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Hausmann: Venezuela vivirá el período económico más negro durante el revocatorio

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La oficina de Ricardo Hausmann, en Cambridge, tiene la armonía propicia para dedicarse a pensar cómo resolver difíciles problemas propios de un economista que se ocupa de diseñar políticas públicas. De hecho, este venezolano, otrora ministro de Planificación del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, hoy director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de Economía del desarrollo en la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, tiene trazadas en su pizarra algunas líneas de acción en el caso de la crisis de Venezuela. Pero Hausmann está claro en que ante el error estratégico en que persiste el heredero de Chávez para gobernar, no hay posibilidad de solución, por lo que está convencido de que es inevitable un cambio en las ideas para ejercer el poder. Hausmann reflexiona que lo que viven los venezolanos dejará un gran aprendizaje, pero también profundas cicatrices por la magnitud de la destrucción del Estado y de la sociedad venezolana.

-¿Cuál es su visión de lo que sucede en Venezuela en este momento? ¿Cómo incide en esto la falta de planificación estratégica?
Desde que terminé mi doctorado en Economía en el año 81, he estudiado muchas situaciones. He trabajado en alrededor de 59 países y nunca he visto una como la que Venezuela está enfrentando en 2016. Esto es lo peor que he visto, un colapso en tantas dimensiones y con un costo social de tal magnitud que no tiene similitudes históricas. Trabajé en Liberia después de la guerra civil (1999-2003) —claro, un Estado más pobre— donde muchas más cosas estaban funcionando. Esta es una situación en la cual el nivel de vida de la gente está colapsando a un ritmo impresionante, la capacidad productiva está desapareciendo, hay pocos casos en la historia con los que se pueda comparar la inflación y la hiperinflación. Y en esos pocos casos no hubo el resto de los colapsos en materia de educación, salud, de electricidad, seguridad. Venezuela está viviendo el desastre social más grande que se ha visto casi en el mundo en décadas. Eso refleja no que ha tenido mala suerte, sino que a pesar de que el país tuvo la fortuna de tener el boom petrolero más grande y más largo de su historia, mientras que otros países guardaron para los años de vacas flacas, Venezuela usó el boom petrolero para quintuplicar su deuda pública externa, para expropiar al sector privado y dar la sensación al país de que no importaba si las cosas las administraba el Estado, porque igual si no las sabía administrar, las podía importar. Ahora se encuentra en una situación en la que cayó el ingreso petrolero, tiene una deuda gigantesca y para pagar esa deuda ha dejado al país muerto de hambre, ha estado liquidando religiosamente su deuda externa y no ha estado liquidando las importaciones que está haciendo la economía, y vemos como cierran las empresas, porque no hay divisas con las cuales mantener al país. Estamos viendo cómo está colapsando Petróleos de Venezuela, que a pesar de haberle metido unos 50 mil millones de dólares, —que son como dos años de exportación de petróleo—al parque termoeléctrico del país y no hay electricidad, porque esas plantas no las saben operar. Este desastre donde la gente está dispuesta a pasar horas y horas de cola para ver si come algo, es el reflejo de un fracaso en la conducción económica y social del país a pesar de la buena suerte. Y eso la historia lo va a tener que reconocer así.
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Entrevista a Luis Almagro Secretario de la OEA

Se pueden imaginar lo complicado de la agenda el Secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien viene haciendo gestiones para que el caso de Venezuela sea asunto de discusión en el seno de esta instancia multiestatal, tal y como ocurrió este miércoles 1 de junio. Pero a pesar de esto, en casi 11 minutos, pude conversar con él justo en medio de sus gestiones para ese fin.

Aquí pueden ver la entrevista completa que me concedió el 19 de mayo, en el trayecto de 5,8 kilómetros que va desde su oficina en Washington DC, donde está la sede de la OEA, hasta la estación del tren. En este recorrido Almagro profundizó sobre aspectos puntuales de la crisis de Venezuela.

Torres: Se evaporan los sueños de felicidad prometidos por la revolución


Gerver Torres se confiesa optimista por decisión. Cuando uno es optimista siempre gana, —aclara al iniciar esta conversación—. “El pesimismo es muerte. Cuando el pesimista tiene razón no sirve para nada. Prefiero ser optimista sin razón que pesimista con razón”.
Seguramente por la dinámica que vive Venezuela usted no ha tenido tiempo de preguntarse si es o no feliz. Y además se habrá sorprendido de informaciones que en el pasado ubicaron a los ciudadanos venezolanos entre los diez primeros más felices del mundo en una medición que hace la consultora Gallup en 138 países. Este dato parece contradictorio cuando es analizado a la luz del contexto socioeconómico y que sin duda implica además una crisis de valores, más allá de la económica y social.

¿Se imagina que todas las políticas públicas venezolanas —en caso de que existieran— pasaran por el filtro de su impacto en la felicidad de sus ciudadanos? Bután ubicado en el sur de Asia, que limita con China e India, fue el primer país en implementar en 1972 el indicador de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) como una categoría de medida par determinar el impacto que tiene el Producto Interno Bruto (PNB) en el bienestar de sus ciudadanos.

Hasta el año pasado Venezuela había estado en los primeros 50 países de 138 del mundo en donde sus habitantes se consideraban felices, asunto que resulta incomprensible para muchos venezolanos —no para el gobierno ni sus seguidores que lo manipulan a su favor— a causa de la crisis socioeconómica, pero además de valores y de las instituciones en la que se encuentra sumida Venezuela inocultables tras la muerte de Hugo Chávez.

Para el informe que publicará Gallup este 2016 Venezuela se ubica en el puesto 56, bajando 33 puestos con relación 2015 cuando se posicionó en el 23. Según los datos que presentará Gallup en su informe de este año 28,7% de la población venezolana se considera próspera; 61,1% se encuentra luchando y 10,3% en condición de sufrimiento.

En 2013 cuando Maduro anunció la creación del viceministerio de felicidad Venezuela ocupó el puesto 20 del ranking y en 2014 ascendió al puesto 10. El retroceso que ha experimentado desde 2010, cuando la medición de Gallup registró a Venezuela en el sexto lugar de los países más felices del mundo Venezuela, hasta hoy tiene una clara explicación para el economista y PhD venezolano Gerver Torres, consultor para América Latina de Gallup.

Torres se confiesa optimista por decisión. Cuando uno es optimista siempre gana, —aclara al iniciar esta conversación—. “El pesimismo es muerte. Cuando el pesimista tiene razón no sirve para nada. Prefiero ser optimista sin razón que pesimista con razón”. Desde su convicción y con los parámetros de medición que emplea Gallup analiza los resultados de 2016 y explica el por qué del cambio en la sensación de bienestar que sienten los venezolanos.

-¿Qué interpretación debe hacerse de estos datos? ¿Cómo se explica el retroceso de 33 puestos en ese ranking de felicidad?

En 2006, cuando se hizo la medición, los venezolanos se ubicaron en el porcentaje más alto: 26% dijo que estaban teniendo la mejor vida posible. Lo que se observa es una caída sostenida del bienestar de los venezolanos. Hace diez años el gobierno tenía recursos, pero lo que básicamente predominaba era un sueño de país, en ese caso chavista, expresado por Hugo Chávez que a mi juicio fue siempre un líder excepcional, lo cual no quiere decir bueno. Fue fuera de serie, en su capacidad de conectarse con la gente, de generar la esperanza de un mundo mejor y creo que eso se reflejó en buena parte de la población venezolana. La gente creyó la narrativa del régimen, que estábamos construyendo un gran país, una potencia, que estábamos convirtiéndonos en un ejemplo de lo que podía ser una sociedad. En la medida en que la realidad comenzó a adueñarse de la vida de la gente, que las políticas gubernamentales fueron inviables, insostenibles, esos niveles de bienestar comenzaron a caer.

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Cisneros: El gran reto es rescatar a Venezuela del “hombre nuevo del socialismo del siglo XXI”

La estrategia es un concepto proveniente del entorno militar que define el uso de los recursos para desarrollar operaciones tácticas con el fin de ganar una guerra. Cuando es incorporado a la generación de pensamiento y acción define la orientación con la que una nación planifica, con visión de largo plazo, el logro de su interés nacional tal y como está asentado en su constitución.

Imelda Cisneros, fellow de la Universidad de Harvard desde 1996, Magíster en Ciencias Políticas en la Universidad de Waterloo, consultora estratégica organizacional y exministra de Fomento del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, está convencida de que en el caso de Venezuela el mejor programa social es un buen plan de gobierno. Pero el gran reto cuando se registre un cambio en la conducción política del país, por la vía constitucional, es revertir ese «hombre nuevo» creado por la llamada «revolución socialista del siglo XXI»

-En términos de los logros del gobierno de acuerdo a una planificación estratégica reflejada en el Plan Nacional Simón Bolívar y el Plan de la Patria? Si es que los considera como tal, ¿cómo evalúa el país?

Analizar la situación de Venezuela es muy complejo, porque el gobierno no es un grupo homogéneo. Hay enchufados, militares, militantes del PSUV más y menos dogmáticos. Todo este grupo que maneja al país se ha convertido en una élite amorfa, gris, enredada, muy difícil de analizar. Pero si nos guiamos por lo que podría ser el pensamiento ideológico de Chávez y de su doctrina, si eso existe, y de su ideología, si eso existe, que no es marxista, ni fachista sino algo también amorfo que podemos señalar como la «Revolución del siglo XXI», ellos han sido unos grandes triunfadores.

Quien se posiciona como integrante del equipo del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez reflexiona sobre ese éxito contradiciendo a quienes dicen que ese fue un buen equipo de gobierno, asegurando que fue un equipo fracasado y que los verdaderos exitosos han sido “estos que han logrado permanecer en el poder y han logrado destruir lo que existía para, supuestamente, construir algo distinto y crear al hombre nuevo. Han logrado solo la primera parte porque lo han destruido todo. Cada vez veo más difícil vivir como estamos viviendo, hay una destrucción total del país”.

– ¿Cree que el objetivo estratégico del chavismo y su continuación en el poder fue la destrucción de lo que había para construir? ¿Lo lograron?

Sí, lo lograron, creyendo que iban a poder montar algo nuevo. Pero el nivel de destrucción ha sido tal que no hay ninguna posibilidad de que logren montar algo nuevo, y para nosotros va a ser muy difícil.

-¿Chávez tenía un objetivo estratégico?

Yo creo que Chávez sí tenía un objetivo estratégico: una sociedad plana, igualitaria, basada en rebajar a los que estaban arriba en vez de llevar hacia arriba a los que estaban abajo. Para mí era esa su concepción, precisamente por ese odio y ese reconcomio interno de las personas que tienen resentimiento con la vida por lo que fueron, por lo que fue su familia. Ese tipo de gente no puede ver la situación en positivo, hacia la excelencia. Lo que buscan es disminuir a los demás en vez de ayudarlos a mejorar. Soy demócrata y no veo una salida que no sea por la vía constitucional y en los valores de la democracia. Desde un principio decía que si se atornillaban iban a destruir al país, no solo desde el punto de vista de la infraestructura, sino desde el moral, de el de los valores. Y fue así, destruyeron todas las instituciones del Estado. Ahora estamos tratando de recuperar el Poder Legislativo, pero también intentan acabarlo. ¿Cuál es el «hombre nuevo» que dicen ellos? Creo que en el tuétano el venezolano siguen siendo como lo conocíamos, con su bochinche, con su forma caribeña.

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Machado: “El gobierno de Maduro está desesperado”

María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro.
María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro. (Foto: Aymara Lorenzo)


La dirigente opositora venezolana María Corina Machado, acusada por el gobierno venezolano, asegura a la Voz de América que continuará luchando por la democracia, incluso desde la cárcel.

Pareciera ser un objetivo político del gobierno de Venezuela, por los diversos señalamientos hechos en su contra. Pero María Corina Machado, una venezolana de 47 años no se siente amenazada por los intentos de reducirla, políticamente, que ejerce el gobierno del presidente Nicolás Maduro. La Voz de América conversó con ella y asegura que hoy están más vigentes que nunca las razones para promover una “salida”.

¿Cómo califica la justificación que hace la Fiscal General de la República sobre la violación a la ley para lograr la interceptación de correos electrónicos que se hicieron de sus cuentas de correo y se presentaron como pruebas de un intento de magnicidio y golpe de estado? Según ella se trata de asunto de seguridad de estado la vida del presidente y la seguridad del gobierno.

Es una confesión. Es una confesión del grado de confabulación que existe en los poderes públicos para crear, construir situaciones falsas, desprovistas de credibilidad alguna, para aniquilar, callar las voces y disuadir a todo espacio de disidencia frente a un régimen que avasalla. En segundo lugar, es una confesión de la desesperación de un régimen que está consciente del colapso del país, de la caída libre del apoyo al régimen del señor Maduro, y del terror que le tienen a la sociedad organizada y fundamentalmente a la verdad, porque se trata de terror a la verdad.

¿Cree que la relación establecida entre el presidente Maduro y sus gobernantes está sustentada en el miedo, y no en el respeto y creencia, como la que pudiera haber existido con el expresidente fallecido Hugo Chávez?

En Venezuela lo que hay en este momento es desesperación. Cuando el señor (Jorge) Rodríguez dijo que en Venezuela había gente desesperada, yo lo creo absolutamente. El pueblo está desesperado porque termine esta pesadilla. Qué parte no entienden de que tenemos un país pasando hambre, que no hay medicinas, que no hay gas doméstico, que el sueldo no alcanza ni para comer, que nos están matando, que la impunidad es absoluta y que la corrupción es una bofetada diaria. Los venezolanos entendemos que estamos frente a un régimen que, para callar este descontento popular, decidió reprimir a toda costa y el país reaccionó con esta fuerza. Nuestro planteamiento en un inicio, en febrero de este año, fue dar razones para buscar un cambio por la vía constitucional. Hoy tenemos más razones porque el país se ha deteriorado aceleradamente en lo económico, en lo social, pero sobre todo en lo institucional. La reflexión se ha hecho evidente, alrededor del mundo se ha hecho claro que en Venezuela existe una dictadura, que reprime, que tortura y que censura a todos los medios de comunicación.

Pueden ser o no creíbles las acusaciones del gobierno, pero en el contexto de Venezuela, son serias, han sido respaldadas por la propia Fiscal, usted misma le ha dado respuesta con la denuncia que formuló ante el Ministerio Público. ¿Estaría dispuesta a someterse al sistema de justicia venezolano, en el que ni usted ni otros venezolanos creen?

En el que nadie cree, porque yo te invito a que me digas una sola sentencia de la Sala Político Administrativa donde se haya favorecido a un ciudadano frente al estado, ante un planteamiento que tenga connotación política. Obviamente que todo el sistema de justicia, como el resto de los poderes públicos, está a su servicio. Y desde luego yo no confío en la justicia, pero insisto, hay que dejar la denuncia, el registro, la evidencia de hasta dónde han llegado, porque va a haber justicia. Estas personas actúan como si de verdad fueran intocables, se sienten intocables, que nada ni nadie va a poder hacerlos responsables de lo que han hecho; desde robarse las medicinas de los venezolanos y que por eso se nos estén muriendo los bebés, acabar con las reservas económicas, destruir y arruinar PDVSA, o incluso ordenar matar manifestantes pacíficos. Jamás olvidaré la expresión que tenía el señor Diosdado Cabello cuando, justo hace un año, me golpearon y me patearon frente a él, y la mirada y su sonrisa eran de “a nosotros nada nos va a impedir avanzar porque somos intocables” Y eso es lo que transmitían durante la denuncia que hicieron de un supuesto plan magnicida. Esto sería risible, poco ridículo por mal ejecutado, si no hubiese sido por la gravedad de la acusación, por quien la formula, lo que ellos llaman el Alto Mando Político, desde el vicepresidente hasta el presidente de PDVSA. Desde luego, también hay que tomar en cuenta los precedentes, hay dos alcaldes presos por haberse negado a reprimir. Está Leopoldo López preso y tratado como terrorista y acusado como criminal. Lo que está ocurriendo es muy grave, y en particular elevo una voz a los demócratas del mundo, especialmente a los de América Latina, y a los gobiernos de nuestro hemisferio, porque la indiferencia es complicidad.

¿Tiene temor de acabar presa como ellos?

Cómo podemos hablar de miedo cuando hay estudiantes que tienen a sus compañeros detenidos, torturados, asesinados y siguen luchando en la calle; cómo podemos hablar de miedo cuando hay madres que estaban frente al Palacio de Justicia cuando asaltaron el “Campamento de la Resistencia” que no tenían ni siquiera cómo pagar un abogado privado o una fianza que requiere un ingreso de 12 mil bolívares al mes (equivalente a $1,904 dólares). Una de ellas me dijo que al principio lo atajaba para que no saliera a la calle; después se quedaba rezando y hoy después de lo que había visto era ella la que iba a salir a la calle con él. Esa determinación, demuestra el coraje que hay en el pueblo de Venezuela, y si algo debe llenarnos de terror es imaginar que nuestros hijos puedan crecer en una Venezuela donde no tengan futuro. Porque saben que salen a la calle y los matan, donde de nada sirve estudiar y formarse porque no hay cómo subsistir. Donde en vez de verse como hermanos se ven como enemigos porque han sembrado la discordia entre nosotros. Este es el momento de entender que tenemos la fuerza, y con una ruta y una visión clara, esa fuerza es la que nos va a llevar hacia la transición a la democracia, con la valentía y el coraje cívico que hemos demostrado los venezolanos en el pasado.

¿Cree que el anuncio que ha hecho la Fiscal de posibles privativas de libertad, restricciones de salida del país, es un adelanto de lo que el gobierno pretende hacer con las cabezas de la oposición?

No voy a especular sobre lo que estos señores son capaces de hacer. Lo que está claro es que están desesperados porque saben que cruzaron una línea roja, una linea de violación de Derechos Humanos y que el mundo los descubrió. En este momento este movimiento tiene miles de líderes. La unidad genuina que Venezuela requiere desesperadamente incluye a todas las organizaciones políticas, pero va más allá. Es una unidad de abajo hacia arriba que incluye a todas las que han surgido en estos meses de lucha. Podrán ponernos a un lado a algunos de los voceros, de los dirigentes, y vendrán otros dispuestos a continuarla, porque esta lucha es hasta vencer, y nos va a conducir, como ya avanzamos, hacia la transición a la democracia.

Ha dicho que lo único que quiere del presidente Nicolás Maduro es que se vaya, pero siendo realistas ¿piensa que el presidente aceptará salir del poder por cualquiera de las vías democráticamente establecidas en la Constitución?

Lo que yo afirmé y repito es que no es magnicidio, ni golpe de estado, lo que queremos es que renuncie. Desde luego que no conozco un mandatario que por iniciativa propia haya dicho: yo me voy, renuncio. Lo hace cuando entiende que las presiones civiles, ciudadanas, y las condiciones son tales, que es la mejor opción para él y para el país. Todas las opciones, democráticas y electorales, que contempla la Constitución, exigen una gran movilización y organización ciudadana. Si se le dice a Venezuela que no hay otra opción para cambiar que esperar hasta el 2019, estamos entregando una Venezuela, desesperada por un presente y un futuro distintos, a la desesperanza. Seríamos responsables de que hubiese algún otro mecanismo de cambio, no democrático y anticonstitucional. Por eso siento que es nuestra obligación como dirigencia política y como miembros responsables de este movimiento plantearle a Venezuela una ruta a la transición y a la libertad que es constitucional, democrática, y que deriva en un proceso electoral. La renuncia es un mecanismo constitucional. Un movimiento ciudadano para exigir la renuncia, para canalizar y avanzar en la presión hacia ella es un mecanismo democrático y constitucional y que permitiría avanzar en paz, con respeto y en el encuentro de todos los venezolanos.

Pero ¿podría ser del interés del propio gobierno promover un contexto para una situación de violencia que justificara una acción fuera de la Constitución desde el seno del poder?

La violencia ya la han provocado. Estamos hablando de 43 venezolanos que ha perdido la vida asesinados; más de 800 heridos, más de 3.500 detenciones, casi 200 casos documentados de tortura en cárceles, cuarteles de la policía, comandos militares. La violencia ya existe y la ha ejecutado el régimen que tiene las armas y le conviene con el fin de aterrorizar e inhibir a una población ante la protesta. Han demostrado que, frente a esta situación crítica en lo económico, lo social, lo político y lo moral, buscan implementar un mecanismo de fuerza para acusar a otros, o para justificar aún mayor represión. Son capaces de todo. No quiero responsabilizar a nadie, pero lo que sí ha quedado claro es que estos señores, escrúpulos, no tienen.

¿Se entregaría a la justicia, como lo hizo Leopoldo López, si se formaliza una acusación en su contra por este caso de magnicidio?

Continuaré luchando sin descansar, hasta que alcancemos la democracia y la libertad en Venezuela para después avanzar juntos en su construcción. Yo dedico todos los días de mi vida para que esa transición a la democracia sea lo antes posible.

¿Incluso desde la cárcel?

Donde sea más útil a la lucha, allí quiero estar. Entendiendo perfectamente las amenazas que enfrentamos, pero también entiendo lo que se pretende hacer al desmovilizar las fuerzas que protestan a favor de ese cambio político en Venezuela.

¿Considera la posición fijada por la Mesa de la Unidad Democrática un respaldo hacia usted?

He tenido muestras de respaldo y confianza de todos los sectores del país, y también fuera de Venezuela, que me tienen conmovida. Es una muestra de que la gente me conoce. Yo hablo de forma frontalmente y planteo lo que creo y lo que quiero para Venezuela.

¿Ha generado el diálogo alguna división en la oposición?

Creo que ha quedado evidenciado lo que planteamos al inicio. Hay que exigir una serie de condiciones para que el diálogo no se convierta en nuevo engaño. No es la primera vez que el régimen ha llamado al diálogo, lo ha hecho durante 15 años muchas veces, y ya vemos cuáles han sido los resultados en el pasado: han violentado su palabra. Nuevamente lo hacen ahora, y la Mesa de la Unidad está pidiendo condiciones que son precisamente las que Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos otros miembros de la Unidad, consideramos que había que plantear desde el principio. Creo que el fracaso de esta estrategia, que estoy convencida fue impuesta desde La Habana, nos lleva ahora a una nueva fase de articulación y unidad entre todos aquellos que adversamos a un régimen dictatorial.

¿Cuál es su relación con el Movimiento Estudiantil en la actualidad?

Les tengo un enorme respeto. Me acompañaron a la Fiscalía, y lo hicieron espontáneamente. He manifestado en público y privado a cada uno de estos jóvenes que cuentan con todo nuestro apoyo. Pero creo en un Movimiento Estudiantil autónomo, como creo en un movimiento sindical autónomo. Creo en una sociedad rica en organizaciones, en expresiones, independientemente de sus visiones. Hoy no estamos en una contienda política tradicional, porque en Venezuela no hay democracia. Cuando enfrentas un régimen que quiere aniquilar todos los derechos, ya no es un tema solamente de las organizaciones políticas, es un tema existencial, donde todas las organizaciones civiles y estudiantiles estamos convocadas en una misma dirección.

Hace tres meses el lema de la protesta era “el que se cansa, pierde” ¿Cree que hay cansancio?

Hoy estamos más fuertes, mejor organizados y más conscientes de cuál es nuestra lucha. La protesta tiene diversas etapas y expresiones. Estamos en una segunda etapa, la primera fue despertar a Venezuela y la creación de las organizaciones de base. Esta segunda etapa es la articulación y movilización para avanzar en esta ruta y la tercera etapa será la transición, para finalmente llegar a una cuarta etapa que es la construcción de una nueva Venezuela, libre, justa democrática y digna.

¿Cuanto tiempo y cuánta sangre más va a tomar llegar a esa tercera etapa?

Esa es una forma muy peligrosa de plantearlo. En Venezuela asesinan cada 20 minutos a un venezolano, por la impunidad de este régimen. En Venezuela han muerto 20 bebés en Guanare porque no había las medicinas para atenderlos. Entonces, te preguntaría ¿cuántos muertos más y cuánta sangre más puede aguantar el pueblo de Venezuela antes de que haya una transición hacia la democracia y hacia la paz genuina?

Algunos funcionarios del gobierno del presidente Maduro la acusan de que presuntamente recibe financiamiento del extranjero para supuestamente llevar a cabo las acciones contra el gobierno. ¿Es cierto? ¿Con qué financia sus viajes, su participación en los diversos contextos internacionales?

Eso también se lo dicen a la Iglesia Católica, a los periodistas, a los sindicatos y al Movimiento Estudiantil. Que demuestren un solo bolívar que venga fuera de Venezuela que nosotros hayamos usado en nuestras actividades y movilizaciones. ¿De dónde lo hacemos? De los bolsillos de los venezolanos, muy golpeados por cierto, de gente que confió en nosotros. Pero lo más valioso es el trabajo voluntario de miles de venezolanos que dedicaron su talento y su tiempo a una causa, por unos ideales y unos valores que nos unen.

¿Qué extraña María Corina Machado, la mujer, de la María Corina que era antes de salir al ruedo político?

Tiempo para mis hijos… Tiempo para mis hijos. Es algo que extraño y como mamá a veces me da mucha culpa, porque en ocasiones, ando más con hijos de otros que con los míos propios. Pero al final en esta causa todos estos muchachos son nuestros hijos, y es por ellos que estamos dando esta lucha, por los venezolanos de hoy, de las generaciones futuras que crecerán en una Venezuela con esperanza, con oportunidad, seguridad, libertad, con dignidad porque nosotros, sus padres, y los jóvenes de esta generación asumimos el compromiso de conquistar la democracia.

Publicado en voanoticias.com