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No hay paz para la miseria

La sala de espera enmudeció de repente. Suspendidos en las mentes de las mujeres quedaron por un momento sus versiones de los hechos, en este este caso de los que habían sido víctimas. Las uñas sobre las teclas dejaron de sonar, una expresión de asombro de la interrogada y de las que esperaban su turno hizo eco en la oficina tras la salida de una mujer de la puerta contigua. La forma de su cuerpo a simple vista podía confundirse con el de una embarazada vestida con ropa deportiva, pero su forma realmente era reflejos la mala vida que llevaba a sus escasos 45 años. Salió del cubículo con el mismo sigilo que había entrado minutos antes para entregar un documento en la oficina del Ministerio Público, a medio terminar o medio destruir. Tabiques sin puertas, sin vidrios divisorios, propicios para oídos indiscretos que siempre quieren saber la historia del otro.

La diligente secretaria tomaba declaraciones a otra mujer, cuyo talante era totalmente opuesoa al de la que hacía segundos había aparecido en el lugar. Uñas arregladas, cabello sedoso y brillante, peinado de peluquería que vestía una camisa que a simple vista resaltaba la calidad de la tela. Ella, periodista, relataba a la funcionaria de la fiscalía cómo había sido agredida cinco meses antes por simpatizantes del gobierno del presidente Hugo Chávez. Los chavistas, como se autodenominan, o talibanes, como son calificados por la oposición, conmemoraban ese día, el 11 de septiembre de 2002, seis meses de los sucesos del 11 de abril, cuando el presidente fue, según unos, derrocado, pues según otros se trató de un vacío de poder.

Pero también festejaban un año de la caída de las torres gemelas en Nueva York, a causa de un ataque terrorista. El lugar del suceso, donde la periodista recibió unos palazos de una mujer, que bien hubiera podido ser su abuela, fue Puente Llaguno, sobre la avenida Baralt, ubicado en el corazón de Caracas, que luego de esos hechos se erigió como uno de los lugares simbólicos de la llamada revolución chavista.

La señora, menuda, de hombros caídos, que seguramente soportaban el peso de su miseria, desvió la atención de la secretaria de las declaraciones que tomaba a la periodista para entregarle un papel, requisito necesario para poder agilizar una inspección forense.
—Esta es la copia de la cédula de mi hija, la vine a traer porque ella no puede hacerlo, —explicó la mujer.

Lo que pensó le iba a quitar unos minutos a la funcionaria pública se le hizo una impaciente y pedagógica explicación de cómo era el procedimiento para su caso.

—Usted con este papel que me está entregando debe esperar ahora que la fiscalía distribuya su expediente para que el fiscal que se va a encargar de su caso emita la orden para hacerle la evaluación a usted y a su hija, — le dijo la secretaria, quien terminando la frase la empató con una pregunta: —¿Tiene algún golpe? —dirigiéndole la voz sin levantar la mirada dando por cerrada la conversación. En un dejo de fastidio la periodista dejó caer su cuerpo hacia atrás en la silla, demostrando su impaciencia porque la señora continuaba hablando.

—Bueno la verdad es que no tengo golpes —dijo la mujer bajando la mirada para esconder la vergüenza que llevaba en la cara—, pero usted sabe que la que nos agredió a mí y a mi hija es mi hermana, y ella es VIH, es alcohólica y drogadicta.

En ese instante cambió el clima en el ambiente de la sala. La secretaria levantó la mirada, y la periodista desvió la suya del dispositivo electrónico en donde tenía la vista clavada y en el que estaba absorta.

—Yo no quiero que la metan presa sino que la internen… —dijo la mujer haciendo un esfuerzo por articular las palabras, pero no pudo completar la frase que quedó atrapada entre sus dientes, y la auxiliar del fiscal la ayudó.
—Sí, en una institución donde puedan cuidarla, —completó la funcionaria.

Días antes, su hermana, en un arrebato por el crack, la más barata de las drogas, de fácil acceso para los que menos tienen, tomó una hojilla afeitadora y se lanzó sobre su sobrina que dormía en la misma pieza de cuatro metros cuadrados donde viven las tres, con la intención de afeitarle la cabeza en medio del fragor de su éxtasis.

Con un gesto de sumisión, dio un paso tras otro caminando hacia atrás agradeciendo a la empleada por la información y se fue de la oficina dejando a su salida la estela de su miseria.

El gobierno transita el camino hacia la dictadura

Dejó atrás el rodeo o adjetivos como totalitarismo y autoritarismo. Hoy decide llamar lo que sucede en Venezuela por su nombre. Pero está seguro de que el país va a reaccionar. “Esto no se queda así, esto se hincha en realidad”.

No necesita presentación. Es Teodoro Petkoff. Y nadie duda de que tenga ideas para armar. Y más ahora cuando tampoco cabe duda de que se desarma Venezuela por las pretensiones de convertirla en un Estado socialista con un sistema de gobierno no ensayado y seudodefinido como Socialismo del siglo XXI. Aprieta el acelerador a través de una Asamblea Nacional fantoche para gobernar a partir del 2011 con un Poder Legislativo eunuco y una nueva estructura del Estado que sistematiza la violación de los derechos humanos.

-Qué país tenemos hoy?
Un país que ha comenzando a transitar el camino hacia un régimen que podría ser calificado como una dictadura. A lo largo de estos 12 años me he cuidado mucho de calificarlo. No se podía utilizar el concepto de dictadura para definir la naturaleza del régimen de Hugo Chávez. Pero a partir de esta ofensiva legislativa creo que va hacia la creación de un régimen que reducirá los espacios democráticos del país a áreas muy pequeñas. La Ley Habilitante no tiene sentido desde el punto de vista de la emergencia. Todo lo que debe hacerse en esa materia puede lograrse con los poderes naturales de la presidencia de la república, articulándose con los gobiernos regionales y locales. Ahora pide estos poderes sin necesidad alguna para elevar el IVA, para reimplantar el IDB, que tampoco los necesita. La gran pregunta es ¿por qué la pide entonces? La pide porque el 5 de enero se instala una asamblea que no puede manejar, porque hay 67 diputados de la oposición. Cuando una asamblea otorga poderes especiales delega su función legislativa. Es un acto írrito, espureo porque esta asamblea delega sus poderes más allá del terreno legal e invade el terreno de la próxima asamblea, la castra, y no podrá legislar en los ámbitos que tiene hoy atribuidos el presidente por esta asamblea. Él nunca le ha parado a la Constitución, se burló de quienes han denunciado esta violación constitucional. Pero hay otras leyes que pretenden anular los poderes de la sociedad. La ley Resorte está dirigida a controlar los medios de comunicación, reducir la acción de los medios radioeléctricos e intentar el control de internet, aunque la eliminación del artículo del control de internet a través de un solo punto de acceso en la reforma a la Ley de Telecomunicaciones es un paso atrás para el gobierno. Ese artículo lo emparentaba demasiado con países que tienen un régimen totalmente impresentable desde el punto de vista del respeto a la libertad de expresión. Pero además tiene aspectos dirigidos al control de los mensajes en internet, dirigido a estimular la autocensura en los medios radioeléctricos. Este conjunto de leyes cambia la naturaleza e inicia el camino —no estoy hablando de que con estas leyes cayó una lápida sepulcral en el país, y estamos totalmente aplastados— digo que es el camino, y vamos a ver qué viene con las leyes que va a dictar el presidente por la vía habilitante, que completen el carácter de un régimen dictatorial.

-¿Cuáles son los efectos perversos de un IVA tal y como está planteado en la Habilitante?
El aumento del IVA va a ser más gasolina para la candela inflacionaria.

-¿Pudiera considerarse como una estrategia del gobierno para que el ciudadano se ocupe de los asuntos económicos cotidianos y no se ocupe de construir un país, de ejercer sus derechos políticos?
No se puede separar lo uno de lo otro. El IVA, la escasez, la inflación son parte de los problemas políticos. El ciudadano está sufriendo los efectos de un mal gobierno en todos los ámbitos. En el ejercicio del gobierno como tal, en la administración pública que es ineficiente, en la acción política del gobierno que cada vez se hace más dura, totalitaria, controlando a la sociedad, tiende a hacerse dictatorial y en lo económico empeoran las condiciones de vida de la población.

-¿Es la Ley Habilitante un golpe de Estado?
Pudiéramos hablar de un golpe continuado, con cada medida que ha venido tomando. Pero con una medida como esta que castra a la asamblea al menos por un año —y yo creo que va a continuar—, obviamente estamos en presencia de una suerte de golpe desde el Estado. Este es un asunto que América Latina va a tener que estudiar, porque la cláusula democrática de la OEA y Unasur prevén medidas contra los golpes de Estado, pero no prevén nada con relación a los golpes desde el Estado. Qué es lo que pasa cuando un gobierno democráticamente elegido, sin embargo, aprovecha su poder de origen democrático para desmantelar el Estado que ha recibido y que ganó democráticamente…

– ¿Pudiera establecerse alguna comparación entre la Venezuela de hoy, en virtud del tránsito que usted anuncia comenzamos a vivir los venezolanos hacia la dictadura, y el contexto de la Venezuela de 1958?
No se pueden comparar las tres situaciones. Durante el perezjimenizmo, vivimos una dictadura militar abierta y brutal desde el comienzo mismo, y en todo caso acentuada desde el 52. Desde el 48 y hasta el 52 fue una especie de dictablanda parecida un poco al régimen de Chávez, aunque un poco más dura. Pero desde entonces fue un régimen en el que no se movía una hoja. Venezuela reaccionó a partir de noviembre de 1957 y hasta el 23 de enero liquidando la dictadura en un país donde no existían partidos políticos, no existían los medios de comunicación de hoy, y no había organizaciones políticas. Nosotros tenemos hoy un país que tiene 12 años fajado con Chávez, que le ha puesto la mano en el pecho, que lo ha obligado a retroceder, que lo ha derrotado electoralmente y que ahora en este momento lo que está es un poco desconcertado ante esta ofensiva. Pero yo estoy seguro de que el país va a reaccionar. Esto no se queda así, esto se hincha en realidad. El gobierno está jugando con candela si cree que puede amenazar al país con este conjunto de leyes y va a calárselo tranquilamente. Hoy hay condiciones distintas, hay partidos organizaciones gremiales y ciudadanas y un país que, en fin de cuentas, no ha cesado de luchar contra el abuso y el atropello.

-¿Y puede esperarse una reacción de ese país que describe sin confrontación?
Las confrontaciones son propias de la vida política y de la vida social. ¡Cómo diablos vamos a imaginarnos que frente a la brutal ofensiva que confronta a Chávez con el país, este no va a reaccionar! Si el país reacciona habrá una confrontación. Ahora, no estoy hablando de confrontaciones fuera del marco democrático, estoy hablando del derecho natural que tiene el país a reaccionar utilizando los instrumentos democráticos para impedir que se instaure un régimen que abra el camino hacia el control totalitario de la sociedad y hacia la dictadura. No estoy hablando de golpes ni de tumbar al presidente.

-¿Cómo va a reaccionar? ¿Qué medida concretar puede emplearse para frenar esto que usted define como el camino a la dictadura?
Si tuviera un plan completo no lo diría en este momento. Lo que estoy enunciando es el concepto y es lo que interesa, hay que reaccionar ante la ofensiva gubernamental. ¿Cómo reaccionar? Hay niveles superiores de protesta social que tienen que expresarse democráticamente ejercida, porque lo autoriza la constitución.

– ¿Qué decirle a quienes ven ya un país diferente con estas nuevas leyes y se sienten abatidos, desesperanzados y creen que no hay una salida ante este camino que ha descrito como el que va hacia la dictadura?
¿Estos doce años acaso han sido de un país anestesiado acobardado, desmoralizado? ¿O han sido dice años de lucha? ¿En estos doce años no nos hemos fajado con el presidente? ¿No lo hemos obligado varias veces a retroceder? ¿No lo hemos derrotado electoralmente, ¿no hemos recuperado espacios? Por supuesto que estas son las reacciones del presidente frente a la victoria de la oposición. Hay que saber que esto es un toma y dame, que estamos en un ring pero hay que saber que estamos peleando, porque no somos un solo boxeador. Esto no es un boxeo de sombra. Esas son las medidas que está tomando. Por supuesto el otro lado también deberá tomar sus medidas. No hay que descorazonarse, este país tiene doce años luchando y tiene cada vez más razones para luchar. No hay ninguna razón para abatirse. No hay ningún país anestesiado. Puede ser que, como toda sociedad, haya altibajos. Unas veces alcanza un pico la protesta, otra veces hay una especie de valle pero luego hay una reacción. Y estoy seguro de que la brutalidad de esta ofensiva, la grosería que significa esta tentativa de instaurar un régimen de corte dictatorial va a ser rechazado por el país.

Publicado en Sexto Poder
19/12/2010

Dos años sin Chávez

No son pocos los decepcionados de Chávez y de su sucesor.

La partida física de Hugo Chávez sirve para contrastar la dicotomía que vive Venezuela: la de un gobierno que dice mantener su legado y la de una parte de los venezolanos desencantados de él.

Sus manos se apoyaban sobre el negro y frío mármol con el que está cubierto el féretro. Por segundo año, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, le rindió honores a Hugo Chávez, quien antes de morir lo designó su heredero político.

En el Cuartel de la Montaña, en Caracas, donde Chávez se entregó tras el fallido golpe de Estado que intentó en 1992, reposan sus restos.

Desde abril de 2013, cuando Maduro ganó la presidencia, ha intentado mantener el “legado del comandante eterno”, como le llaman sus seguidores.

Pero lejos de caminar hacia el “mar de la suprema felicidad” como prometió Chávez a los venezolanos, estos sufren una crítica situación económica.

Maduro carga sobre sus hombros y alienta un modelo económico inviable sustentado en el llamado “Socialismo del siglo XXI”.

Las promesas de Chávez, y la realidad que se vive tras su muerte, quizás le habrán venido a la mente a Luis Pereda quien desde el oriente de Venezuela, en la isla de Margarita, vio a Maduro rindiendo tributo a Chávez por la prensa o la televisión.

Desde hacía 15 años Pereda, pescador de oficio en la semana, vendía cocos los fines de semana por necesidad frente a los restaurantes que había en playa El Agua, uno de los lugares más populares para turistas nacionales y extranjeros.

Pero ahora no sabe cómo ganará dinero, porque el gobierno de Maduro demolió los locales comerciales privados, con la promesa de construir un bulevar más atractivo para el turismo.

“Uno lo que anda es llorando porque ahora no tiene trabajo. Esto se ha caído por este gobierno, todo lo ha echado a perder. Yo voté por los dos, por Chávez y Maduro, pero estoy arrepentido por lo que están haciendo”, dijo a la Voz de América.

Teme que cuando las obras estén listas no lo dejen estar frente a la playa vendiendo cocos.

“Aquí va a estar mucha gente de real y no nos van a dejar entrar a trabajar”, agregó.

El parecer de Pereda contrasta con lo prometido por el chavismo: igualdad para todos.

En lo único que hay igualdad hoy en Venezuela es en la dificultad para conseguir alimentos, y en que durante el año que culminó su valor se incrementó en 102,5% según cifras oficiales.

A los chavistas ni siquiera la oración creada en honor a su líder los ha salvado de esa realidad que perciben en sus bolsillos cuando de llevar el pan a casa se trata.

“Danos hoy tu luz para que nos guíe cada día, no nos dejes caer en la tentación del capitalismo, mas líbranos de la maldad de la oligarquía, (…) Por los siglos de los siglos amén. Viva Chávez”, invocaron en septiembre pasado por primera vez, sin ver resultados.

El gobierno, encargado de continuar con lo que llaman “su legado”, se ha ocupado en el último año de demostrar, a los venezolanos y al mundo, que hay confabulaciones que intentan separar a Maduro del poder, postergando por esta causa, de forma recurrente, la toma de decisiones para hacer frente a la crisis.

Diversos voceros del oficialismo han dedicado su tiempo a promover la confrontación política con la oposición venezolana y constantemente con países como Estados Unidos.

Maduro incluso pidió este 5 de marzo, durante uno de los múltiples actos conmemorativos por los dos años de la muerte de Chávez, que salieran a la calle si algo le pasaba.

“Si ustedes amanecieran con una noticia de que me ha sucedido algo, salgan a la calle a restablecer la paz”, instó Maduro.

Publicado en voanoticias.com