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Cisneros: El gran reto es rescatar a Venezuela del “hombre nuevo del socialismo del siglo XXI”

La estrategia es un concepto proveniente del entorno militar que define el uso de los recursos para desarrollar operaciones tácticas con el fin de ganar una guerra. Cuando es incorporado a la generación de pensamiento y acción define la orientación con la que una nación planifica, con visión de largo plazo, el logro de su interés nacional tal y como está asentado en su constitución.

Imelda Cisneros, fellow de la Universidad de Harvard desde 1996, Magíster en Ciencias Políticas en la Universidad de Waterloo, consultora estratégica organizacional y exministra de Fomento del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, está convencida de que en el caso de Venezuela el mejor programa social es un buen plan de gobierno. Pero el gran reto cuando se registre un cambio en la conducción política del país, por la vía constitucional, es revertir ese «hombre nuevo» creado por la llamada «revolución socialista del siglo XXI»

-En términos de los logros del gobierno de acuerdo a una planificación estratégica reflejada en el Plan Nacional Simón Bolívar y el Plan de la Patria? Si es que los considera como tal, ¿cómo evalúa el país?

Analizar la situación de Venezuela es muy complejo, porque el gobierno no es un grupo homogéneo. Hay enchufados, militares, militantes del PSUV más y menos dogmáticos. Todo este grupo que maneja al país se ha convertido en una élite amorfa, gris, enredada, muy difícil de analizar. Pero si nos guiamos por lo que podría ser el pensamiento ideológico de Chávez y de su doctrina, si eso existe, y de su ideología, si eso existe, que no es marxista, ni fachista sino algo también amorfo que podemos señalar como la «Revolución del siglo XXI», ellos han sido unos grandes triunfadores.

Quien se posiciona como integrante del equipo del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez reflexiona sobre ese éxito contradiciendo a quienes dicen que ese fue un buen equipo de gobierno, asegurando que fue un equipo fracasado y que los verdaderos exitosos han sido “estos que han logrado permanecer en el poder y han logrado destruir lo que existía para, supuestamente, construir algo distinto y crear al hombre nuevo. Han logrado solo la primera parte porque lo han destruido todo. Cada vez veo más difícil vivir como estamos viviendo, hay una destrucción total del país”.

– ¿Cree que el objetivo estratégico del chavismo y su continuación en el poder fue la destrucción de lo que había para construir? ¿Lo lograron?

Sí, lo lograron, creyendo que iban a poder montar algo nuevo. Pero el nivel de destrucción ha sido tal que no hay ninguna posibilidad de que logren montar algo nuevo, y para nosotros va a ser muy difícil.

-¿Chávez tenía un objetivo estratégico?

Yo creo que Chávez sí tenía un objetivo estratégico: una sociedad plana, igualitaria, basada en rebajar a los que estaban arriba en vez de llevar hacia arriba a los que estaban abajo. Para mí era esa su concepción, precisamente por ese odio y ese reconcomio interno de las personas que tienen resentimiento con la vida por lo que fueron, por lo que fue su familia. Ese tipo de gente no puede ver la situación en positivo, hacia la excelencia. Lo que buscan es disminuir a los demás en vez de ayudarlos a mejorar. Soy demócrata y no veo una salida que no sea por la vía constitucional y en los valores de la democracia. Desde un principio decía que si se atornillaban iban a destruir al país, no solo desde el punto de vista de la infraestructura, sino desde el moral, de el de los valores. Y fue así, destruyeron todas las instituciones del Estado. Ahora estamos tratando de recuperar el Poder Legislativo, pero también intentan acabarlo. ¿Cuál es el «hombre nuevo» que dicen ellos? Creo que en el tuétano el venezolano siguen siendo como lo conocíamos, con su bochinche, con su forma caribeña.

Entrevista completa

¿Navidades felices?

En las tiendas de Venezuela no se consiguen los juguetes de moda.

La navidad es momento de celebración y de regalos, pero en Venezuela el desabastecimiento y un control de cambio inadecuado frustran a quienes desean mantener la tradición.

Diciembre es la época más feliz para quienes festejan la tradición de la navidad, en la que algunos esperan la llegada del Niño Jesús y otros la de San Nicolás, y con ellos, los esperados regalos.

Al menos eso es lo que se supone.

Pero este año, a causa de la escasez y la crisis económica que vive Venezuela, esa emoción significa para algunos gastar más de lo que se tiene, y para otros incluso hasta lágrimas.

Una juguetería es el mejor lugar para conocer lo que pasa.

Olga Figuera, una mujer de más de 50 años, recorrió casi 500 kilómetros, desde Maturín, al oriente de Venezuela, hasta Caracas, solo para comprar el regalo de navidad de su nieta.

“Vine a esta juguetería porque sabía que aquí encontraría la muñeca. Donde vivo no la hay”, dice Figuera.

Al relatar su experiencia buscando el regalo, Figuera hace un esfuerzo por contener las ganas de llorar.

“Estoy pagando $28,23 dólares por la muñeca, es demasiado cara pero eso fue lo que mi nieta pidió, y estoy gastando la mitad de mis aguinaldos para comprarla”, relata Figuera acongojada.

La ley venezolana garantiza para todos los trabajadores a final de año una bonificación laboral mínima de 30 días de salario, o aguinaldo.

El vendedor de la juguetería, Carlos Romero, cuenta que la mayoría busca de regalo para niñas un muñeco que tiene un enorme parecido con un bebé, que cuesta el equivalente entre $14,70 y $34,70 dólares.

Este año el gobierno del presidente Nicolás Maduro decretó las “Navidades Felices”, un plan que inició el 1 de noviembre para fiscalizar la venta de alimentos, juguetes, ropa, calzado, electrodomésticos y artículos de ferretería “a precios justos”.

El superintendente de Precios, Andrés Eloy Méndez, ha dicho que el operativo se enfoca en esos rubros porque “estas son las seis áreas donde nuestro pueblo sale con sus aguinaldos de noviembre y diciembre para atender las necesidades de la familia”.

Sin embargo, Romero está consciente de que estas navidades “los precios de los juguetes se elevaron en exceso, pero pagan por ellos igual”.

En Venezuela el 80% de lo que se consume es importado, según estimaciones del sector privado.

Una pistola, que tiene un valor equivalente a $12,90 dólares, o unos muñecos convertibles, que varían según su modelo entre $14,40 y $35,20 dólares es la tendencia en regalos para los varones.

Hasta final de noviembre tenían sistema de apartado para los juguetes. De esta forma la persona podía ir abonando dinero a través del tiempo hasta completar el monto total del costo del juguete.

“Mucha gente comenzó a apartar desde enero por la escasez y también para garantizarse un buen precio”.

Pero asegura que para esta fecha es muy difícil conseguir los juguetes que más tienen demanda.

“De ese muñeco, que me llegaron 24, en día y medio ya no me quedaba ninguno”, dice Romero, testigo de cómo la mayoría de sus clientes compra solo con tarjeta de crédito para financiar el gasto que significan los regalos de navidad.

Swarny Olivero es cajera en una peluquería, donde gana salario mínimo.

Su hija de seis años también le pidió al Niño Jesús el muñeco de moda, y una tableta “pero de verdad”, recuerda Olivero las palabras de su pequeña.

“Tenía una tableta nueva guardada porque en enero, con el cupo de dólares, compré por internet una que me costó $200 dólares, para luego venderla y ganar así algo de dinero, pero no conseguimos comprador. Así que decidí darle esa, porque nueva, si la consigues, cuesta el equivalente a 235 dólares”, explica Olivero.

Desde 2003 existe control de cambio en Venezuela, con tres tasas diferentes. Aunque la oficial es de 6,30 bolívares por dólar, está reservada solamente para importar alimentos y medicinas.

Anualmente, el gobierno concede a las personas un cupo de $3.000 dólares para efectuar compras electrónicas y gastos en el extranjeros a través de la tarjeta de crédito.

Más allá de esa asignación, la mayoría de los venezolanos deben recurrir al mercado negro, donde el valor del dólar aumenta sostenidamente. Esta última semana aumentó tan solo en cuatro días de 160 a 170 bolívares por dólar.

A Olivero todavía le falta comprar el muñeco, que cuesta más que el salario mínimo, unos $28,75 dólares a tasa de mercado negro.

“Ella tiene seis años, cómo le digo que no tengo dinero para comprarle el regalo que le pidió en la carta al Niño Jesús”, dice Olivero resignada.

Al gobierno, parece olvidársele que las emociones no se decretan y los adultos hacen a veces hasta lo impensable a costa hasta de deudas que después no pueden pagar, para recibir una sonrisa de un niño complacido porque recibió su ansiado regalo de navidad.

Publicado en voanoticias.com