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Vestir uniforme militar es una forma de estar unido al poder

Morela Colina es comunicadora social, ex investigadora de RCTV. El cierre de este canal de televisión por la acción del gobierno irrumpió su doctorado en Ciencia Política de la UCV, pero eso no le ha impedido continuar investigando el decurso del proceso político venezolano, con especial énfasis en la articulación del discurso político del presidente Chávez y la respuesta que obtiene de la sociedad ante cada uno de sus actos.

En esta etapa que el presidente de Venezuela Hugo Chávez ha llamado a la radicalización, se ha visto obligado a revisar la solidez de su piso político a tal punto de retornar a la idea del Polo Patriótico. Pero en la práctica ha ejecutado acciones políticas que le permitan materializar, con la rapidez necesaria, los pasos para avanzar en el debilitamiento de lo que él llama el Estado burgués. La milicia es elemento clave en decisiones que van contra la propiedad privada y los medios de producción. Pero va aún más allá.

-¿Cuál es el principal problema del presidente hoy, en enero de 2011?
Chávez tiene un problema de política grave. Desde que llegó al poder no ha podido consolidar un piso político sustentable que sea un partido monolítico y que le obedezca. Aun cuando tiene un entorno cercano que alaba al líder, él ha ido formando una estructura que pareciera partidista, pero realmente lo que querría es gobernar con un partido militar. Hizo beligerante a la fuerza armada para que le obedeciera, desestructuró los mandos, desmontó la doctrina pero no pudo hacerla su partido. Hay algunos ingenuos que creen que tiene doctrina de verdad, pero se agarra de la doctrina de Castro y de la izquierda. El socialismo del siglo XXI carece de doctrina ideológica sustentable que sea la espina dorsal. Organiza a las milicias que se supone van a luchar contra el gobierno opresor. Pero ese discurso siempre ha existido.

-¿Él quiere formar un imperio en un país cuyas instituciones ha fracturado? ¿Por qué?
Porque tenemos una sociedad que se convirtió en hedonista, para su propio goce y disfrute. Ha habido dinero, falta de conducción, lo mismo que pasó en la FAN ha pasado en la familia, pero en el fondo la sociedad está más pendiente del goce que de lo que es moral y estable. Una de las consecuencias de esto es que los hombres inteligentes no quieren ser funcionarios públicos.

-¿Por qué?
Porque el que es verdaderamente probo no quiere ser parte de este saqueo. El que es verdaderamente inteligente no va a arriesgar una vida construida sobre la base de unos valores por un proyecto para tener que bajar la cabeza ante líderes menos inteligentes que él. Y el pueblo no quiere involucrarse en los asuntos públicos.

-Pero el pueblo de Chávez si se involucra…
Se está involucrando porque él le dio una vía, pero no porque lo tiene internalizado como virtud. El que hace oposición al gobierno prefiere la comodidad a involucrarse, o lo hace esporádicamente.

-Pero eso es generalizar…
La gente lo que tiene claro como virtud para lograr un cambio es votar, como virtud pública, pero la gente no se vincula activamente en los problemas. Y cuando hay que salir a defender los derechos ciudadanos solo sale un grupo. Estamos respondiendo al miedo como un medio de control político.

-¿Es el uso de las milicias un medio de control político?
Es una forma de meter miedo, de que van a hacer daño. La milicia está para ser los ojos de Chávez, para formar los comisarios políticos. La gente quiere unirse en milicias, consejos comunales, porque es un medio de conseguir recursos del Estado, y porque vestir un uniforme militar es una forma de estar unido al poder. Estamos aprendiendo la civilidad a golpe y porrazo con esta inyección militarista. La civilidad es lograr una mejor vida, lograr que una cédula sirva más que para mostrársela al policía. El ciudadano debe involucrase en la solución de los problemas no solo cuando llegan las elecciones.

-¿Por qué le está dando importancia a las milicias?
Porque quiere incorporarlo como un piso político fuerte porque las bases del PSUV le indican que su piso político para enfrentar las elecciones de 2102 está débil. Él le va a dar a las milicias la capacidad a través de un seudoentrenamiento militar, para que sean el mecanismo de control político y movilizar a la población a votar en el 2012. La Milicia Nacional Bolivariana incluye a la Reserva Militar Bolivariana. La milicia es gente con experiencia militar y que depende funcionalmente, a pesar de tener un comandante, del presidente de la república. No obedece a una doctrina. La milicia no requiere experiencia militar previa, son voluntarios que se adhieren para cumplir funciones de ayuda a la FAN en la defensa integral.

-¿Pero el presidente usa a las milicias para defender a quién de qué?

Ese es el punto, ¿quién es el enemigo? Nosotros entendemos que hasta ahora la usa para hacer cumplir sus deseos y escenificar una ataque de pueblo contra pueblo. Eso podría responder a una teoría más moderna, la guerra revolucionaria, que se distingue de la guerra de guerrillas. La guerra de guerrillas es antigua y la revolucionaria es moderna. La primera se remonta a la resistencia española y termina con la acción de los franceses ante el ejército alemán entre 1943-44. La segunda es una concepción estratégica fundada ideológicamente y conducida por un partido, se registra en occidente con la estrategia del general Markos de Grecia, en 1945, quien reemplaza al soldado ciudadano de las guerras clásicas y que es reemplazado por el soldado militante. Se procura la conveniencia o la captación de la población por medio de un procedimiento como el terrorismo.

-¿Es este gobierno terrorista?
No lo vamos a acusar de terrorista, que interprete el lector hacia dónde apuntan las ambiciones del presidente y sus estrategias. La milicia se alimenta del frente Francisco de Miranda que, supuestamente, tiene un carácter asistencial y cooperativo, y a su vez apoya a la OPSA, una oficina de la FAN de naturaleza productiva y alimentaria; pero ha sido utilizado para invadir las tierras con el supuesto objetivo de preservar la seguridad alimentaria haciendo estas tierras más productivas que sus dueños, aterrorizando, invadiendo y obviando todo procedimiento legal. Este es un modelo venezolano que también tiene inspiración en Cuba. El trabajo principal en la milicia es la inteligencia social, para convivir en las comunidades, ser los comisarios políticos y uniformarse solo en los desfiles. Todo conflicto tiene un objetivo: sembrar el miedo y el odio y crear una inseguridad y sospecha entre la población para así poder darle mayor control político al régimen.

-¿Para qué sembrar miedo y odio?
Él siempre dice divide y vencerás, él piensa que eso le aumenta el poder. Lo que tiene que tener claro la población es que a una política de exclusionismo, la población y el liderazgo político opositor, tienen que oponérsele con un proyecto político alternativo cosmopolita y de futuro, capaz de superar la diferencia entre global y local pero poder insertarse entre ambos. Y así reconstruir la legitimidad que a su vez va asociada a un sistema de valores incluyentes y democráticos. También hay que distinguir la guerra del mero crimen, y allí cabría el soldado definido como personal autorizado a involucrase en la violencia armada en nombre del Estado, porque para construir cuerpos paralelos ha hecho falta causas bien profundas para inspirar una lealtad que convenza a los hombres y arriesguen su vida por un líder. Hay que tener también distinciones económico-políticas en las actividades públicas del Estado. Hay que distinguir lo civil de lo militar.

-Pero esa distinción se ha perdido hasta en los propios funcionarios del Estado quienes le dicen comandante presidente.
Porque no hay distinción entre lo público y lo privado, entre servir al público y a un líder. Hay que tener cuidado en esa separación entre lo civil de lo militar. La relación interna legal y no violenta, y la lucha externa violenta. Esto daría una distinción entre sociedad civil y barbarie. Y de allí que, cuando hablamos de milicia, los que ingenuamente creen que están cumpliendo con una funciona para mejorar al país, tienen que tener clara la distinción entre el portador legítimo de las armas, el no combatiente y el criminal; esto nos daría al final una distinción básica para que funcione una sociedad: la distinción entre guerra y paz. Y hay que tener claro la responsabilidad creciente que tiene un Estado ante un público informado, eso lo obliga a tener una responsabilidad distinta y a no tomar decisiones viscerales. Es lo que pasa cuando vemos a voceros de consejos comunales que le reclaman directamente al presidente promesas no cumplidas. Cuando el presidente ataca a los medios de comunicación a lo que le teme es a la responsabilidad que debe asumir ante un público informado porque éste exige cuando está claro, y si no lo está va a buscar esa información. Los regímenes totalitarios se mantienen sobre el la desinformación y el oscurantismo.

-¿La sociedad venezolana está capacitada hoy para distinguir entre la guerra y la paz?
No lo tiene muy claro, aunque hay una conciencia democrática que plantea que el camino para conseguir la paz es el voto. Pero lamentablemente hay teóricos que sostienen la extrema de que es el sumacum de la violencia. Los estudios de la guerra y los conflictos advierten que la guerra es la vía para conseguir la paz. Sin embargo, la nueva teoría sobre la ética ciudadana dice que un sistema democrático sano solo se sostiene sobre la civilidad y la educación. Nosotros los venezolanos estamos en una encrucijada de escoger cuál es el camino.

-¿Cuál es ese camino?
Los pueblos normalmente encuentran su mal y su medicina, por eso han existido los conflictos. Ahora, ¿de qué forma vamos a solucionar la situación que tenemos? Eso lo va a decidir la sociedad en conjunto, porque quienes siguen al líder verán si ese es el camino correcto que les va a dar la paz, la felicidad y el bien común; o si ellos tienen que involucrarse para conseguir esa calidad de vida y esa paz.

Publicado en Sexto Poder
17/01/2011