Las dictaduras del Ejecutivo impiden el desarrollo de América Latina

Camina con la calma propia del clima frío, aunque dista de ser atemperado en su discurso y en sus posiciones sobre asuntos como la política y el desarrollo en América del Sur. A pesar de llevar una vida limitada por la seguridad que le impone la amenaza de muerte que le hizo la guerrilla colombiana, el expresidente colombiano Álvaro Uribe no se aparta de los temas que lo ocuparon durante su gobierno: la seguridad, el narcotráfico y Venezuela.

– ¿Cuáles son los retos para el desarrollo político y económico de América Latina?
Los valores democráticos son la fuente de recursos, y se han deteriorado en muchas partes vinculados al narcotráfico y hay que rescatarlos. Quien acaba con el sector privado acaba con las fuentes de recursos que hacen sostenibles las democracias. Otro reto es la cohesión social, que va de la mano con el sector privado. Si deslegitima la inversión ésta avanza, pero no así la cohesión social. Y si al mismo tiempo haces inversión social pero te olvidas del sector privado te quedas sin recursos. A mí me preocupa mucho cuando los gobiernos comienzan a crear unas dictaduras del Ejecutivo. Una dictadura civil del ejecutivo, que elimina la independencia de las instituciones y crea restricciones a la participación pluralista. Marchita la participación independiente y solo promueve la participación propagandística del Estado. Evitarlo es uno de los retos fundamentales para América Latina.

– ¿Cómo promover el desarrollo en países cuya condición de pobreza los hace proclives a caer ante promesas de gobiernos populistas, con modelos exportables, como la revolución bolivariana?
No creo que esté siendo totalmente copiado porque algunos países del Alba, por ejemplo, han seguido conceptos políticos del actual gobierno de Venezuela, pero no han seguido esa orgía expropiadora que está destruyendo al sector privado. ¿Cómo impulsar el desarrollo? Creo que se necesitan esos cinco elementos. Sin ellos es imposible evolucionar en el tema de infraestructura. América Latina debería dedicar muchos más recursos a la investigación en desarrollo, a la educación bien orientada. La libertad de iniciativa privada no puede ser una libertad que ejerzan las élites. Pero tenemos un problema muy grande: en algunos países de América Latina hemos construido en nombre del socialismo capitalismos corruptos de amigos, cuando el tratamiento a la empresa privada tiene que ser totalmente institucional.

– ¿Cómo hablar de desarrollo de América Latina en contextos de economías sociales de libre mercado, socialmente responsables y economías que parecieran copiar el modelo del socialista del siglo XXI?
Una lección importante hemos aprendido del Perú, país que traía una enorme tasa de inversión privada, pero algunos sectores se quejaban de que prosperaba solo el sector privado pero el país se veía rezagado en lo social. El presidente Humala ha aumentado prudentemente los impuestos, en una concertación con el sector privado, sin cruzar la línea. No desestimula la inversión pero el Estado tiene mayores recursos para poder intervenir más activamente en lo social.

– Ha hablado de que uno de los pilares fundamentales para el desarrollo es la seguridad. Comprendido su alcance hemisférico ¿cree que está vigente el concepto de seguridad democrática?
¿Qué es la seguridad democrática? Es un proyecto de seguridad con libertades, con pluralismo para todos los colombianos, independientemente de su afinidad o disgusto con el gobierno. Cualquiera que mire hacia atrás debería reconocer que así ocurrió. Sobre la seguridad hemisférica no veo mayores riesgos, pero sí riesgos de terrorismos internos en los países, asociados al narcotráfico y a la corrupción. Las amenazas contra la seguridad hemisférica las pueden crear nuestros países en la medida en que promuevan amenazas, haciendo alianzas con quienes están creando desarrollos nucleares, para crear confrontaciones, como alianzas con Irán. La seguridad es una fuente de recursos y valores democráticos y la inseguridad es destructora de esos recursos. Si en el caso de Venezuela, por ejemplo crece la inseguridad, no van a ser sostenibles en el tiempo los programas sociales que benefician a los pobres. Si crece la inseguridad y al mismo tiempo destruyen al sector privado, por más petróleo que haya no habrá recursos para mantenerlos.

– ¿Se vulnera la seguridad hemisférica si en la cumbre de las Américas es discutida la legalización de las drogas?
Si el narcotráfico advierte que los gobiernos tienen la tentación de la legalización, se va a sentir campeón. Esta discusión no ha incluido el tema de la libertad, y las drogas vuelven esclavo al ser humano. Se vuelve un animal cuando pierde su control y puede convertirse en destructor del entorno social. En algunos países el fenómeno del narcotráfico ha coincidido con el avance del asesinato.

– ¿Cree que ha habido un retroceso en la seguridad en Colombia?
En nuestro gobierno el pueblo ganó la capacidad de quejarse. Hay quejas de recrecimiento de la guerrilla y carteles de la droga. Yo diría que el país está en un buen momento pero a esas señales hay que ponerles cuidado. Y a mí me preocupa que los terroristas se sigan refugiando en Venezuela. Allá está Iván Márquez, Timochenko, Grannobles, Pablito del ELN, Gabino… Me preocupa que en el vecindario haya tanto problema de narcotráfico que parecía exclusivo de Colombia, y que en aras de las buenas relaciones se acabe la franqueza.

– ¿Y cómo evalúa las relaciones entre Venezuela y Colombia? ¿Se han distendido?
Ese no es el problema, sino lo que hay de fondo. En el comercio internacional estamos ayudando a crear un futuro sombrío. Venezuela ha venido destruyendo el aparato productivo, se ha venido empobreciendo su economía, y eso va a afectar las exportaciones colombianas porque habrá menos capacidad de compra. Y no creo que uno pueda decir que Venezuela está cumpliendo sus obligaciones frente al terrorismo cuando le ha entregado a Colombia unos cuadros de tercer nivel de importancia, como premio de consolación. Las relaciones hay que mirarlas por esos hechos de fondo, no sobre algo inmediato como el pago de una deuda. Pero me preocupa que poco a poco Venezuela está creando una Cuba, que ha sido un fracaso. Vivió del subsidio soviético y ahora del venezolano. Los socialismos han marchitado las mentes de la gente, y necesitamos economías de mercado con criterio social. Una nueva Cuba en la frontera sería una desgracia para el pueblo de Venezuela y una amenaza para el pueblo de Colombia.

– ¿Sigue de cerca el proceso político venezolano?
Hoy tienen alternativa, lo importante es que la fortalezcan independientemente de quién gane en octubre. Si siguen por el camino que van ayudará mucho a defender los atropellados valores democráticos de Venezuela.
…Una alternativa que también plantearía un nuevo escenario de relaciones con Colombia si Álvaro Uribe aspira de nuevo a la presidencia…
No es el tema… Si todos tenemos valores democráticos en el vecindario viviríamos mejor.

– ¿Cómo deber ser la hoja de ruta para la paz en Colombia?
Nosotros planteamos la política de la confianza que permitía avanzar. Seguridad de la inversión como medio y la política social como fin, como el gran validador. Frente a la delincuencia, una política estricta de seguridad, dar la oportunidad de la reinserción con políticas sociales para frenarla en su capacidad de reclutar a los jóvenes.

– ¿Tiene Álvaro Uribe interés en retomar la conducción de la seguridad democrática?
Mi generación no ha vivido un solo día de paz. Soy sobreviviente por milagro, por la generosidad de la fuerza armada de Colombia para cuidarme. Estoy próximo a ser abuelo y mi gran aspiración es luchar hasta el último día para que las nuevas generaciones vivan felices. Y le quiero enviar un mensaje a Venezuela: hoy por mí, mañana por ti. El terrorismo no tiene fronteras.

– ¿Está bravo con el presidente Santos?
¿Bravo? (risas) A estas alturas de la vida se va quitando la capacidad de ser bravo pero no se quita la capacidad de tener tristezas, y los temas de la patria preocupan.

– ¿Y esas tristezas lo moverían a ser nuevamente candidato a la presidencia?
Esas tristezas y esas preocupaciones por la patria me mueven a lo que he hecho toda la vida: luchar por Colombia. Y con este pelo blanco soy más luchador que ambicioso.

Publicado en El Mundo
Mayo 2012

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