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Vestir uniforme militar es una forma de estar unido al poder

Morela Colina es comunicadora social, ex investigadora de RCTV. El cierre de este canal de televisión por la acción del gobierno irrumpió su doctorado en Ciencia Política de la UCV, pero eso no le ha impedido continuar investigando el decurso del proceso político venezolano, con especial énfasis en la articulación del discurso político del presidente Chávez y la respuesta que obtiene de la sociedad ante cada uno de sus actos.

En esta etapa que el presidente de Venezuela Hugo Chávez ha llamado a la radicalización, se ha visto obligado a revisar la solidez de su piso político a tal punto de retornar a la idea del Polo Patriótico. Pero en la práctica ha ejecutado acciones políticas que le permitan materializar, con la rapidez necesaria, los pasos para avanzar en el debilitamiento de lo que él llama el Estado burgués. La milicia es elemento clave en decisiones que van contra la propiedad privada y los medios de producción. Pero va aún más allá.

-¿Cuál es el principal problema del presidente hoy, en enero de 2011?
Chávez tiene un problema de política grave. Desde que llegó al poder no ha podido consolidar un piso político sustentable que sea un partido monolítico y que le obedezca. Aun cuando tiene un entorno cercano que alaba al líder, él ha ido formando una estructura que pareciera partidista, pero realmente lo que querría es gobernar con un partido militar. Hizo beligerante a la fuerza armada para que le obedeciera, desestructuró los mandos, desmontó la doctrina pero no pudo hacerla su partido. Hay algunos ingenuos que creen que tiene doctrina de verdad, pero se agarra de la doctrina de Castro y de la izquierda. El socialismo del siglo XXI carece de doctrina ideológica sustentable que sea la espina dorsal. Organiza a las milicias que se supone van a luchar contra el gobierno opresor. Pero ese discurso siempre ha existido.

-¿Él quiere formar un imperio en un país cuyas instituciones ha fracturado? ¿Por qué?
Porque tenemos una sociedad que se convirtió en hedonista, para su propio goce y disfrute. Ha habido dinero, falta de conducción, lo mismo que pasó en la FAN ha pasado en la familia, pero en el fondo la sociedad está más pendiente del goce que de lo que es moral y estable. Una de las consecuencias de esto es que los hombres inteligentes no quieren ser funcionarios públicos.

-¿Por qué?
Porque el que es verdaderamente probo no quiere ser parte de este saqueo. El que es verdaderamente inteligente no va a arriesgar una vida construida sobre la base de unos valores por un proyecto para tener que bajar la cabeza ante líderes menos inteligentes que él. Y el pueblo no quiere involucrarse en los asuntos públicos.

-Pero el pueblo de Chávez si se involucra…
Se está involucrando porque él le dio una vía, pero no porque lo tiene internalizado como virtud. El que hace oposición al gobierno prefiere la comodidad a involucrarse, o lo hace esporádicamente.

-Pero eso es generalizar…
La gente lo que tiene claro como virtud para lograr un cambio es votar, como virtud pública, pero la gente no se vincula activamente en los problemas. Y cuando hay que salir a defender los derechos ciudadanos solo sale un grupo. Estamos respondiendo al miedo como un medio de control político.

-¿Es el uso de las milicias un medio de control político?
Es una forma de meter miedo, de que van a hacer daño. La milicia está para ser los ojos de Chávez, para formar los comisarios políticos. La gente quiere unirse en milicias, consejos comunales, porque es un medio de conseguir recursos del Estado, y porque vestir un uniforme militar es una forma de estar unido al poder. Estamos aprendiendo la civilidad a golpe y porrazo con esta inyección militarista. La civilidad es lograr una mejor vida, lograr que una cédula sirva más que para mostrársela al policía. El ciudadano debe involucrase en la solución de los problemas no solo cuando llegan las elecciones.

-¿Por qué le está dando importancia a las milicias?
Porque quiere incorporarlo como un piso político fuerte porque las bases del PSUV le indican que su piso político para enfrentar las elecciones de 2102 está débil. Él le va a dar a las milicias la capacidad a través de un seudoentrenamiento militar, para que sean el mecanismo de control político y movilizar a la población a votar en el 2012. La Milicia Nacional Bolivariana incluye a la Reserva Militar Bolivariana. La milicia es gente con experiencia militar y que depende funcionalmente, a pesar de tener un comandante, del presidente de la república. No obedece a una doctrina. La milicia no requiere experiencia militar previa, son voluntarios que se adhieren para cumplir funciones de ayuda a la FAN en la defensa integral.

-¿Pero el presidente usa a las milicias para defender a quién de qué?

Ese es el punto, ¿quién es el enemigo? Nosotros entendemos que hasta ahora la usa para hacer cumplir sus deseos y escenificar una ataque de pueblo contra pueblo. Eso podría responder a una teoría más moderna, la guerra revolucionaria, que se distingue de la guerra de guerrillas. La guerra de guerrillas es antigua y la revolucionaria es moderna. La primera se remonta a la resistencia española y termina con la acción de los franceses ante el ejército alemán entre 1943-44. La segunda es una concepción estratégica fundada ideológicamente y conducida por un partido, se registra en occidente con la estrategia del general Markos de Grecia, en 1945, quien reemplaza al soldado ciudadano de las guerras clásicas y que es reemplazado por el soldado militante. Se procura la conveniencia o la captación de la población por medio de un procedimiento como el terrorismo.

-¿Es este gobierno terrorista?
No lo vamos a acusar de terrorista, que interprete el lector hacia dónde apuntan las ambiciones del presidente y sus estrategias. La milicia se alimenta del frente Francisco de Miranda que, supuestamente, tiene un carácter asistencial y cooperativo, y a su vez apoya a la OPSA, una oficina de la FAN de naturaleza productiva y alimentaria; pero ha sido utilizado para invadir las tierras con el supuesto objetivo de preservar la seguridad alimentaria haciendo estas tierras más productivas que sus dueños, aterrorizando, invadiendo y obviando todo procedimiento legal. Este es un modelo venezolano que también tiene inspiración en Cuba. El trabajo principal en la milicia es la inteligencia social, para convivir en las comunidades, ser los comisarios políticos y uniformarse solo en los desfiles. Todo conflicto tiene un objetivo: sembrar el miedo y el odio y crear una inseguridad y sospecha entre la población para así poder darle mayor control político al régimen.

-¿Para qué sembrar miedo y odio?
Él siempre dice divide y vencerás, él piensa que eso le aumenta el poder. Lo que tiene que tener claro la población es que a una política de exclusionismo, la población y el liderazgo político opositor, tienen que oponérsele con un proyecto político alternativo cosmopolita y de futuro, capaz de superar la diferencia entre global y local pero poder insertarse entre ambos. Y así reconstruir la legitimidad que a su vez va asociada a un sistema de valores incluyentes y democráticos. También hay que distinguir la guerra del mero crimen, y allí cabría el soldado definido como personal autorizado a involucrase en la violencia armada en nombre del Estado, porque para construir cuerpos paralelos ha hecho falta causas bien profundas para inspirar una lealtad que convenza a los hombres y arriesguen su vida por un líder. Hay que tener también distinciones económico-políticas en las actividades públicas del Estado. Hay que distinguir lo civil de lo militar.

-Pero esa distinción se ha perdido hasta en los propios funcionarios del Estado quienes le dicen comandante presidente.
Porque no hay distinción entre lo público y lo privado, entre servir al público y a un líder. Hay que tener cuidado en esa separación entre lo civil de lo militar. La relación interna legal y no violenta, y la lucha externa violenta. Esto daría una distinción entre sociedad civil y barbarie. Y de allí que, cuando hablamos de milicia, los que ingenuamente creen que están cumpliendo con una funciona para mejorar al país, tienen que tener clara la distinción entre el portador legítimo de las armas, el no combatiente y el criminal; esto nos daría al final una distinción básica para que funcione una sociedad: la distinción entre guerra y paz. Y hay que tener claro la responsabilidad creciente que tiene un Estado ante un público informado, eso lo obliga a tener una responsabilidad distinta y a no tomar decisiones viscerales. Es lo que pasa cuando vemos a voceros de consejos comunales que le reclaman directamente al presidente promesas no cumplidas. Cuando el presidente ataca a los medios de comunicación a lo que le teme es a la responsabilidad que debe asumir ante un público informado porque éste exige cuando está claro, y si no lo está va a buscar esa información. Los regímenes totalitarios se mantienen sobre el la desinformación y el oscurantismo.

-¿La sociedad venezolana está capacitada hoy para distinguir entre la guerra y la paz?
No lo tiene muy claro, aunque hay una conciencia democrática que plantea que el camino para conseguir la paz es el voto. Pero lamentablemente hay teóricos que sostienen la extrema de que es el sumacum de la violencia. Los estudios de la guerra y los conflictos advierten que la guerra es la vía para conseguir la paz. Sin embargo, la nueva teoría sobre la ética ciudadana dice que un sistema democrático sano solo se sostiene sobre la civilidad y la educación. Nosotros los venezolanos estamos en una encrucijada de escoger cuál es el camino.

-¿Cuál es ese camino?
Los pueblos normalmente encuentran su mal y su medicina, por eso han existido los conflictos. Ahora, ¿de qué forma vamos a solucionar la situación que tenemos? Eso lo va a decidir la sociedad en conjunto, porque quienes siguen al líder verán si ese es el camino correcto que les va a dar la paz, la felicidad y el bien común; o si ellos tienen que involucrarse para conseguir esa calidad de vida y esa paz.

Publicado en Sexto Poder
17/01/2011

El gobierno construye un espejismo para quienes no tienen vivienda

El profesor titular jubilado de la Facultad de Arquitectura de la UCV, de urbanismo de la Universidad Simón Bolívar, y expresidente del Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI), Oscar Olinto Camacho, se pregunta por qué los programas de parcela con servicio no han tenido acogida en el poder político y se han convertido en la clave para resolver el grave problema de la vivienda que vive Venezuela. Asegura que no hay voluntad política, pero tampoco interés en el sector privado.

Quien a primera vista sube por la autopista Caracas La Guaira se encuentra con un espectáculo visual de luces, que de inmediato evoca esa etapa de la infancia en la que tenía especial importancia construir un nacimiento en navidad. Sobrevolar Caracas de día o de noche se convierte también en una imagen que queda grabada en la memoria por las líneas que se pierden entre ladrillos que en un aparente desorden son reflejo de una forma de vida, no exclusiva de esta gran ciudad sino de otras tantas de Venezuela. Pero caminar por esas calles que se abren paso entre casas que zigzaguean en algunos casos, y en otros desafían las leyes de la gravedad, da cuenta de la real situación de quienes a la fuerza, y sin opción, tienen que vivir en lo que comúnmente se llama barrio.

-¿Barrios o asentamientos urbanos populares?
Asentamientos urbanos populares le dice el gobierno para darle jerarquía social y ponerlos en la jerarquía de los urbanismos del Banco Obrero. Desde el punto de vista urbano son establecimientos urbanos informales o no formales, llamados popularmente barrios. En otros países barrio es una categoría de alcurnia, pero aquí está vinculado a pobreza, a ingresos bajos, a un proceso de apropiación del suelo diferente al del sector formal. Aunque están dentro de una misma ciudad, tienen una diferenciación porque es una forma subrepticia que tiene el Estado de delimitar su culpa. El Estado es el que segrega la política, la ideología de dos sectores sociales. No puede haber una sociedad que separa, que excluya. Y en ese espacio hay un fenómeno: el alquiler en los barrios. No es un alquiler de renta capitalista sino familiar o comercial. Sirve para contrarrestar la caída del salario real, es un mercado transgresional que sigue resolviendo un problema a la gente. Primero los que van a barrios resuelven un problema de Estado. Invaden, desarrollan, consolidan. Cuando se consolidan los servicios en el barrio hay posibilidad de crear asentamiento y creas un mercado, y por iniciativa popular resuelven un problema de otros venezolanos. En veinte, veinticinco años, cuando se consolida ese barrio, comienza a resolverle el problema a otra gente. En general no es un mercado capitalista, es de renta comercial local para mejorar su ingreso y contrarrestar la pérdida de salario real; aunque también hay alquiler rentista capitalista, promovido por los comerciantes que en el lugar acumulan más rápido y verticalizan el alquiler. En los barrios consolidados, fuertes, grandes, hay alquiler. En barrios iniciales no hay, es insignificante. Hay una relación etapa-consolidación del barrio con densificación y alquiler.

– ¿Hay indicadores constantes en la selección de terrenos para construir un barrio?
La única forma que tienen los pobres de acceso al suelo es a través de la invasión. Ellos no tienen capacidad de adquirir una vivienda por la oferta pública y menos por la privada. La gente que creyó expectativas del brillo de la urbanización fue la rural. Después de la década de los sesenta la movilidad interurbana se daba en función de ¿a dónde voy yo entre la opulencia y la pobreza a resolver mi problema? Busco los sitios que estén cerca del trabajo, que tengan accesibilidad al transporte, no importa si tiene servicios. La penuria te lleva a invadir el suelo por problema de subsistencia. ¿Dónde me ubico? Cerca de las fuentes de empleo. Ese es uno de los mecanismos clave. Hay formas de invasiones individuales, pero también colectivas. Gente que organiza invasiones, se va por las calles hacen censo y en las madrugadas invade; las invasiones políticas son las que históricamente hacen dirigentes políticos para contrarrestar al gobierno, y para reforzar a militantes o futuros militantes con el fin de resolverles un problema, son con fines políticos. Después de Pérez Jiménez comenzaron por motivaciones políticas. Todos los barrios con nombre de dirigentes políticos son invasiones políticas. Valmore Rodríguez, Alberto Carnevalli. Hoy están los barrios del PSUV.

-¿Es un avance la nueva Ley de Emergencia de Tierras Urbanas?
Entregan la vivienda pero no entregan el título de propiedad sino una certificación. No tiene derecho sucesoral. En la vida del hombre hay una movilidad residencial. Viviendas que llamamos puente, de una habitación, para la independencia; se valorizan en el mercado y optas a una segunda con más habitaciones porque te llegaron los hijos. Tu capital invertido no se pierde. Chávez no cree en el mercado. Yo creo en una situación donde el mercado tiene que tener un control social pero no lo puedes trancar. Eso no se le ha dicho a la población. Si se muere no lo puede heredar. Hay una sucesión transgresional dada por el derecho de permanencia pacífico de más de 10 años. ¿Quien construyó esos barrios? Hay que poner al presidente contra la pared para que de respuestas serias. ¿Qué va a suceder con la confiscación de la propiedad? Está confiscando el derecho sucesoral. Está suprimiendo el intercambio del mercado de producto. Está creando mecanismos que son antisocialistas. No considera el futuro de la gente más pobre. En once años se han construido casi 300 mil viviendas. Ahora dice que en dos años va a construir trescientas cincuenta mil? El país de los aspirantes a propietarios no va a existir ni sin Chávez ni con Chávez. ¿Qué hace la gente que por su trabajo tiene que cambiar de residencia? No la puede alquilar ni vender por que su vivienda está congelada, su vivienda está usufructuada. El presidente muy hábilmente ha vendido una ilusión. Se va a las viviendas que él cree que va a hacer, pero no habla de los barrios, los abandonó. Tiene un programa de maquillaje que no va al fondo del problema. Hay una ley de alquileres en la Asamblea que no toca los barrios. En los barrios las formas de contrato son otras, además de las formales. ¿Qué va a pasar con ese 53% de la población que vive en barrios en toda Venezuela? ¿Cuál va a ser la propuesta del Estado? La ley de tierras urbanas es confiscatoria y está disfrazada. ¿Qué van a pensar los consejos comunales de esa ley? Desde el momento que se compruebe que los pobladores son eficientes administrando y manejando recursos se va ampliando. Los está aupando a que trabajen en autoconstrucción, pero tengo dudas de que esos tres mil millones de bolívares que entregó, como si fueran de su bolsillo, sean manejados de forma transparente. Se tornó en un mecanismo político con elementos de dominación que no va a tener resultados positivos. Estamos frente a la repetición de un embobamiento cubano como las Brigadas de Construcción.

-¿Se repetirán aquí esas brigadas?
Si Chávez gana en el 2012 va a reforzar el poder popular y el control desde las organizaciones más encopetadas hasta las menores. Él tiene una obsesión por el control territorial. Que le va a ser dificilísimo, es otra cosa. El venezolano no es lo que era el cubano que tenía aspiraciones con Fidel. Fidel venía con épica, pero Chávez no tiene épica. Tiene vacíos que no ha podido llenar. El problema de la propiedad y el alquiler no lo ha manejado ni Chávez ni los anteriores. Han desestimado el problema de resolver la vivienda, mas no del urbanismo y de los pobres que resuelven el problema a otros pobres donde no ha intervenido el Estado y mucho menos el sector privado, que no le interesa porque no hay ganancia. Eso hay que desenmascararlo.

-¿Puede resolverse el problema de los barrios en Venezuela?
No puede resolverse a corto plazo. Hay que hacer un programa de habilitación física. Asumir el problema como un asunto de Estado en el que puedan incorporarse los barrios a la ciudad con la urbanización. Pero eso no basta porque mientras actúas en un barrio crecen otros. Hay que tener políticas preventivas.

-¿Cuáles?
Parcelas con servicios, urbanizaciones de tierras con agua, cloacas, luz y equipamiento. Pero ese enfoque de la vivienda estereotipada para los pobres debe acabarse. La gente pobre ha demostrado que sabe hacer mejor sus viviendas que las que hace el sector oficial. Esas casas no crecen.

-¿Por qué los gobiernos no han considerado esas políticas preventivas?
Tengo históricamente varias hipótesis. Primero la visión inicial de que los barrios había que erradicarlos fue la tesis que duró hasta el 65. Hay la visión que hacer esas políticas de parcelas con servicios es “ranchificar” a las ciudades. Las grandes comisiones no se dan en trabajo de esa escala; El peculado es uno de los elementos que explican muchas cosas en el planeamiento urbano. El peculado ha estado históricamente pero no hay cómo comprobarlo científicamente. Hay una ausencia de tradición cultural para conocer eso, porque servimos todavía a la visión de derroche artificial petrolero. El gobierno tiene que darles a los pobres de la ciudad lo que no pueden resolver, los servicios. Pero con la nueva ley pueden regalar la vivienda.

-¿En qué consiste el programa de habilitación de tierras?
En explorar grandes lotes de tierra para construir viviendas masivas, porque se trata de masificación de viviendas; inventario de las tierras; incorporar progresivamente las que no deformen el crecimiento de la ciudad. Habilitarle los servicios y prever las áreas de vivienda y equipamientos. Acompañarlos de asistencia técnica para que crezcan las parcelas de forma adecuada. Tiene que haber una organización comunitaria que se traduce en el crecimiento de la presencia colectiva. Debe tener además un subsidio decreciente y diferenciado. Pero uno de los obstáculos es la selección de los adjudicatarios, quiénes serán los beneficiados de esa tierra. Posteriormente viene la evaluación: cómo funciona, qué faltó, qué puede mejorarse. El tiempo de ejecución depende de la escala. Pero el gran problema no es el tiempo sino el acceso al suelo ya planificado. Aquí no va a haber invasión porque ya el terreno está organizado.

– ¿Por qué no se ha ejecutado?
No tengo la respuesta. Porque eso requiere investigar a los actores que decidían las políticas en ese momento. No muchos darán la razón porque son militantes de partidos políticos. Hay una convicción de que el asunto es la vivienda equipada y terminada. Hay un problema cultural de concepción de la vivienda mucho más complejo de lo que la gente se imagina.

-¿Sin voluntad política seguiremos viendo el crecimiento de viviendas no planificadas?
Sin voluntad política y sin conocimiento político de las necesidades que se presentan para aminorar los problemas de los habitantes de los barrios. El programa de Josefina Baldó de urbanizar los barrios no le gustó a las élites militares. La tesis de Cruz Weffer era erradicar los barrios para construir viviendas porque ahí sí había un negocio. Chávez nunca ha hablado de parcelas con servicios. ¿Por qué? Si eso tiene obvias ventajas políticas sociales culturales. La respuesta es una sola: no es populista. No te da la fuerza de los votos.

Publicado el 13/02/2011

Colectivos y cubanos conviven con la Fuerza Armada Nacional

La presencia activa en el país de ciudadanos cubanos y la participación en armas de los grupos irregulares llamados colectivos es asunto que hoy conocen las más altas autoridades militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). La institución ha perdido el monopolio constitucional sobre el poder bélico, que había mantenido en el Estado democrático.

De hecho en 2014, el entonces comandante del Cuerpo de Infantería de Marina de la Armada, el vicealmirante Pedro Miguel Pérez Rodríguez, envió a la ministra de Defensa, Carmen Meléndez, al entonces jefe del Comando Estratégico Operacional, general Wilmer Padrino López y a todo el alto mando militar naval, una denuncia sustentada con el testimonio del teniente de navío Wilmer Aguirre Antequera, integrante del batallón de comunicaciones del cuerpo de Infantería de Marina Felipe Baptista.

El oficial en comisión de servicio en la Gran Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor notificó la novedad de la presencia de personas identificadas como integrantes de las “Fuerzas Revolucionarias José Félix Ribas” y su dotación de equipos de comunicaciones y armamento.

En los últimos años el poder de estos grupos civiles armados se ha hecho creciente, como es público y notorio, los colectivos se han convertido en el verdadero poder de facto en barriadas enteras, entre ellas la urbanización 23 de enero, de Caracas, como lo han reportado medios independientes. Hace pocos días una célula de ellos también mostró un inédito grado de violencia y alevosía al atacar, golpear y desnudar en plena calle a un grupo inocente de adolescentes seminaristas en Mérida.

También han rechazado dejar las armas, en caso de que así se los pidan.
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Guillermo Morón: Los falsos héroes, como Chávez, desaparecen

El miembro de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela asegura que la población retomará el curso de la historia
El miembro de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela asegura que la población retomará el curso de la historia

Las paredes de la casa del historiador venezolano Guillermo Morón guardan cuentos y conocimientos para ser leídos. Tantos como los que puede contar este miembro de la Academia de la Historia venezolana a sus 90 años, de los cuales, al menos 75 ha sido testigo consciente de la construcción de la democracia como sistema de gobierno. Repasar con él los últimos 18 años fue el propósito de esta conversación que comenzó con una advertencia de su parte: “esta es la última entrevista que doy”.
La comprensión de sus limitaciones dice mucho de un ser humano, pero su incomprensión dice aún más. Y así lo deja claro Morón durante este diálogo. El cariño, la lealtad y la fidelidad, que son valores muy preciados para Morón, los advierte hoy como ausentes en Venezuela. Y para él su causa es clara.
“Por Chávez, porque él fue un destructor activo de la educación, del amor al país, de la honradez. Pasará a la historia cuando pase, todavía no lo han valorado, como uno de los peores personajes de la política nacional desde el siglo XVI hasta nuestros días. Nadie ha estudiado su personalidad ni su actividad política destructora durante 18 años.
-¿Y por qué usted no lo ha hecho?
Porque no he tenido la inteligencia ni la juventud apropiada para eso, porque se necesita dedicar tiempo, conocimiento de la historia del país, saber quién es la familia Chávez –que eso sí lo sé yo por razones familiares—pero no he querido hacerlo porque estoy viejo. Chávez fue hijo de un maestro de escuela muy competente, inteligente y honrado con el cual tuvo muy buena relación mi familia. Yo lo conozco porque mi obligación como historiador es saber lo que ocurre en el país.
-¿Cree que es posible desmontar el intento de desmitificar al expresidente Chávez, promovido por el chavismo, con el que ha querido equipararlo con el Libertador Simón Bolívar?
Claro que es posible. Chávez no se parece en nada a Simón Bolívar, ni siquiera en el color. Bolívar era blanco de la plaza y Chávez un ‘negrito’ de la plaza –dice en ese tono jocoso propio del venezolano cuando se refiere a los colores de piel y que el chavismo se encargó de satanizar—. Bolívar sigue siendo el Libertador, Chávez fue un destructor en forma ordenada y sistemática. Recuerde: `¡treinta años de cárcel! ¡ gas del bueno! ¡exprópiese!’. Esas tres expresiones caracterizan la dictadura de Chávez.
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Torres: Se evaporan los sueños de felicidad prometidos por la revolución


Gerver Torres se confiesa optimista por decisión. Cuando uno es optimista siempre gana, —aclara al iniciar esta conversación—. “El pesimismo es muerte. Cuando el pesimista tiene razón no sirve para nada. Prefiero ser optimista sin razón que pesimista con razón”.
Seguramente por la dinámica que vive Venezuela usted no ha tenido tiempo de preguntarse si es o no feliz. Y además se habrá sorprendido de informaciones que en el pasado ubicaron a los ciudadanos venezolanos entre los diez primeros más felices del mundo en una medición que hace la consultora Gallup en 138 países. Este dato parece contradictorio cuando es analizado a la luz del contexto socioeconómico y que sin duda implica además una crisis de valores, más allá de la económica y social.

¿Se imagina que todas las políticas públicas venezolanas —en caso de que existieran— pasaran por el filtro de su impacto en la felicidad de sus ciudadanos? Bután ubicado en el sur de Asia, que limita con China e India, fue el primer país en implementar en 1972 el indicador de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) como una categoría de medida par determinar el impacto que tiene el Producto Interno Bruto (PNB) en el bienestar de sus ciudadanos.

Hasta el año pasado Venezuela había estado en los primeros 50 países de 138 del mundo en donde sus habitantes se consideraban felices, asunto que resulta incomprensible para muchos venezolanos —no para el gobierno ni sus seguidores que lo manipulan a su favor— a causa de la crisis socioeconómica, pero además de valores y de las instituciones en la que se encuentra sumida Venezuela inocultables tras la muerte de Hugo Chávez.

Para el informe que publicará Gallup este 2016 Venezuela se ubica en el puesto 56, bajando 33 puestos con relación 2015 cuando se posicionó en el 23. Según los datos que presentará Gallup en su informe de este año 28,7% de la población venezolana se considera próspera; 61,1% se encuentra luchando y 10,3% en condición de sufrimiento.

En 2013 cuando Maduro anunció la creación del viceministerio de felicidad Venezuela ocupó el puesto 20 del ranking y en 2014 ascendió al puesto 10. El retroceso que ha experimentado desde 2010, cuando la medición de Gallup registró a Venezuela en el sexto lugar de los países más felices del mundo Venezuela, hasta hoy tiene una clara explicación para el economista y PhD venezolano Gerver Torres, consultor para América Latina de Gallup.

Torres se confiesa optimista por decisión. Cuando uno es optimista siempre gana, —aclara al iniciar esta conversación—. “El pesimismo es muerte. Cuando el pesimista tiene razón no sirve para nada. Prefiero ser optimista sin razón que pesimista con razón”. Desde su convicción y con los parámetros de medición que emplea Gallup analiza los resultados de 2016 y explica el por qué del cambio en la sensación de bienestar que sienten los venezolanos.

-¿Qué interpretación debe hacerse de estos datos? ¿Cómo se explica el retroceso de 33 puestos en ese ranking de felicidad?

En 2006, cuando se hizo la medición, los venezolanos se ubicaron en el porcentaje más alto: 26% dijo que estaban teniendo la mejor vida posible. Lo que se observa es una caída sostenida del bienestar de los venezolanos. Hace diez años el gobierno tenía recursos, pero lo que básicamente predominaba era un sueño de país, en ese caso chavista, expresado por Hugo Chávez que a mi juicio fue siempre un líder excepcional, lo cual no quiere decir bueno. Fue fuera de serie, en su capacidad de conectarse con la gente, de generar la esperanza de un mundo mejor y creo que eso se reflejó en buena parte de la población venezolana. La gente creyó la narrativa del régimen, que estábamos construyendo un gran país, una potencia, que estábamos convirtiéndonos en un ejemplo de lo que podía ser una sociedad. En la medida en que la realidad comenzó a adueñarse de la vida de la gente, que las políticas gubernamentales fueron inviables, insostenibles, esos niveles de bienestar comenzaron a caer.

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