferencia Episcopal Venezolana, la máxima autoridad de la Iglesia, alertó sobre la grave situación que atravesaba Venezuela y sobre las demandas que tenía que atender el gobierno del presidente Nicolás Maduro para superarla. La Voz de América conversó con su presidente, Monseñor Diego Rafael Padrón Sánchez, Arzobispo de Cumaná quien advierte que hasta ahora ninguna de esas demandas ha sido atendida. Argumenta que, por el contrario, se ha agudizado la represión a la disidencia política en un sistema de gobierno anticonstitucional.

-¿Cómo califica después de 4 meses la crisis que vive Venezuela desde el pasado 12 de febrero?
La situación del país es una crisis global, de muchas dimensiones, las abarca todas. Desde lo social, económico, pasando por lo educativo y lo espiritual, y por eso esta situación crea confusión, no tiene fácil respuesta, pero también genera una gran incertidumbre: ¿hacia dónde vamos? Vamos caminando, pero no sabemos hacia dónde.

-¿Ha dado el gobierno nuevos indicios desde febrero de avanzar en la instalación de un sistema de gobierno totalitario?
El sistema es el mismo, mantiene los principios fundamentales. Lo que ha habido es acentuaciones de algunos aspectos como la represión. Es muy notable.

-¿Habría razones para que los venezolanos no hagan ejercicio de sus derechos civiles, políticos, incluso razones que argumenten, que desde el gobierno se vulneren los derechos humanos?
Hay casos documentados, concretos, especificados donde ha habido un gran abuso y una arremetida contra la persona y todos sus derechos, eso está clarísimo, no es ningún secreto en Venezuela. Además hay una gran cantidad de casos bien estudiados, por tanto eso que ya tenemos en concreto y analizado, es el reflejo de la situación que se registra en toda Venezuela. En muchas ciudades hay un ataque frontal contra la libertad, contra las personas, pero no solo sobre los DDHH, los derechos políticos y sociales, sino sobre la calidad de vida, el derecho fundamental a la vida y a una calidad de vida que no tenemos en Venezuela. El hecho de tener que hacer largas horas de cola para conseguir un alimento, si es que lo consigues; el que haya escasez de medicina es poca calidad de vida.

-En Venezuela han sido reportados robos de bolsas de comida. ¿Hasta dónde cree que puede llevar a los venezolanos la crisis económica que se vive con escasez de alimentos básicos?
Eso es el reflejo de la situación. Lo que más urge en Venezuela es tener comida. Otras cosas han pasado a un segundo plano como el robo de joyas o elementos clave como un celular. La verdadera necesidad es la defensa de la vida misma, de lo que comemos. Ese es el ataque más fuerte a los derechos humanos.

-¿Cree que desde el gobierno se promueven acciones que cuestionan el valor de la vida como algo absoluto?
No es un asunto que apunte a la promoción de acciones, porque hay que reconocer que el gobierno ha hecho algunos esfuerzos. Por ejemplo los planes de seguridad. Pero no solamente basta con hacer los planes. El problema es la eficiencia, ninguno de esos planes ha resultado totalmente. Sus resultados son muy bajos y eso conlleva a estar frente a un problema muy grave de eficiencia en la gestión gubernamental en todas sus dimensiones.

-¿Hasta dónde cree que el gobierno le teme a la verdad? No solamente haciendo referencia al caso Leopoldo López, sino también a la indisposición para promover la creación de una comisión de la verdad que aclare las muertes que se han registrado desde el pasado 12 de febrero.
El gobierno, no ahora sino siempre, en casi 16 años le ha tenido miedo a la verdad, y en ningún momento ha habido una comisión de la verdad que sea objetiva y amplia. Una comisión de la verdad manejada desde el gobierno no es objetiva y no va a reflejar la situación real.

-¿Cree que es por ese miedo a la verdad que se tomó la decisión de llevar a juicio a Leopoldo López?
No es tanto por un asunto de la verdad. Se trata más bien de acallar voces disidentes, por eso no es extraño que puedan venir otras detenciones porque todo el que manifieste su adversidad públicamente contra el gobierno va a sentir también los efectos de la represión. O se le insulta, o se le encarcela o se le amedrenta.

-¿Cree que es democrática esa decisión?
No me queda clara la razón por la cual lo están juzgando. Eso está en un nivel muy impreciso. No es democrática esta decisión. Hay una serie de elementos que van en contra del debido proceso.

-¿Cuál puede ser el aporte de la Iglesia venezolana en este momento para que avance el diálogo, siendo que, como dijo, la CEV en el documento difundido en abril pasado “todos, sin excepción, somos responsables de la libertad, la paz y el destino democrático de nuestra Patria”?
Hay dos elementos que quisiera destacar. El comunicado publicado en abril hace una afirmación que sigue siendo válida: no se trata de una u otra persona. Es el sistema como tal el que es anticonstitucional. En segundo lugar, este es un sistema que no corresponde a lo establecido en la Constitución. La única manera de salir de esta crisis es que las partes opuestas se sienten, como ya lo hicieron, a dialogar con un temario y con un itinerario, y con la perspectiva de unos resultados concretos.

-¿Por qué cree que el diálogo gobierno-oposición no ha dado los frutos esperados?
Porque posiblemente no se esperaban frutos concretos, sino más bien se tenía la idea que se tenía, al menos eso es lo que manifiesta la parte oficialista, era conversar. Pero conversar no es dialogar, podemos pasar todo el día conversando y no dialogando, porque diálogo significa que las partes se cruzan y que se aceptan de uno y otro lado, al momento de razones se llega a una concreción. Eso es lo que ha faltado, no ha habido voluntad de cambio, de aceptar unas propuestas que lleven a mejorar la situación del país.

-¿Cuál puede ser la acción de la Iglesia para contribuir con la reconciliación en Venezuela?
Reforzar la conciencia de que el diálogo es el único camino para alcanzar la superación de esta polarización que tenemos y de esta crisis en todos los órdenes. Porque la otra vía es la violencia, y sabemos que la violencia nos lleva a mayor violencia y a muerte. Por tanto, frente a la guerra y a la violencia el único camino es el diálogo, pero con un itinerario, un propósito firme y unas metas. Un diálogo en la línea del respeto, y de aceptar las posturas de ambas partes.

-¿Cómo observa, en el contexto del diálogo, la participación de actores extranjeros, la decisión de sanciones a funcionarios venezolanos por parte del gobierno de Estados Unidos por violación de DDHH?
En principio los problemas de los venezolanos los resolvemos los mismos venezolanos. Podemos tener ayuda, y para muestra el papel de la UNASUR, y del Vaticano que tienen un papel positivo. Pero la injerencia en el país no se puede aceptar, ni tampoco genera un resultado positivo. Se ha dicho, incluso Estados Unidos lo ha asimilado, que no es el momento de tomar decisiones contra Venezuela, ni tampoco nadie sabe cuál será el resultado de esas decisiones. Estoy convencido de que tenemos capacidad suficiente para analizar y resolver nuestros problemas sin necesidad de interferencia de ninguna otra nación. Creo que es válida la ayuda como ya lo señalamos.

-¿Qué opina la Iglesia venezolana de esta nueva denuncia de magnicidio?
La Conferencia Episcopal como tal no ha analizado esa situación, porque no es el primer caso de anuncio de magnicidio. En los 15 años que llevamos creo que hay 70 o 73 intentos de magnicidio que no han quedado en nada, ni detenidos, ni se han encontrado elementos clave. Por tanto hablar de magnicidio es simplemente banalizar la situación. A mí particularmente me parece que es un subterfugio, un trapo rojo para encubrir la situación del país.

¿Cree que las pugnas internas en el Partido Socialista Unido de Venezuela retrasan la toma de decisiones que requiere el país?
Clarísimo. Para mí hay una dictadura de partido. EL partido tiene más poder que el gobierno. Estoy convencido de que el presidente de la república quisiera hacer otra cosa. Yo estuve convencido de que el presidente iba a dar una Ley de Amnistía o iba a tomar una medida humanitaria a favor de los presos políticos y los que están fuera del país. Pero creo que hay fuerzas dentro del partido que se lo impiden. La dictadura es del partido que es capaz de detener al gobierno.

Publicado el 10-06-2014

Machado: “El gobierno de Maduro está desesperado”

María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro.
María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro. (Foto: Aymara Lorenzo)


La dirigente opositora venezolana María Corina Machado, acusada por el gobierno venezolano, asegura a la Voz de América que continuará luchando por la democracia, incluso desde la cárcel.

Pareciera ser un objetivo político del gobierno de Venezuela, por los diversos señalamientos hechos en su contra. Pero María Corina Machado, una venezolana de 47 años no se siente amenazada por los intentos de reducirla, políticamente, que ejerce el gobierno del presidente Nicolás Maduro. La Voz de América conversó con ella y asegura que hoy están más vigentes que nunca las razones para promover una “salida”.

¿Cómo califica la justificación que hace la Fiscal General de la República sobre la violación a la ley para lograr la interceptación de correos electrónicos que se hicieron de sus cuentas de correo y se presentaron como pruebas de un intento de magnicidio y golpe de estado? Según ella se trata de asunto de seguridad de estado la vida del presidente y la seguridad del gobierno.

Es una confesión. Es una confesión del grado de confabulación que existe en los poderes públicos para crear, construir situaciones falsas, desprovistas de credibilidad alguna, para aniquilar, callar las voces y disuadir a todo espacio de disidencia frente a un régimen que avasalla. En segundo lugar, es una confesión de la desesperación de un régimen que está consciente del colapso del país, de la caída libre del apoyo al régimen del señor Maduro, y del terror que le tienen a la sociedad organizada y fundamentalmente a la verdad, porque se trata de terror a la verdad.

¿Cree que la relación establecida entre el presidente Maduro y sus gobernantes está sustentada en el miedo, y no en el respeto y creencia, como la que pudiera haber existido con el expresidente fallecido Hugo Chávez?

En Venezuela lo que hay en este momento es desesperación. Cuando el señor (Jorge) Rodríguez dijo que en Venezuela había gente desesperada, yo lo creo absolutamente. El pueblo está desesperado porque termine esta pesadilla. Qué parte no entienden de que tenemos un país pasando hambre, que no hay medicinas, que no hay gas doméstico, que el sueldo no alcanza ni para comer, que nos están matando, que la impunidad es absoluta y que la corrupción es una bofetada diaria. Los venezolanos entendemos que estamos frente a un régimen que, para callar este descontento popular, decidió reprimir a toda costa y el país reaccionó con esta fuerza. Nuestro planteamiento en un inicio, en febrero de este año, fue dar razones para buscar un cambio por la vía constitucional. Hoy tenemos más razones porque el país se ha deteriorado aceleradamente en lo económico, en lo social, pero sobre todo en lo institucional. La reflexión se ha hecho evidente, alrededor del mundo se ha hecho claro que en Venezuela existe una dictadura, que reprime, que tortura y que censura a todos los medios de comunicación.

Pueden ser o no creíbles las acusaciones del gobierno, pero en el contexto de Venezuela, son serias, han sido respaldadas por la propia Fiscal, usted misma le ha dado respuesta con la denuncia que formuló ante el Ministerio Público. ¿Estaría dispuesta a someterse al sistema de justicia venezolano, en el que ni usted ni otros venezolanos creen?

En el que nadie cree, porque yo te invito a que me digas una sola sentencia de la Sala Político Administrativa donde se haya favorecido a un ciudadano frente al estado, ante un planteamiento que tenga connotación política. Obviamente que todo el sistema de justicia, como el resto de los poderes públicos, está a su servicio. Y desde luego yo no confío en la justicia, pero insisto, hay que dejar la denuncia, el registro, la evidencia de hasta dónde han llegado, porque va a haber justicia. Estas personas actúan como si de verdad fueran intocables, se sienten intocables, que nada ni nadie va a poder hacerlos responsables de lo que han hecho; desde robarse las medicinas de los venezolanos y que por eso se nos estén muriendo los bebés, acabar con las reservas económicas, destruir y arruinar PDVSA, o incluso ordenar matar manifestantes pacíficos. Jamás olvidaré la expresión que tenía el señor Diosdado Cabello cuando, justo hace un año, me golpearon y me patearon frente a él, y la mirada y su sonrisa eran de “a nosotros nada nos va a impedir avanzar porque somos intocables” Y eso es lo que transmitían durante la denuncia que hicieron de un supuesto plan magnicida. Esto sería risible, poco ridículo por mal ejecutado, si no hubiese sido por la gravedad de la acusación, por quien la formula, lo que ellos llaman el Alto Mando Político, desde el vicepresidente hasta el presidente de PDVSA. Desde luego, también hay que tomar en cuenta los precedentes, hay dos alcaldes presos por haberse negado a reprimir. Está Leopoldo López preso y tratado como terrorista y acusado como criminal. Lo que está ocurriendo es muy grave, y en particular elevo una voz a los demócratas del mundo, especialmente a los de América Latina, y a los gobiernos de nuestro hemisferio, porque la indiferencia es complicidad.

¿Tiene temor de acabar presa como ellos?

Cómo podemos hablar de miedo cuando hay estudiantes que tienen a sus compañeros detenidos, torturados, asesinados y siguen luchando en la calle; cómo podemos hablar de miedo cuando hay madres que estaban frente al Palacio de Justicia cuando asaltaron el “Campamento de la Resistencia” que no tenían ni siquiera cómo pagar un abogado privado o una fianza que requiere un ingreso de 12 mil bolívares al mes (equivalente a $1,904 dólares). Una de ellas me dijo que al principio lo atajaba para que no saliera a la calle; después se quedaba rezando y hoy después de lo que había visto era ella la que iba a salir a la calle con él. Esa determinación, demuestra el coraje que hay en el pueblo de Venezuela, y si algo debe llenarnos de terror es imaginar que nuestros hijos puedan crecer en una Venezuela donde no tengan futuro. Porque saben que salen a la calle y los matan, donde de nada sirve estudiar y formarse porque no hay cómo subsistir. Donde en vez de verse como hermanos se ven como enemigos porque han sembrado la discordia entre nosotros. Este es el momento de entender que tenemos la fuerza, y con una ruta y una visión clara, esa fuerza es la que nos va a llevar hacia la transición a la democracia, con la valentía y el coraje cívico que hemos demostrado los venezolanos en el pasado.

¿Cree que el anuncio que ha hecho la Fiscal de posibles privativas de libertad, restricciones de salida del país, es un adelanto de lo que el gobierno pretende hacer con las cabezas de la oposición?

No voy a especular sobre lo que estos señores son capaces de hacer. Lo que está claro es que están desesperados porque saben que cruzaron una línea roja, una linea de violación de Derechos Humanos y que el mundo los descubrió. En este momento este movimiento tiene miles de líderes. La unidad genuina que Venezuela requiere desesperadamente incluye a todas las organizaciones políticas, pero va más allá. Es una unidad de abajo hacia arriba que incluye a todas las que han surgido en estos meses de lucha. Podrán ponernos a un lado a algunos de los voceros, de los dirigentes, y vendrán otros dispuestos a continuarla, porque esta lucha es hasta vencer, y nos va a conducir, como ya avanzamos, hacia la transición a la democracia.

Ha dicho que lo único que quiere del presidente Nicolás Maduro es que se vaya, pero siendo realistas ¿piensa que el presidente aceptará salir del poder por cualquiera de las vías democráticamente establecidas en la Constitución?

Lo que yo afirmé y repito es que no es magnicidio, ni golpe de estado, lo que queremos es que renuncie. Desde luego que no conozco un mandatario que por iniciativa propia haya dicho: yo me voy, renuncio. Lo hace cuando entiende que las presiones civiles, ciudadanas, y las condiciones son tales, que es la mejor opción para él y para el país. Todas las opciones, democráticas y electorales, que contempla la Constitución, exigen una gran movilización y organización ciudadana. Si se le dice a Venezuela que no hay otra opción para cambiar que esperar hasta el 2019, estamos entregando una Venezuela, desesperada por un presente y un futuro distintos, a la desesperanza. Seríamos responsables de que hubiese algún otro mecanismo de cambio, no democrático y anticonstitucional. Por eso siento que es nuestra obligación como dirigencia política y como miembros responsables de este movimiento plantearle a Venezuela una ruta a la transición y a la libertad que es constitucional, democrática, y que deriva en un proceso electoral. La renuncia es un mecanismo constitucional. Un movimiento ciudadano para exigir la renuncia, para canalizar y avanzar en la presión hacia ella es un mecanismo democrático y constitucional y que permitiría avanzar en paz, con respeto y en el encuentro de todos los venezolanos.

Pero ¿podría ser del interés del propio gobierno promover un contexto para una situación de violencia que justificara una acción fuera de la Constitución desde el seno del poder?

La violencia ya la han provocado. Estamos hablando de 43 venezolanos que ha perdido la vida asesinados; más de 800 heridos, más de 3.500 detenciones, casi 200 casos documentados de tortura en cárceles, cuarteles de la policía, comandos militares. La violencia ya existe y la ha ejecutado el régimen que tiene las armas y le conviene con el fin de aterrorizar e inhibir a una población ante la protesta. Han demostrado que, frente a esta situación crítica en lo económico, lo social, lo político y lo moral, buscan implementar un mecanismo de fuerza para acusar a otros, o para justificar aún mayor represión. Son capaces de todo. No quiero responsabilizar a nadie, pero lo que sí ha quedado claro es que estos señores, escrúpulos, no tienen.

¿Se entregaría a la justicia, como lo hizo Leopoldo López, si se formaliza una acusación en su contra por este caso de magnicidio?

Continuaré luchando sin descansar, hasta que alcancemos la democracia y la libertad en Venezuela para después avanzar juntos en su construcción. Yo dedico todos los días de mi vida para que esa transición a la democracia sea lo antes posible.

¿Incluso desde la cárcel?

Donde sea más útil a la lucha, allí quiero estar. Entendiendo perfectamente las amenazas que enfrentamos, pero también entiendo lo que se pretende hacer al desmovilizar las fuerzas que protestan a favor de ese cambio político en Venezuela.

¿Considera la posición fijada por la Mesa de la Unidad Democrática un respaldo hacia usted?

He tenido muestras de respaldo y confianza de todos los sectores del país, y también fuera de Venezuela, que me tienen conmovida. Es una muestra de que la gente me conoce. Yo hablo de forma frontalmente y planteo lo que creo y lo que quiero para Venezuela.

¿Ha generado el diálogo alguna división en la oposición?

Creo que ha quedado evidenciado lo que planteamos al inicio. Hay que exigir una serie de condiciones para que el diálogo no se convierta en nuevo engaño. No es la primera vez que el régimen ha llamado al diálogo, lo ha hecho durante 15 años muchas veces, y ya vemos cuáles han sido los resultados en el pasado: han violentado su palabra. Nuevamente lo hacen ahora, y la Mesa de la Unidad está pidiendo condiciones que son precisamente las que Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos otros miembros de la Unidad, consideramos que había que plantear desde el principio. Creo que el fracaso de esta estrategia, que estoy convencida fue impuesta desde La Habana, nos lleva ahora a una nueva fase de articulación y unidad entre todos aquellos que adversamos a un régimen dictatorial.

¿Cuál es su relación con el Movimiento Estudiantil en la actualidad?

Les tengo un enorme respeto. Me acompañaron a la Fiscalía, y lo hicieron espontáneamente. He manifestado en público y privado a cada uno de estos jóvenes que cuentan con todo nuestro apoyo. Pero creo en un Movimiento Estudiantil autónomo, como creo en un movimiento sindical autónomo. Creo en una sociedad rica en organizaciones, en expresiones, independientemente de sus visiones. Hoy no estamos en una contienda política tradicional, porque en Venezuela no hay democracia. Cuando enfrentas un régimen que quiere aniquilar todos los derechos, ya no es un tema solamente de las organizaciones políticas, es un tema existencial, donde todas las organizaciones civiles y estudiantiles estamos convocadas en una misma dirección.

Hace tres meses el lema de la protesta era “el que se cansa, pierde” ¿Cree que hay cansancio?

Hoy estamos más fuertes, mejor organizados y más conscientes de cuál es nuestra lucha. La protesta tiene diversas etapas y expresiones. Estamos en una segunda etapa, la primera fue despertar a Venezuela y la creación de las organizaciones de base. Esta segunda etapa es la articulación y movilización para avanzar en esta ruta y la tercera etapa será la transición, para finalmente llegar a una cuarta etapa que es la construcción de una nueva Venezuela, libre, justa democrática y digna.

¿Cuanto tiempo y cuánta sangre más va a tomar llegar a esa tercera etapa?

Esa es una forma muy peligrosa de plantearlo. En Venezuela asesinan cada 20 minutos a un venezolano, por la impunidad de este régimen. En Venezuela han muerto 20 bebés en Guanare porque no había las medicinas para atenderlos. Entonces, te preguntaría ¿cuántos muertos más y cuánta sangre más puede aguantar el pueblo de Venezuela antes de que haya una transición hacia la democracia y hacia la paz genuina?

Algunos funcionarios del gobierno del presidente Maduro la acusan de que presuntamente recibe financiamiento del extranjero para supuestamente llevar a cabo las acciones contra el gobierno. ¿Es cierto? ¿Con qué financia sus viajes, su participación en los diversos contextos internacionales?

Eso también se lo dicen a la Iglesia Católica, a los periodistas, a los sindicatos y al Movimiento Estudiantil. Que demuestren un solo bolívar que venga fuera de Venezuela que nosotros hayamos usado en nuestras actividades y movilizaciones. ¿De dónde lo hacemos? De los bolsillos de los venezolanos, muy golpeados por cierto, de gente que confió en nosotros. Pero lo más valioso es el trabajo voluntario de miles de venezolanos que dedicaron su talento y su tiempo a una causa, por unos ideales y unos valores que nos unen.

¿Qué extraña María Corina Machado, la mujer, de la María Corina que era antes de salir al ruedo político?

Tiempo para mis hijos… Tiempo para mis hijos. Es algo que extraño y como mamá a veces me da mucha culpa, porque en ocasiones, ando más con hijos de otros que con los míos propios. Pero al final en esta causa todos estos muchachos son nuestros hijos, y es por ellos que estamos dando esta lucha, por los venezolanos de hoy, de las generaciones futuras que crecerán en una Venezuela con esperanza, con oportunidad, seguridad, libertad, con dignidad porque nosotros, sus padres, y los jóvenes de esta generación asumimos el compromiso de conquistar la democracia.

Publicado en voanoticias.com