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“La dirigencia política tiene que construirse desde los barrios”

Trabajador no es solo aquel que lo hace por una remuneración o un salario como medio de subsistencia. Trabajador es también aquel que por una cuestión de principios, valores o simplemente de sueños desea tener un mejor entorno, y cree que la única forma de hacerlo es con el trabajo social y comunitario que contagia motivación para construir un mejor país. Simples pero profundas son las causas que llevan a Jorge Rodríguez a reflexionar sobre ese trabajo cuya mejor paga es la consolidación de un movimiento social con espacio propio y que los partidos políticos, de gobierno y de oposición, comprendan que es el ciudadano o “el pueblo” como les gusta llamarlos a quien se deben en el ejercicio de la política.

Su rápido hablar denota la premura de quien quiere hacer y no perder tiempo. Y es que Jorge Rodríguez, el bueno, como se presenta, a los 13 años, es decir hace 40, comenzó con un grupo de títeres en el Barrio Unión de Artigas, en Caracas, su acercamiento a la comunidad desde los problemas de su escuela. Se fue al estado Aragua donde tuvo su primer contacto con la realidad que dibujaba el entonces recién salido de la cárcel comandante Chávez, en quien creyó como esperanza. A la vuelta de 12 años está convencido de que el trabajo para generar cambios en Venezuela tiene que ser promovido desde la base de la población, involucrando a cada una de las personas en el alcance de sus objetivos de vida y no esperando que un líder mesiánico, de cualquier tendencia política, sea hoy gobierno u oposición, dicte las líneas del país que se quiere.

-¿Qué es lo que motiva el trabajo social?
La indefinición de los trabajadores y de organización nos lleva a buscar la creación de un capital social para construir un modelo diferente que nos permita proteger el futuro. Como luchadores sociales le exigimos a las dos tendencias, porque la pelea ingrata y lo que hace es destruir al país. Las frases de amor que emite el presidente no se traducen en hechos concretos. El pueblo viene abriendo los ojos. La oposición y los políticos no han entendido que las falsas promesas y la ilusión se combaten con la construcción de un modelo de país. Por eso, con angustia, llamamos a todos los sectores del país. No soy enemigo del chavismo pero tampoco comparto lo del pasado. Las políticas públicas deben tener contenido social tangible, no como Mercal o las misiones. Estamos reclamando un espacio natural que le pertenece al país.

-¿Cómo se puede construir país desde el trabajo?
Con la relación que debemos tener con los modos de producción.

-¿Qué trabajo le exigen a los empresarios?
Que tienen que tener responsabilidad social, no como elemento de profilaxia sino como compromiso de desarrollo social del país.

-¿Cuál debe ser el elemento clave de ese trabajo?
En este momento la transparencia es básica. La delincuencia y la corrupción son alarmantes y eso afecta a los sectores populares. Los políticos se acostumbraron al marketing político y a los medios de forma narcisista y no han encontrado resonancia en las zonas populares. La desconexión política es impresionante. Hay como dos países. Un sector productivo que está deslindando y un sector popular que no termina de organizarse. Es necesario construir la esperanza de abajo hacia arriba, construir desde las bases.

-Pero para ese trabajo es necesaria una conexión entre esos dos países que advierte. ¿Cómo lograrla?
Con el contacto de frente con la gente. La gente quiere hablar, quiere ver a sus actores sociales hablando ante los medios de comunicación. Una democratización pero no como lo pretende el presidente. Los barrios estamos incluidos en la demagogia pero excluidos de los servicios públicos.

-Puede lograrse esa interrelación?
Con cruzadas de participación de todos los sectores sociales para darle estructura al modelo de país que queremos. No candidatos que salgan por los medios con una receta sino con la participación de todos. En Aragua el AD y COPEI eran el didalco-tablantismo. Después de 20 años ¿son alternativa? No dejan surgir e imponen candidatos y la sociedad no impone los suyos porque no está organizada. En estos doce años Chávez ha mercantilizado la política y no hay recursos para que el luchador social se comprometa. Después de Chávez se ha puesto más difícil hacer política y cuando él se vaya va a ser más difícil aún porque la gente va a querer respuestas inmediatas y la gente nueva ofrecerá nuevas expectativas. Una campaña para derrotar tiene que tener una campaña explicativa sin engaño.

-¿Cómo debe ser esa campaña para la construcción de un país que no sea solo desde la forma tradicional de hacer política?
Debe construirse desde el diálogo y desde el trabajo de formación de un liderazgo colectivo formado desde abajo, con diálogos abiertos, sin estigma ni esquema. Donde sopesamos problemas comunes, donde hay una cloaca no hay colores políticos porque nos afecta a todos. Cuando terminamos las discusiones nos damos cuenta de que los problemas van más allá de lo local porque son reflejo de la inexistencia de mecanismos de poder. No tenemos en las manos los canales de solución porque están secuestrados. Los políticos no entienden que la solución a las promesas y la demagogia es la construcción de un país desde abajo. No es una solución mágica mesiánica sino de trabajo compartido. Ellos creen que la solución está en cambiar a un Chávez por otro, a un color por otro.

-¿Hay diferencia entre el luchador social de hace doce años y el de ahora?
Los luchadores sociales gozamos de autoritas en los barrios. El concepto amplio de ciudadano y buen vecino es vital para ser luchador social. Se construye al calor de la lucha social. Ahora está comprometido con los cambios. Es un liderazgo que nació de la crisis de 1983. Chávez con la economía del voto nubló a todo el mundo y llegó montado al poder sobre ese sentimiento de cambio, que luego se vio frustrado. Hoy nos estrellamos con una triste realidad. Cuando tú vas a un barrio hoy está peor que hace doce años. Los luchadores sociales nos sentimos engañados por este proceso.

-¿Cómo superar el desengaño sin que los paralice?
Eso es difícil. Hay que despertar nuevas banderas. En este momento de parálisis hay que construir nuevas esperanzas desde abajo con la gente. Construir una nueva cultura política. Hemos buscado a cientos de dirigentes para rescatar el contenido social de las políticas.

-¿Cómo se rescata el contenido social de las políticas?
Desde abajo con la participación de la gente.

-¿Qué características tiene que tener un luchador social?
Ser buen vecino y tener claro el concepto de ciudadanía, que los problemas de tus vecinos son tus problemas.

-¿A cambio de qué?
A cambio de nada, a cambio de la felicidad. A diferencia de los políticos, los politiqueros dan a cambio de votos beneficios. Lo lamentable es que los partidos han manipulado a los luchadores sociales a sus intereses particulares. Si los partidos entendieran lo que es un luchador social… A veces los partidos bombardean a los luchadores sociales, les impiden hacer su labor porque no están con el partido de turno. El compromiso trasciende la comunidad y podemos luchar para exigir la participación en las decisiones públicas de un país.