La guerrilla colombiana podría encontrar en la minería nueva fuente de financiamiento

El expresidente de Colombia Andrés Pastrana (1998-2002) está en Venezuela por 48 horas para participar como conferencista en el foro “Valor de la empresa privada para la sociedad” en el 40º aniversario de Consecomercio.

Tuvo la valentía de plantear la pacificación de Colombia por la vía de la negociación. Hace 10 años la guerrilla le tomó la palabra pero le exigió la zona de distensión, decisión calificada como un error del gobierno con la que se reagrupó y fortaleció. Su aporte es haber creído en la paz a través de la negociación lo que permitiría llegar a un arreglo sin derramamiento de sangre. Observa como buena cualquier acción para recomponer las relaciones entre Venezuela y Colombia.

Mirar Colombia hacia dentro es necesariamente poner la atención en la guerrilla y el narcotráfico. Pero al voltear la vista hacia el lado derecho, indefectiblemente el asunto tiene nombre y apellido: Venezuela

-¿La relación binacional es un divorcio con hijos?
Lo que hay es un asunto más que relaciones comerciales. Hay que recomponer el matrimonio. Hay temas comunes a ambos países como el comercio y el narcotráfico que si se refuerzan y combaten se benefician el desempleo y la economía binacional.

-Ha habido una guerra quirúrgica con un alto costo para la guerrilla, pero de forma paralela un proceso de desmovilización que permite ahora precisamente, por ejemplo, la licitación de unos 4000 contratos de minas en algunas zonas donde operaba.
Mi gobierno entregó unas doscientas licencias. Uribe entregó más de cinco mil. ¿Quién las tiene? ¿Cómo las tienen? nadie los sabe. Pero no es solo en las zonas de desmovilización. El tema va más allá porque se plantea el problema de la protección de parques naturales. Estas licencias mal manejadas pueden convertirse en focos de financiamiento de los “para” y las FARC. Creo que el gobierno es consciente de esto. Lo que estamos pidiendo es que se conozca. Hace una semana el gobierno creó la agencia de minería. Ya comienza a verse grupos de FARC en las zonas.

-¿Cómo evalúa los diez años de comercio binacional, de su gobierno al de Santos, tomando en consideración la caída de la balanza comercial de 7 mil a 1.700 millones de dólares?
El daño por el cierre de la frontera se hizo ya. Pero lo importante es recuperar los mercados, no la deuda. Lo que estamos viendo en el cierre es que entra Brasil a sustituir a Venezuela. Se perdieron los negocios. Lo que nos está permitiendo la baja inflación es el crecimiento económico. El país va a cambiar, pero el invierno es un problema. Reconstruir debe ser la prioridad porque son 5 millones de damnificados. La estrategia internacional es el fortalecimiento económico, que es fundamental. Tenemos moratoria de entrada a la APIC aunque ya se han adelantado las firmas del TLC con Estados Unidos y tratados con Canadá, Europa y Asia. Tenemos que proteger al sector industrial.

-¿Y al ciudadano puede protegérsele con una ley de costos?
Hoy creemos en la economía social de mercado. La ley de costos Colombia ya la dejó atrás. La gran tarea es disminuir la pobreza.

– A la vuelta de diez años ¿cómo concibe la hoja de ruta para lograr la paz en Colombia con el tránsito de una narcoguerrilla que pareciera llegó a instaurar un Estado dentro del Estado?
Creo que sí se puede lograr la paz. Buena parte del éxito se debe al Plan Colombia, pero no creo que haya existido un Estado dentro de Estado, porque la guerrilla no controló nunca ninguna parte del territorio. Pero la paz depende solamente de las FARC, se pararon de la mesa, le incumplieron al país. Se sentarían en la mesa si fueran inteligentes, pero están llegando los jurásicos e implementan de nuevo la guerra de guerrillas y no entienden que todo pasa por la comunidad internacional. Tendrían que comenzar con un gesto de buena voluntad y liberar a todos los secuestrados. Luego erradicar el secuestro como arma política y tercero tomar la decisión de continuar esta guerra como la estamos llevando o sentarnos a hacer un proceso de paz. Están en un punto de inflexión.

-¿Qué importancia tiene en ese punto de inflexión el gobierno del presidente Chávez? Recordemos la supuesta presencia de Timochenko en Venezuela denunciada por la prensa colombiana
Si fuera verdad la presencia de Timochenko en Venezuela lo supiera Santos, y si fuera así, y hubiera pruebas, ya hubiera reaccionado él y toda Colombia en torno al gobierno de Venezuela. Pero yo voy más allá porque los países que le dan espacio a la guerrilla terminan sufriendo los problemas y consecuencias del terrorismo.

-¿Qué opinión le merece la reunión que sostendrán los presidentes Chávez y Santos en Caracas el próximo 28?
Muy buena, porque todo lo que sea distensionar las relaciones entre Venezuela y Colombia es bueno, porque Venezuela era el segundo socio comercial. Tenemos que recuperar la confianza entre los dos países.

-¿Qué tan lejos está Colombia de que pueda ocurrir con la guerrilla lo mismo que está ocurriendo con ETA en España? ¿Sería posible o necesaria una reedición de la constituyente para integrar a la guerrilla al sistema político como sucedió con el M19? ¿Podría darse el fin de la rebelión por medio de una evolución en el concepto de la ciudadanía?
Lo veo lejano. Existe una discusión interna fuerte. Nos equivocamos en que Cano era el ideólogo. Timochenko puede reunir los dos elementos. El militar y el ideológico. Cano no los tenía y nunca creyó en la negociación. Con la caída del muro de Berlín la guerrilla de hoy está totalmente desvirtuada, hoy es el negocio de la droga para tratar de mantener una revolución que no tiene el arraigo que un momento dado pudo haber llegado a tener. La guerra militar ha cambiado.

-¿Siguen presentes las fallas en el Estado como para que tenga éxito el planteamiento que llevó al triunfo a Gustavo Petro en la alcaldía de Bogotá?
No son fallas sino fortaleza. Los espacios se ocupan o los ocupan.

-¿Puede haber paz perpetua en Colombia?
Sí. El gran problema es la herencia de Uribe, los paramilitares.

-Usted fue propiciador del diálogo con la guerrilla durante su gobierno. Vislumbra que algún día en Colombia pueda hablarse de la paz perpetua que plantea Kant. ¿Cómo se entiende la contradicción de la existencia en América Latina de constituciones kantianas y sociedades hobbesianas?
La reforma de la Constitución pasó por un proceso constituyente. El régimen colombiano era presidencialista absoluto. Seguimos teniendo deuda, no solo Colombia, que es la deuda social. Nosotros apostamos a la paz, Uribe a la guerra. Creo que las FARC nunca estuvieron preparadas para un proceso de paz.

-¿Hay caudillismo moderno en Colombia? ¿En qué estadio entiende que está la relación gobierno-ciudadano, ciudadano-gobierno?
No veo un caudillismo moderno en Santos. Lo que ha hecho es buscar un acuerdo nacional. No hablaría de un caudillismo. El gobierno ha madurado y es distinto del gobierno de Uribe. Aquí estamos hablando de programas y planes específicos. Hay un nuevo régimen de regalías.

-Habida cuenta de las bajas, tanto para las fuerzas militares colombianas como para la guerrilla durante los últimos 3 años, ¿puede hablarse de un proceso de paz en este momento en Colombia?
Es una respuesta de sí y no. No es la verdadera respuesta atacar un proceso de paz porque alguna de las partes tenga las manos llenas de sangre.

-El baño de sangre también es en el gobierno de Santos…
Con las FARC y los paras tendremos que buscar la forma. Tenemos la ayuda internacional.

-¿Se arrepiente de alguna decisión durante su gobierno?
No. Esa pregunta me la hacía el día antes de salir de la presidencia. Tristemente no logramos la paz. La guerrilla no fue capaz de entender la paz.

-¿Perdonaría Pastrana?
No se trata de perdonar, se trata de informar. A mí me eligieron para hacer la paz. A Uribe lo eligieron para hacer la guerra.

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