Con ají de tres colores

A los 30 años, el peruano Rafael Piqueras se destaca en la constelación gastronómica del país suramericano como una de sus estrellas más brillantes, con una propuesta creativa, basada en ingredientes autóctonos –muy especialmente los que prodiga la pesca en el Pacífico– y que no desatiende los sincretismos culturales mestizos ni las técnicas modernas. Fue uno de los actores invitados a Madrid Fusión de 2004, y el año pasado, en Caracas, mostró destrezas y echó los cuentos, en el marco del V Salón Internacional de Gastronomía.

El compás de la música le imprime ritmo al cuchillo. Como si fuera un estudio de televisión, de ésos a los que todavía no ha decidido retar, Rafael Piqueras y su ayudante van disponiendo sobre el mesón ingredientes y utensilios. Como toda una estrella, y vaya que lo es, este peruano de pura cepa va saludando a los cientos de acólitos que, atraídos por el secreto que depara su arte, aguardan atentos el inicio de la demostración.

En un recinto de alta tecnología, dispuesto para la ocasión, va probando, sintiendo el calor del fogón, uno que quizás no se parece al de su abuela, en el que laboraba Marcelo, su mayordomo, su primera inspiración, su primer acercamiento a las brasas, a quien dedica el libro que le publicó el año pasado el Comercio de Perú. Ensaya la tabla, le imprime fuerza para saber si resistirá sus cortes, las cadencias del cuchillo. Seducidos el gusto y el olfato por productos que recuerdan el altiplano peruano, Piqueras busca el significado de los sabores que va catando antes de comenzar la demostración. Es una interacción entre la boca y su piel lo que le permite dar el valor justo a los aromas, colores y gustos. Prueba el audio. Ajusta a su cabeza un auricular para que el público escuche sus comentarios. Ahora, mientras el anfitrión presenta a Piqueras, el chef observa atentamente todo lo que sucede a su alrededor. Apoyado sobre la mesa parece evocar cada una de las lecciones de su maestro de kung fu. Concentración y meditación. Bajo estas consignas se dispone, cuidadosamente, a darle cuerpo a lo que se propone.

Ajíes, los primeros protagonistas, rojo, verde y amarillo, se preparan para cubrir, con su dulce candor y su picante abrasador, un pescado fresco. “El secreto está en conservar sin congelar, porque el pescado evoluciona”, dice Piqueras a los presentes. “La soya es una espuma salada; por eso tenemos que usar algún elemento dulce, como la salsa de durazno con culantro picado y hierbabuena”, comenta el joven comandante del restaurante Fusión, quien incorpora luego yogurt, mayonesa y wasabi togarashi (aceite de pimientas japonesas) a su preparación en vivo. “Lo importante es que el pescado y sus salsas lleguen fríos a la mesa para preservar sus cualidades”, explica al público que, hace ya casi un año, presenció la actuación que realizó durante el V Salón Internacional de Gastronomía.

No le gusta ponerle nombre a los platos, pero esta noche lo ha hecho ante sus espectadores: “Aquí la causa de los locos Adams”. Así bautiza la reinterpretación que hace de un plato tan icónico como la causa limeña. “Pueden hacerse de lo que uno quiera: de mariscos, de vieras vivas si se consiguen… Ahora, en toda causa el producto debe ser protagonista, debe sentirse todo su sabor”. Con la postura de un practicante de kung fu, se aproxima a su objetivo. Cuidadosamente, toma con sus manos los elementos que combinará en sus platos para exhibir su performance.

La vocación llama
La infancia y juventud de Rafael Piqueras transcurrieron en Lima como la de cualquier joven que tiene la suerte de nacer en una holgada cuna, en la que, por suerte, no le fue ajena la cocina, en buena parte gracias a su añorado Marcelo. “Recuerdo el fogón porque era antiguo; no era peruano, se lo habían traído a mi mamá de fuera. Una imagen recurrente es la de Marcelo trayendo las baguettes. Se iba en bicicleta a hacer las compras”. De su mano descubrió el cau cau, a base de papa, y el mondongo con hierbabuena y ají amarillo. “Hay platos que él preparaba que no he vuelto a probar”.

De regalo de Navidad Piqueras solía pedir utensilios para el oficio. Y no tardó mucho, entre la infancia y la juventud, cuando se tienen los amores que nunca se olvidan, para seguir los pasos que le indicaba el corazón. A los 17 años se inició en los asuntos de la cocina novoandina que impulsaban Cucho La Rosa y Bernardo Roca. Esta escuela nació del interés de los nuevos cocineros del antiguo virreinato por retomar el complejo pasado, así como los sabores milenarios que conjugan el océano Pacífico con el altiplano, recreando y rescatando ingredientes autóctonos del Perú hasta entonces relegados a un segundo plano.

Piqueras pasó por las aulas del Cordon Blue antes de seguir rumbo a Italia, en donde fue recibido por Antica Osteria y Da Guido. “Mi vida cambió al salir del Perú. Aprendí a vivir y a cocinar. Tuve la suerte de irme, fueron cuatro años importantes. Me daba lo mismo cuánto me pagaban, iba y trabajaba. Las pastas las aprendí de una señora como la nona en Italia, tenías que ganarte el piso”. La bota italiana dejó profunda huella en Piqueras: “El hecho de trabajar con la cocina tradicional, con esa exquisita materia prima, que es estupenda en cada temporada, disfrutar de cada producto en su momento es algo que me marcó muchísimo. Conocer el ingrediente in situ, luego trabajar en un restaurante italiano moderno, ir a las fábricas de queso, de aceto balsámico, conocer lo que no sale de Italia para saber cómo es realmente y no dejarse engañar luego por sucedáneos…”

Más tarde, en España, conoció el boom vanguardista y trabajó con Joan Rocca. “Al final todo lo deconstruía, lo volvía helado, espuma, por inmadurez. Creo que en este momento tengo una paleta culinaria mucho más clara, más definida. Lo que estoy haciendo es más mío: buscar los elementos que fluyan en mi propuesta”.

Aprendiendo con Toshiro
En 2001 regresa al Nuevo Mundo para renovar la visa. La rosa de los vientos acabó embarcándolo a Chile. Sin embargo, su gran reto fue el que nuevamente lo esperaba en Perú, en donde estuvo al frente de la cocina de la cadena de Sonesta Posada del Inca, con sede en distintas localidades y cada una con sus propias exigencias y particularidades. “El caucho es parecido al chupe, aunque distinto. Tomé las papas y las volví milhojas. Había gente que me criticaba. El limeño con el arequipeño es como Cataluña con Madrid. Arequipa, con una tradición gastronómica diferente, era y es más complicada. En cambio cocinar en Cusco es otra cosa: todo es en olla de presión, métodos diferentes, porque la presión, naturalmente, influye en los alimentos”.

En su propuesta culinaria reconoce las influencias de Teresa Izquierdo, como modelo, y de Toshiro Konishi como mentor. “Teresa representa la tradición, y Toshiro la búsqueda de la perfección de la materia prima. De él he aprendido todo lo que tiene que ver con el pescado y cómo asumir la profesión de una manera honesta. No me especializo en cocina japonesa, no hago un roll, pero aprendí mucho de ella. Me ha servido para adquirir técnicas para reconocer un pescado. Recurro a ingredientes japoneses, texturas crujientes, contrasto lo dulce con lo salado”.

De tanto coquetear con la vanguardia, se encontró en un callejón sin salida y decidió hacer tabula rasa. Y entonces comenzó a experimentar uno a uno los sabores con la reconstrucción de los alimentos. Esto ocurrió a los 26 años. Había asistido al Ritz para presentar su cocina, bastante enmarcada en lo que conocería luego como molecular. Pero se da cuenta de que no tendría cabida en la mesa peruana. “Si es cocina molecular, puede llamarse así, pero de alguna manera me di cuenta de que el peruano no estaba dispuesto a probar esta comida”. Acepta que en Perú hay cierto recelo en torno a esta moda: “No se les puede presentar un helado de carapulcra o un helado de ceviche porque lo rechazan; entonces uno se puede divertir haciendo esas cosas pero hay que ir con calma. Hay que dar al plato ciertas pinceladas modernas que lo realcen, pero que no le creen una confusión al cliente. La idea es hacer fusión y no crear confusión”.

Mientras estuve en cadenas de hoteles hice un examen y un mea culpa. En fusión hago hoy en día una propuesta personal. Ese cambio obedece a que estoy interesado en que conozcan la preparaciones criollas”.

Su majestad el pescado
La sonrisa pudiera ser su tarjeta de presentación. Blanco como la leche, y bien guardada en sus genes la traza inca. Rafael Piqueras es en sí mismo una sola fusión. Ancestro inglés, español e italiano corre por sus venas, y esa mezcla resulta clave para comprender su filosofía culinaria. “Cocinar es una muestra de cariño. Para sentir los ingredientes los proceso y los como antes, porque si el plato me genera sensaciones también las va a generar en la gente. Y para mostrar su cariño el comensal y entregarse a esa relación de amor se ofrece en cuerpo y alma en la carta de su local llamado Fusión, en el tope de la moda, y que, en menos de dos años, ya tiene en su haber el galardón que otorga el Comercio de Perú como mejor restaurante.

Diseñó la cocina y en el decorado se percibe la huella de su madre, coleccionista, quien le enseñó a apreciar todas las manifestaciones artísticas. “Suena medio obvio pero en el restaurante tiene que sentirse la impronta del chef”, comenta. Pero un chef no está solo y por eso reconoce que lo más difícil es armar un equipo: “Antes era muy rígido, tiraba los platos, ahora trato de corregirlos”. Y en el empeño pone en práctica sus vivencias en el milenario arte marcial. “He incorporado su filosofía de concentración, y los momentos de creación los acompaño con música clásica, si es temprano, y en las tardes con los Rolling Stones, Pearl Jam, música chill out o brasilera”.

La elaboración de la carta también implica un momento de creación. “Todo nace del producto, desde que veo algo en el mercado que me gusta. Sabores y olores que son recuerdos de mi infancia: alfajores, granadilla con mandarina”. Y siempre el ineludible pescado: “Es algo que no puedo dejar de usar, me fascina. Asimismo, soy enemigo de una salsa encubridora. Para mí, Toshiro y Teresa son la búsqueda de la perfección de la materia prima y eso es respeto por el cliente.

En Perú hay toda una cultura en torno al pescado. En España, en cambio, se hacía cocina peruana pero distorsionada. ¿Por qué? Porque cuando se prepara un ceviche, por ejemplo, el protagonista máximo es el pescado. Si se agregan ingredientes que no son, ¿entonces para qué poner un pescado de buena calidad? Y si cada especie propone una manera de hacer ceviche, entonces hay componentes como la cebolla y su corte, formas y detalles que me indican que no conocen el plato”.

Piqueras está seguro de que ahora sí está instalado en la fusión. Recuerda una portada de una publicación de su país en la que figuran Toshiro Konishi, una mujer de ascendencia africana y él, como para ilustrar la esencia de una cocina mixta como es la peruana. “Estoy en el proceso de cambio de carta, en la búsqueda de reencontrarme con la tradición. Es una suerte de reflexión en torno al hecho de que tenemos hoy en día en Perú oficiantes jóvenes para hacer una cocina moderna afianzada en grandes maestros con experiencia. Yo mismo soy producto de esas personas”. Así como en el jazz donde el soul es la improvisación del alma, igual sucede en los fogones. Para este joven cocinero que ya tiene un espacio en el mundo gastronómico peruano, “el reto es tomar los sabores típicos peruanos y fusionarlos en la búsqueda de esas nuevas sensaciones. Si no se improvisa el aburrimiento es inevitable”.

Restaurante Fusión. Choquehuanca 714, San Isidro. Telf. 427.27600. Lima

La guerrilla colombiana podría encontrar en la minería nueva fuente de financiamiento

El expresidente de Colombia Andrés Pastrana (1998-2002) está en Venezuela por 48 horas para participar como conferencista en el foro “Valor de la empresa privada para la sociedad” en el 40º aniversario de Consecomercio.

Tuvo la valentía de plantear la pacificación de Colombia por la vía de la negociación. Hace 10 años la guerrilla le tomó la palabra pero le exigió la zona de distensión, decisión calificada como un error del gobierno con la que se reagrupó y fortaleció. Su aporte es haber creído en la paz a través de la negociación lo que permitiría llegar a un arreglo sin derramamiento de sangre. Observa como buena cualquier acción para recomponer las relaciones entre Venezuela y Colombia.

Mirar Colombia hacia dentro es necesariamente poner la atención en la guerrilla y el narcotráfico. Pero al voltear la vista hacia el lado derecho, indefectiblemente el asunto tiene nombre y apellido: Venezuela

-¿La relación binacional es un divorcio con hijos?
Lo que hay es un asunto más que relaciones comerciales. Hay que recomponer el matrimonio. Hay temas comunes a ambos países como el comercio y el narcotráfico que si se refuerzan y combaten se benefician el desempleo y la economía binacional.

-Ha habido una guerra quirúrgica con un alto costo para la guerrilla, pero de forma paralela un proceso de desmovilización que permite ahora precisamente, por ejemplo, la licitación de unos 4000 contratos de minas en algunas zonas donde operaba.
Mi gobierno entregó unas doscientas licencias. Uribe entregó más de cinco mil. ¿Quién las tiene? ¿Cómo las tienen? nadie los sabe. Pero no es solo en las zonas de desmovilización. El tema va más allá porque se plantea el problema de la protección de parques naturales. Estas licencias mal manejadas pueden convertirse en focos de financiamiento de los “para” y las FARC. Creo que el gobierno es consciente de esto. Lo que estamos pidiendo es que se conozca. Hace una semana el gobierno creó la agencia de minería. Ya comienza a verse grupos de FARC en las zonas.

-¿Cómo evalúa los diez años de comercio binacional, de su gobierno al de Santos, tomando en consideración la caída de la balanza comercial de 7 mil a 1.700 millones de dólares?
El daño por el cierre de la frontera se hizo ya. Pero lo importante es recuperar los mercados, no la deuda. Lo que estamos viendo en el cierre es que entra Brasil a sustituir a Venezuela. Se perdieron los negocios. Lo que nos está permitiendo la baja inflación es el crecimiento económico. El país va a cambiar, pero el invierno es un problema. Reconstruir debe ser la prioridad porque son 5 millones de damnificados. La estrategia internacional es el fortalecimiento económico, que es fundamental. Tenemos moratoria de entrada a la APIC aunque ya se han adelantado las firmas del TLC con Estados Unidos y tratados con Canadá, Europa y Asia. Tenemos que proteger al sector industrial.

-¿Y al ciudadano puede protegérsele con una ley de costos?
Hoy creemos en la economía social de mercado. La ley de costos Colombia ya la dejó atrás. La gran tarea es disminuir la pobreza.

– A la vuelta de diez años ¿cómo concibe la hoja de ruta para lograr la paz en Colombia con el tránsito de una narcoguerrilla que pareciera llegó a instaurar un Estado dentro del Estado?
Creo que sí se puede lograr la paz. Buena parte del éxito se debe al Plan Colombia, pero no creo que haya existido un Estado dentro de Estado, porque la guerrilla no controló nunca ninguna parte del territorio. Pero la paz depende solamente de las FARC, se pararon de la mesa, le incumplieron al país. Se sentarían en la mesa si fueran inteligentes, pero están llegando los jurásicos e implementan de nuevo la guerra de guerrillas y no entienden que todo pasa por la comunidad internacional. Tendrían que comenzar con un gesto de buena voluntad y liberar a todos los secuestrados. Luego erradicar el secuestro como arma política y tercero tomar la decisión de continuar esta guerra como la estamos llevando o sentarnos a hacer un proceso de paz. Están en un punto de inflexión.

-¿Qué importancia tiene en ese punto de inflexión el gobierno del presidente Chávez? Recordemos la supuesta presencia de Timochenko en Venezuela denunciada por la prensa colombiana
Si fuera verdad la presencia de Timochenko en Venezuela lo supiera Santos, y si fuera así, y hubiera pruebas, ya hubiera reaccionado él y toda Colombia en torno al gobierno de Venezuela. Pero yo voy más allá porque los países que le dan espacio a la guerrilla terminan sufriendo los problemas y consecuencias del terrorismo.

-¿Qué opinión le merece la reunión que sostendrán los presidentes Chávez y Santos en Caracas el próximo 28?
Muy buena, porque todo lo que sea distensionar las relaciones entre Venezuela y Colombia es bueno, porque Venezuela era el segundo socio comercial. Tenemos que recuperar la confianza entre los dos países.

-¿Qué tan lejos está Colombia de que pueda ocurrir con la guerrilla lo mismo que está ocurriendo con ETA en España? ¿Sería posible o necesaria una reedición de la constituyente para integrar a la guerrilla al sistema político como sucedió con el M19? ¿Podría darse el fin de la rebelión por medio de una evolución en el concepto de la ciudadanía?
Lo veo lejano. Existe una discusión interna fuerte. Nos equivocamos en que Cano era el ideólogo. Timochenko puede reunir los dos elementos. El militar y el ideológico. Cano no los tenía y nunca creyó en la negociación. Con la caída del muro de Berlín la guerrilla de hoy está totalmente desvirtuada, hoy es el negocio de la droga para tratar de mantener una revolución que no tiene el arraigo que un momento dado pudo haber llegado a tener. La guerra militar ha cambiado.

-¿Siguen presentes las fallas en el Estado como para que tenga éxito el planteamiento que llevó al triunfo a Gustavo Petro en la alcaldía de Bogotá?
No son fallas sino fortaleza. Los espacios se ocupan o los ocupan.

-¿Puede haber paz perpetua en Colombia?
Sí. El gran problema es la herencia de Uribe, los paramilitares.

-Usted fue propiciador del diálogo con la guerrilla durante su gobierno. Vislumbra que algún día en Colombia pueda hablarse de la paz perpetua que plantea Kant. ¿Cómo se entiende la contradicción de la existencia en América Latina de constituciones kantianas y sociedades hobbesianas?
La reforma de la Constitución pasó por un proceso constituyente. El régimen colombiano era presidencialista absoluto. Seguimos teniendo deuda, no solo Colombia, que es la deuda social. Nosotros apostamos a la paz, Uribe a la guerra. Creo que las FARC nunca estuvieron preparadas para un proceso de paz.

-¿Hay caudillismo moderno en Colombia? ¿En qué estadio entiende que está la relación gobierno-ciudadano, ciudadano-gobierno?
No veo un caudillismo moderno en Santos. Lo que ha hecho es buscar un acuerdo nacional. No hablaría de un caudillismo. El gobierno ha madurado y es distinto del gobierno de Uribe. Aquí estamos hablando de programas y planes específicos. Hay un nuevo régimen de regalías.

-Habida cuenta de las bajas, tanto para las fuerzas militares colombianas como para la guerrilla durante los últimos 3 años, ¿puede hablarse de un proceso de paz en este momento en Colombia?
Es una respuesta de sí y no. No es la verdadera respuesta atacar un proceso de paz porque alguna de las partes tenga las manos llenas de sangre.

-El baño de sangre también es en el gobierno de Santos…
Con las FARC y los paras tendremos que buscar la forma. Tenemos la ayuda internacional.

-¿Se arrepiente de alguna decisión durante su gobierno?
No. Esa pregunta me la hacía el día antes de salir de la presidencia. Tristemente no logramos la paz. La guerrilla no fue capaz de entender la paz.

-¿Perdonaría Pastrana?
No se trata de perdonar, se trata de informar. A mí me eligieron para hacer la paz. A Uribe lo eligieron para hacer la guerra.

“La dirigencia política tiene que construirse desde los barrios”

Trabajador no es solo aquel que lo hace por una remuneración o un salario como medio de subsistencia. Trabajador es también aquel que por una cuestión de principios, valores o simplemente de sueños desea tener un mejor entorno, y cree que la única forma de hacerlo es con el trabajo social y comunitario que contagia motivación para construir un mejor país. Simples pero profundas son las causas que llevan a Jorge Rodríguez a reflexionar sobre ese trabajo cuya mejor paga es la consolidación de un movimiento social con espacio propio y que los partidos políticos, de gobierno y de oposición, comprendan que es el ciudadano o “el pueblo” como les gusta llamarlos a quien se deben en el ejercicio de la política.

Su rápido hablar denota la premura de quien quiere hacer y no perder tiempo. Y es que Jorge Rodríguez, el bueno, como se presenta, a los 13 años, es decir hace 40, comenzó con un grupo de títeres en el Barrio Unión de Artigas, en Caracas, su acercamiento a la comunidad desde los problemas de su escuela. Se fue al estado Aragua donde tuvo su primer contacto con la realidad que dibujaba el entonces recién salido de la cárcel comandante Chávez, en quien creyó como esperanza. A la vuelta de 12 años está convencido de que el trabajo para generar cambios en Venezuela tiene que ser promovido desde la base de la población, involucrando a cada una de las personas en el alcance de sus objetivos de vida y no esperando que un líder mesiánico, de cualquier tendencia política, sea hoy gobierno u oposición, dicte las líneas del país que se quiere.

-¿Qué es lo que motiva el trabajo social?
La indefinición de los trabajadores y de organización nos lleva a buscar la creación de un capital social para construir un modelo diferente que nos permita proteger el futuro. Como luchadores sociales le exigimos a las dos tendencias, porque la pelea ingrata y lo que hace es destruir al país. Las frases de amor que emite el presidente no se traducen en hechos concretos. El pueblo viene abriendo los ojos. La oposición y los políticos no han entendido que las falsas promesas y la ilusión se combaten con la construcción de un modelo de país. Por eso, con angustia, llamamos a todos los sectores del país. No soy enemigo del chavismo pero tampoco comparto lo del pasado. Las políticas públicas deben tener contenido social tangible, no como Mercal o las misiones. Estamos reclamando un espacio natural que le pertenece al país.

-¿Cómo se puede construir país desde el trabajo?
Con la relación que debemos tener con los modos de producción.

-¿Qué trabajo le exigen a los empresarios?
Que tienen que tener responsabilidad social, no como elemento de profilaxia sino como compromiso de desarrollo social del país.

-¿Cuál debe ser el elemento clave de ese trabajo?
En este momento la transparencia es básica. La delincuencia y la corrupción son alarmantes y eso afecta a los sectores populares. Los políticos se acostumbraron al marketing político y a los medios de forma narcisista y no han encontrado resonancia en las zonas populares. La desconexión política es impresionante. Hay como dos países. Un sector productivo que está deslindando y un sector popular que no termina de organizarse. Es necesario construir la esperanza de abajo hacia arriba, construir desde las bases.

-Pero para ese trabajo es necesaria una conexión entre esos dos países que advierte. ¿Cómo lograrla?
Con el contacto de frente con la gente. La gente quiere hablar, quiere ver a sus actores sociales hablando ante los medios de comunicación. Una democratización pero no como lo pretende el presidente. Los barrios estamos incluidos en la demagogia pero excluidos de los servicios públicos.

-Puede lograrse esa interrelación?
Con cruzadas de participación de todos los sectores sociales para darle estructura al modelo de país que queremos. No candidatos que salgan por los medios con una receta sino con la participación de todos. En Aragua el AD y COPEI eran el didalco-tablantismo. Después de 20 años ¿son alternativa? No dejan surgir e imponen candidatos y la sociedad no impone los suyos porque no está organizada. En estos doce años Chávez ha mercantilizado la política y no hay recursos para que el luchador social se comprometa. Después de Chávez se ha puesto más difícil hacer política y cuando él se vaya va a ser más difícil aún porque la gente va a querer respuestas inmediatas y la gente nueva ofrecerá nuevas expectativas. Una campaña para derrotar tiene que tener una campaña explicativa sin engaño.

-¿Cómo debe ser esa campaña para la construcción de un país que no sea solo desde la forma tradicional de hacer política?
Debe construirse desde el diálogo y desde el trabajo de formación de un liderazgo colectivo formado desde abajo, con diálogos abiertos, sin estigma ni esquema. Donde sopesamos problemas comunes, donde hay una cloaca no hay colores políticos porque nos afecta a todos. Cuando terminamos las discusiones nos damos cuenta de que los problemas van más allá de lo local porque son reflejo de la inexistencia de mecanismos de poder. No tenemos en las manos los canales de solución porque están secuestrados. Los políticos no entienden que la solución a las promesas y la demagogia es la construcción de un país desde abajo. No es una solución mágica mesiánica sino de trabajo compartido. Ellos creen que la solución está en cambiar a un Chávez por otro, a un color por otro.

-¿Hay diferencia entre el luchador social de hace doce años y el de ahora?
Los luchadores sociales gozamos de autoritas en los barrios. El concepto amplio de ciudadano y buen vecino es vital para ser luchador social. Se construye al calor de la lucha social. Ahora está comprometido con los cambios. Es un liderazgo que nació de la crisis de 1983. Chávez con la economía del voto nubló a todo el mundo y llegó montado al poder sobre ese sentimiento de cambio, que luego se vio frustrado. Hoy nos estrellamos con una triste realidad. Cuando tú vas a un barrio hoy está peor que hace doce años. Los luchadores sociales nos sentimos engañados por este proceso.

-¿Cómo superar el desengaño sin que los paralice?
Eso es difícil. Hay que despertar nuevas banderas. En este momento de parálisis hay que construir nuevas esperanzas desde abajo con la gente. Construir una nueva cultura política. Hemos buscado a cientos de dirigentes para rescatar el contenido social de las políticas.

-¿Cómo se rescata el contenido social de las políticas?
Desde abajo con la participación de la gente.

-¿Qué características tiene que tener un luchador social?
Ser buen vecino y tener claro el concepto de ciudadanía, que los problemas de tus vecinos son tus problemas.

-¿A cambio de qué?
A cambio de nada, a cambio de la felicidad. A diferencia de los políticos, los politiqueros dan a cambio de votos beneficios. Lo lamentable es que los partidos han manipulado a los luchadores sociales a sus intereses particulares. Si los partidos entendieran lo que es un luchador social… A veces los partidos bombardean a los luchadores sociales, les impiden hacer su labor porque no están con el partido de turno. El compromiso trasciende la comunidad y podemos luchar para exigir la participación en las decisiones públicas de un país.

Monseñor Padrón: “En Venezuela hay una dictadura de partido”

La máxima autoridad de la Iglesia Católica venezolana identifica los elementos que definen como incierto el destino de Venezuela en medio de la crisis institucional que vive desde hace cuatro meses.

Hace dos meses la Conferencia Episcopal Venezolana, la máxima autoridad de la Iglesia, alertó sobre la grave situación que atravesaba Venezuela y sobre las demandas que tenía que atender el gobierno del presidente Nicolás Maduro para superarla. La Voz de América conversó con su presidente, Monseñor Diego Rafael Padrón Sánchez, Arzobispo de Cumaná quien advierte que hasta ahora ninguna de esas demandas ha sido atendida. Argumenta que, por el contrario, se ha agudizado la represión a la disidencia política en un sistema de gobierno anticonstitucional.

-¿Cómo califica después de 4 meses la crisis que vive Venezuela desde el pasado 12 de febrero?
La situación del país es una crisis global, de muchas dimensiones, las abarca todas. Desde lo social, económico, pasando por lo educativo y lo espiritual, y por eso esta situación crea confusión, no tiene fácil respuesta, pero también genera una gran incertidumbre: ¿hacia dónde vamos? Vamos caminando, pero no sabemos hacia dónde.

-¿Ha dado el gobierno nuevos indicios desde febrero de avanzar en la instalación de un sistema de gobierno totalitario?
El sistema es el mismo, mantiene los principios fundamentales. Lo que ha habido es acentuaciones de algunos aspectos como la represión. Es muy notable.

-¿Habría razones para que los venezolanos no hagan ejercicio de sus derechos civiles, políticos, incluso razones que argumenten, que desde el gobierno se vulneren los derechos humanos?
Hay casos documentados, concretos, especificados donde ha habido un gran abuso y una arremetida contra la persona y todos sus derechos, eso está clarísimo, no es ningún secreto en Venezuela. Además hay una gran cantidad de casos bien estudiados, por tanto eso que ya tenemos en concreto y analizado, es el reflejo de la situación que se registra en toda Venezuela. En muchas ciudades hay un ataque frontal contra la libertad, contra las personas, pero no solo sobre los DDHH, los derechos políticos y sociales, sino sobre la calidad de vida, el derecho fundamental a la vida y a una calidad de vida que no tenemos en Venezuela. El hecho de tener que hacer largas horas de cola para conseguir un alimento, si es que lo consigues; el que haya escasez de medicina es poca calidad de vida.

-En Venezuela han sido reportados robos de bolsas de comida. ¿Hasta dónde cree que puede llevar a los venezolanos la crisis económica que se vive con escasez de alimentos básicos?
Eso es el reflejo de la situación. Lo que más urge en Venezuela es tener comida. Otras cosas han pasado a un segundo plano como el robo de joyas o elementos clave como un celular. La verdadera necesidad es la defensa de la vida misma, de lo que comemos. Ese es el ataque más fuerte a los derechos humanos.

-¿Cree que desde el gobierno se promueven acciones que cuestionan el valor de la vida como algo absoluto?
No es un asunto que apunte a la promoción de acciones, porque hay que reconocer que el gobierno ha hecho algunos esfuerzos. Por ejemplo los planes de seguridad. Pero no solamente basta con hacer los planes. El problema es la eficiencia, ninguno de esos planes ha resultado totalmente. Sus resultados son muy bajos y eso conlleva a estar frente a un problema muy grave de eficiencia en la gestión gubernamental en todas sus dimensiones.

-¿Hasta dónde cree que el gobierno le teme a la verdad? No solamente haciendo referencia al caso Leopoldo López, sino también a la indisposición para promover la creación de una comisión de la verdad que aclare las muertes que se han registrado desde el pasado 12 de febrero.
El gobierno, no ahora sino siempre, en casi 16 años le ha tenido miedo a la verdad, y en ningún momento ha habido una comisión de la verdad que sea objetiva y amplia. Una comisión de la verdad manejada desde el gobierno no es objetiva y no va a reflejar la situación real.

-¿Cree que es por ese miedo a la verdad que se tomó la decisión de llevar a juicio a Leopoldo López?
No es tanto por un asunto de la verdad. Se trata más bien de acallar voces disidentes, por eso no es extraño que puedan venir otras detenciones porque todo el que manifieste su adversidad públicamente contra el gobierno va a sentir también los efectos de la represión. O se le insulta, o se le encarcela o se le amedrenta.

-¿Cree que es democrática esa decisión?
No me queda clara la razón por la cual lo están juzgando. Eso está en un nivel muy impreciso. No es democrática esta decisión. Hay una serie de elementos que van en contra del debido proceso.

-¿Cuál puede ser el aporte de la Iglesia venezolana en este momento para que avance el diálogo, siendo que, como dijo, la CEV en el documento difundido en abril pasado “todos, sin excepción, somos responsables de la libertad, la paz y el destino democrático de nuestra Patria”?
Hay dos elementos que quisiera destacar. El comunicado publicado en abril hace una afirmación que sigue siendo válida: no se trata de una u otra persona. Es el sistema como tal el que es anticonstitucional. En segundo lugar, este es un sistema que no corresponde a lo establecido en la Constitución. La única manera de salir de esta crisis es que las partes opuestas se sienten, como ya lo hicieron, a dialogar con un temario y con un itinerario, y con la perspectiva de unos resultados concretos.

-¿Por qué cree que el diálogo gobierno-oposición no ha dado los frutos esperados?
Porque posiblemente no se esperaban frutos concretos, sino más bien se tenía la idea que se tenía, al menos eso es lo que manifiesta la parte oficialista, era conversar. Pero conversar no es dialogar, podemos pasar todo el día conversando y no dialogando, porque diálogo significa que las partes se cruzan y que se aceptan de uno y otro lado, al momento de razones se llega a una concreción. Eso es lo que ha faltado, no ha habido voluntad de cambio, de aceptar unas propuestas que lleven a mejorar la situación del país.

-¿Cuál puede ser la acción de la Iglesia para contribuir con la reconciliación en Venezuela?
Reforzar la conciencia de que el diálogo es el único camino para alcanzar la superación de esta polarización que tenemos y de esta crisis en todos los órdenes. Porque la otra vía es la violencia, y sabemos que la violencia nos lleva a mayor violencia y a muerte. Por tanto, frente a la guerra y a la violencia el único camino es el diálogo, pero con un itinerario, un propósito firme y unas metas. Un diálogo en la línea del respeto, y de aceptar las posturas de ambas partes.

-¿Cómo observa, en el contexto del diálogo, la participación de actores extranjeros, la decisión de sanciones a funcionarios venezolanos por parte del gobierno de Estados Unidos por violación de DDHH?
En principio los problemas de los venezolanos los resolvemos los mismos venezolanos. Podemos tener ayuda, y para muestra el papel de la UNASUR, y del Vaticano que tienen un papel positivo. Pero la injerencia en el país no se puede aceptar, ni tampoco genera un resultado positivo. Se ha dicho, incluso Estados Unidos lo ha asimilado, que no es el momento de tomar decisiones contra Venezuela, ni tampoco nadie sabe cuál será el resultado de esas decisiones. Estoy convencido de que tenemos capacidad suficiente para analizar y resolver nuestros problemas sin necesidad de interferencia de ninguna otra nación. Creo que es válida la ayuda como ya lo señalamos.

-¿Qué opina la Iglesia venezolana de esta nueva denuncia de magnicidio?
La Conferencia Episcopal como tal no ha analizado esa situación, porque no es el primer caso de anuncio de magnicidio. En los 15 años que llevamos creo que hay 70 o 73 intentos de magnicidio que no han quedado en nada, ni detenidos, ni se han encontrado elementos clave. Por tanto hablar de magnicidio es simplemente banalizar la situación. A mí particularmente me parece que es un subterfugio, un trapo rojo para encubrir la situación del país.

¿Cree que las pugnas internas en el Partido Socialista Unido de Venezuela retrasan la toma de decisiones que requiere el país?
Clarísimo. Para mí hay una dictadura de partido. EL partido tiene más poder que el gobierno. Estoy convencido de que el presidente de la república quisiera hacer otra cosa. Yo estuve convencido de que el presidente iba a dar una Ley de Amnistía o iba a tomar una medida humanitaria a favor de los presos políticos y los que están fuera del país. Pero creo que hay fuerzas dentro del partido que se lo impiden. La dictadura es del partido que es capaz de detener al gobierno.

Publicado el 10-06-2014

No hay paz para la miseria

La sala de espera enmudeció de repente. Suspendidos en las mentes de las mujeres quedaron por un momento sus versiones de los hechos, en este este caso de los que habían sido víctimas. Las uñas sobre las teclas dejaron de sonar, una expresión de asombro de la interrogada y de las que esperaban su turno hizo eco en la oficina tras la salida de una mujer de la puerta contigua. La forma de su cuerpo a simple vista podía confundirse con el de una embarazada vestida con ropa deportiva, pero su forma realmente era reflejos la mala vida que llevaba a sus escasos 45 años. Salió del cubículo con el mismo sigilo que había entrado minutos antes para entregar un documento en la oficina del Ministerio Público, a medio terminar o medio destruir. Tabiques sin puertas, sin vidrios divisorios, propicios para oídos indiscretos que siempre quieren saber la historia del otro.

La diligente secretaria tomaba declaraciones a otra mujer, cuyo talante era totalmente opuesoa al de la que hacía segundos había aparecido en el lugar. Uñas arregladas, cabello sedoso y brillante, peinado de peluquería que vestía una camisa que a simple vista resaltaba la calidad de la tela. Ella, periodista, relataba a la funcionaria de la fiscalía cómo había sido agredida cinco meses antes por simpatizantes del gobierno del presidente Hugo Chávez. Los chavistas, como se autodenominan, o talibanes, como son calificados por la oposición, conmemoraban ese día, el 11 de septiembre de 2002, seis meses de los sucesos del 11 de abril, cuando el presidente fue, según unos, derrocado, pues según otros se trató de un vacío de poder.

Pero también festejaban un año de la caída de las torres gemelas en Nueva York, a causa de un ataque terrorista. El lugar del suceso, donde la periodista recibió unos palazos de una mujer, que bien hubiera podido ser su abuela, fue Puente Llaguno, sobre la avenida Baralt, ubicado en el corazón de Caracas, que luego de esos hechos se erigió como uno de los lugares simbólicos de la llamada revolución chavista.

La señora, menuda, de hombros caídos, que seguramente soportaban el peso de su miseria, desvió la atención de la secretaria de las declaraciones que tomaba a la periodista para entregarle un papel, requisito necesario para poder agilizar una inspección forense.
—Esta es la copia de la cédula de mi hija, la vine a traer porque ella no puede hacerlo, —explicó la mujer.

Lo que pensó le iba a quitar unos minutos a la funcionaria pública se le hizo una impaciente y pedagógica explicación de cómo era el procedimiento para su caso.

—Usted con este papel que me está entregando debe esperar ahora que la fiscalía distribuya su expediente para que el fiscal que se va a encargar de su caso emita la orden para hacerle la evaluación a usted y a su hija, — le dijo la secretaria, quien terminando la frase la empató con una pregunta: —¿Tiene algún golpe? —dirigiéndole la voz sin levantar la mirada dando por cerrada la conversación. En un dejo de fastidio la periodista dejó caer su cuerpo hacia atrás en la silla, demostrando su impaciencia porque la señora continuaba hablando.

—Bueno la verdad es que no tengo golpes —dijo la mujer bajando la mirada para esconder la vergüenza que llevaba en la cara—, pero usted sabe que la que nos agredió a mí y a mi hija es mi hermana, y ella es VIH, es alcohólica y drogadicta.

En ese instante cambió el clima en el ambiente de la sala. La secretaria levantó la mirada, y la periodista desvió la suya del dispositivo electrónico en donde tenía la vista clavada y en el que estaba absorta.

—Yo no quiero que la metan presa sino que la internen… —dijo la mujer haciendo un esfuerzo por articular las palabras, pero no pudo completar la frase que quedó atrapada entre sus dientes, y la auxiliar del fiscal la ayudó.
—Sí, en una institución donde puedan cuidarla, —completó la funcionaria.

Días antes, su hermana, en un arrebato por el crack, la más barata de las drogas, de fácil acceso para los que menos tienen, tomó una hojilla afeitadora y se lanzó sobre su sobrina que dormía en la misma pieza de cuatro metros cuadrados donde viven las tres, con la intención de afeitarle la cabeza en medio del fragor de su éxtasis.

Con un gesto de sumisión, dio un paso tras otro caminando hacia atrás agradeciendo a la empleada por la información y se fue de la oficina dejando a su salida la estela de su miseria.

Las dictaduras del Ejecutivo impiden el desarrollo de América Latina

Camina con la calma propia del clima frío, aunque dista de ser atemperado en su discurso y en sus posiciones sobre asuntos como la política y el desarrollo en América del Sur. A pesar de llevar una vida limitada por la seguridad que le impone la amenaza de muerte que le hizo la guerrilla colombiana, el expresidente colombiano Álvaro Uribe no se aparta de los temas que lo ocuparon durante su gobierno: la seguridad, el narcotráfico y Venezuela.

– ¿Cuáles son los retos para el desarrollo político y económico de América Latina?
Los valores democráticos son la fuente de recursos, y se han deteriorado en muchas partes vinculados al narcotráfico y hay que rescatarlos. Quien acaba con el sector privado acaba con las fuentes de recursos que hacen sostenibles las democracias. Otro reto es la cohesión social, que va de la mano con el sector privado. Si deslegitima la inversión ésta avanza, pero no así la cohesión social. Y si al mismo tiempo haces inversión social pero te olvidas del sector privado te quedas sin recursos. A mí me preocupa mucho cuando los gobiernos comienzan a crear unas dictaduras del Ejecutivo. Una dictadura civil del ejecutivo, que elimina la independencia de las instituciones y crea restricciones a la participación pluralista. Marchita la participación independiente y solo promueve la participación propagandística del Estado. Evitarlo es uno de los retos fundamentales para América Latina.

– ¿Cómo promover el desarrollo en países cuya condición de pobreza los hace proclives a caer ante promesas de gobiernos populistas, con modelos exportables, como la revolución bolivariana?
No creo que esté siendo totalmente copiado porque algunos países del Alba, por ejemplo, han seguido conceptos políticos del actual gobierno de Venezuela, pero no han seguido esa orgía expropiadora que está destruyendo al sector privado. ¿Cómo impulsar el desarrollo? Creo que se necesitan esos cinco elementos. Sin ellos es imposible evolucionar en el tema de infraestructura. América Latina debería dedicar muchos más recursos a la investigación en desarrollo, a la educación bien orientada. La libertad de iniciativa privada no puede ser una libertad que ejerzan las élites. Pero tenemos un problema muy grande: en algunos países de América Latina hemos construido en nombre del socialismo capitalismos corruptos de amigos, cuando el tratamiento a la empresa privada tiene que ser totalmente institucional.

– ¿Cómo hablar de desarrollo de América Latina en contextos de economías sociales de libre mercado, socialmente responsables y economías que parecieran copiar el modelo del socialista del siglo XXI?
Una lección importante hemos aprendido del Perú, país que traía una enorme tasa de inversión privada, pero algunos sectores se quejaban de que prosperaba solo el sector privado pero el país se veía rezagado en lo social. El presidente Humala ha aumentado prudentemente los impuestos, en una concertación con el sector privado, sin cruzar la línea. No desestimula la inversión pero el Estado tiene mayores recursos para poder intervenir más activamente en lo social.

– Ha hablado de que uno de los pilares fundamentales para el desarrollo es la seguridad. Comprendido su alcance hemisférico ¿cree que está vigente el concepto de seguridad democrática?
¿Qué es la seguridad democrática? Es un proyecto de seguridad con libertades, con pluralismo para todos los colombianos, independientemente de su afinidad o disgusto con el gobierno. Cualquiera que mire hacia atrás debería reconocer que así ocurrió. Sobre la seguridad hemisférica no veo mayores riesgos, pero sí riesgos de terrorismos internos en los países, asociados al narcotráfico y a la corrupción. Las amenazas contra la seguridad hemisférica las pueden crear nuestros países en la medida en que promuevan amenazas, haciendo alianzas con quienes están creando desarrollos nucleares, para crear confrontaciones, como alianzas con Irán. La seguridad es una fuente de recursos y valores democráticos y la inseguridad es destructora de esos recursos. Si en el caso de Venezuela, por ejemplo crece la inseguridad, no van a ser sostenibles en el tiempo los programas sociales que benefician a los pobres. Si crece la inseguridad y al mismo tiempo destruyen al sector privado, por más petróleo que haya no habrá recursos para mantenerlos.

– ¿Se vulnera la seguridad hemisférica si en la cumbre de las Américas es discutida la legalización de las drogas?
Si el narcotráfico advierte que los gobiernos tienen la tentación de la legalización, se va a sentir campeón. Esta discusión no ha incluido el tema de la libertad, y las drogas vuelven esclavo al ser humano. Se vuelve un animal cuando pierde su control y puede convertirse en destructor del entorno social. En algunos países el fenómeno del narcotráfico ha coincidido con el avance del asesinato.

– ¿Cree que ha habido un retroceso en la seguridad en Colombia?
En nuestro gobierno el pueblo ganó la capacidad de quejarse. Hay quejas de recrecimiento de la guerrilla y carteles de la droga. Yo diría que el país está en un buen momento pero a esas señales hay que ponerles cuidado. Y a mí me preocupa que los terroristas se sigan refugiando en Venezuela. Allá está Iván Márquez, Timochenko, Grannobles, Pablito del ELN, Gabino… Me preocupa que en el vecindario haya tanto problema de narcotráfico que parecía exclusivo de Colombia, y que en aras de las buenas relaciones se acabe la franqueza.

– ¿Y cómo evalúa las relaciones entre Venezuela y Colombia? ¿Se han distendido?
Ese no es el problema, sino lo que hay de fondo. En el comercio internacional estamos ayudando a crear un futuro sombrío. Venezuela ha venido destruyendo el aparato productivo, se ha venido empobreciendo su economía, y eso va a afectar las exportaciones colombianas porque habrá menos capacidad de compra. Y no creo que uno pueda decir que Venezuela está cumpliendo sus obligaciones frente al terrorismo cuando le ha entregado a Colombia unos cuadros de tercer nivel de importancia, como premio de consolación. Las relaciones hay que mirarlas por esos hechos de fondo, no sobre algo inmediato como el pago de una deuda. Pero me preocupa que poco a poco Venezuela está creando una Cuba, que ha sido un fracaso. Vivió del subsidio soviético y ahora del venezolano. Los socialismos han marchitado las mentes de la gente, y necesitamos economías de mercado con criterio social. Una nueva Cuba en la frontera sería una desgracia para el pueblo de Venezuela y una amenaza para el pueblo de Colombia.

– ¿Sigue de cerca el proceso político venezolano?
Hoy tienen alternativa, lo importante es que la fortalezcan independientemente de quién gane en octubre. Si siguen por el camino que van ayudará mucho a defender los atropellados valores democráticos de Venezuela.
…Una alternativa que también plantearía un nuevo escenario de relaciones con Colombia si Álvaro Uribe aspira de nuevo a la presidencia…
No es el tema… Si todos tenemos valores democráticos en el vecindario viviríamos mejor.

– ¿Cómo deber ser la hoja de ruta para la paz en Colombia?
Nosotros planteamos la política de la confianza que permitía avanzar. Seguridad de la inversión como medio y la política social como fin, como el gran validador. Frente a la delincuencia, una política estricta de seguridad, dar la oportunidad de la reinserción con políticas sociales para frenarla en su capacidad de reclutar a los jóvenes.

– ¿Tiene Álvaro Uribe interés en retomar la conducción de la seguridad democrática?
Mi generación no ha vivido un solo día de paz. Soy sobreviviente por milagro, por la generosidad de la fuerza armada de Colombia para cuidarme. Estoy próximo a ser abuelo y mi gran aspiración es luchar hasta el último día para que las nuevas generaciones vivan felices. Y le quiero enviar un mensaje a Venezuela: hoy por mí, mañana por ti. El terrorismo no tiene fronteras.

– ¿Está bravo con el presidente Santos?
¿Bravo? (risas) A estas alturas de la vida se va quitando la capacidad de ser bravo pero no se quita la capacidad de tener tristezas, y los temas de la patria preocupan.

– ¿Y esas tristezas lo moverían a ser nuevamente candidato a la presidencia?
Esas tristezas y esas preocupaciones por la patria me mueven a lo que he hecho toda la vida: luchar por Colombia. Y con este pelo blanco soy más luchador que ambicioso.

Publicado en El Mundo
Mayo 2012

Vestir uniforme militar es una forma de estar unido al poder

Morela Colina es comunicadora social, ex investigadora de RCTV. El cierre de este canal de televisión por la acción del gobierno irrumpió su doctorado en Ciencia Política de la UCV, pero eso no le ha impedido continuar investigando el decurso del proceso político venezolano, con especial énfasis en la articulación del discurso político del presidente Chávez y la respuesta que obtiene de la sociedad ante cada uno de sus actos.

En esta etapa que el presidente de Venezuela Hugo Chávez ha llamado a la radicalización, se ha visto obligado a revisar la solidez de su piso político a tal punto de retornar a la idea del Polo Patriótico. Pero en la práctica ha ejecutado acciones políticas que le permitan materializar, con la rapidez necesaria, los pasos para avanzar en el debilitamiento de lo que él llama el Estado burgués. La milicia es elemento clave en decisiones que van contra la propiedad privada y los medios de producción. Pero va aún más allá.

-¿Cuál es el principal problema del presidente hoy, en enero de 2011?
Chávez tiene un problema de política grave. Desde que llegó al poder no ha podido consolidar un piso político sustentable que sea un partido monolítico y que le obedezca. Aun cuando tiene un entorno cercano que alaba al líder, él ha ido formando una estructura que pareciera partidista, pero realmente lo que querría es gobernar con un partido militar. Hizo beligerante a la fuerza armada para que le obedeciera, desestructuró los mandos, desmontó la doctrina pero no pudo hacerla su partido. Hay algunos ingenuos que creen que tiene doctrina de verdad, pero se agarra de la doctrina de Castro y de la izquierda. El socialismo del siglo XXI carece de doctrina ideológica sustentable que sea la espina dorsal. Organiza a las milicias que se supone van a luchar contra el gobierno opresor. Pero ese discurso siempre ha existido.

-¿Él quiere formar un imperio en un país cuyas instituciones ha fracturado? ¿Por qué?
Porque tenemos una sociedad que se convirtió en hedonista, para su propio goce y disfrute. Ha habido dinero, falta de conducción, lo mismo que pasó en la FAN ha pasado en la familia, pero en el fondo la sociedad está más pendiente del goce que de lo que es moral y estable. Una de las consecuencias de esto es que los hombres inteligentes no quieren ser funcionarios públicos.

-¿Por qué?
Porque el que es verdaderamente probo no quiere ser parte de este saqueo. El que es verdaderamente inteligente no va a arriesgar una vida construida sobre la base de unos valores por un proyecto para tener que bajar la cabeza ante líderes menos inteligentes que él. Y el pueblo no quiere involucrarse en los asuntos públicos.

-Pero el pueblo de Chávez si se involucra…
Se está involucrando porque él le dio una vía, pero no porque lo tiene internalizado como virtud. El que hace oposición al gobierno prefiere la comodidad a involucrarse, o lo hace esporádicamente.

-Pero eso es generalizar…
La gente lo que tiene claro como virtud para lograr un cambio es votar, como virtud pública, pero la gente no se vincula activamente en los problemas. Y cuando hay que salir a defender los derechos ciudadanos solo sale un grupo. Estamos respondiendo al miedo como un medio de control político.

-¿Es el uso de las milicias un medio de control político?
Es una forma de meter miedo, de que van a hacer daño. La milicia está para ser los ojos de Chávez, para formar los comisarios políticos. La gente quiere unirse en milicias, consejos comunales, porque es un medio de conseguir recursos del Estado, y porque vestir un uniforme militar es una forma de estar unido al poder. Estamos aprendiendo la civilidad a golpe y porrazo con esta inyección militarista. La civilidad es lograr una mejor vida, lograr que una cédula sirva más que para mostrársela al policía. El ciudadano debe involucrase en la solución de los problemas no solo cuando llegan las elecciones.

-¿Por qué le está dando importancia a las milicias?
Porque quiere incorporarlo como un piso político fuerte porque las bases del PSUV le indican que su piso político para enfrentar las elecciones de 2102 está débil. Él le va a dar a las milicias la capacidad a través de un seudoentrenamiento militar, para que sean el mecanismo de control político y movilizar a la población a votar en el 2012. La Milicia Nacional Bolivariana incluye a la Reserva Militar Bolivariana. La milicia es gente con experiencia militar y que depende funcionalmente, a pesar de tener un comandante, del presidente de la república. No obedece a una doctrina. La milicia no requiere experiencia militar previa, son voluntarios que se adhieren para cumplir funciones de ayuda a la FAN en la defensa integral.

-¿Pero el presidente usa a las milicias para defender a quién de qué?

Ese es el punto, ¿quién es el enemigo? Nosotros entendemos que hasta ahora la usa para hacer cumplir sus deseos y escenificar una ataque de pueblo contra pueblo. Eso podría responder a una teoría más moderna, la guerra revolucionaria, que se distingue de la guerra de guerrillas. La guerra de guerrillas es antigua y la revolucionaria es moderna. La primera se remonta a la resistencia española y termina con la acción de los franceses ante el ejército alemán entre 1943-44. La segunda es una concepción estratégica fundada ideológicamente y conducida por un partido, se registra en occidente con la estrategia del general Markos de Grecia, en 1945, quien reemplaza al soldado ciudadano de las guerras clásicas y que es reemplazado por el soldado militante. Se procura la conveniencia o la captación de la población por medio de un procedimiento como el terrorismo.

-¿Es este gobierno terrorista?
No lo vamos a acusar de terrorista, que interprete el lector hacia dónde apuntan las ambiciones del presidente y sus estrategias. La milicia se alimenta del frente Francisco de Miranda que, supuestamente, tiene un carácter asistencial y cooperativo, y a su vez apoya a la OPSA, una oficina de la FAN de naturaleza productiva y alimentaria; pero ha sido utilizado para invadir las tierras con el supuesto objetivo de preservar la seguridad alimentaria haciendo estas tierras más productivas que sus dueños, aterrorizando, invadiendo y obviando todo procedimiento legal. Este es un modelo venezolano que también tiene inspiración en Cuba. El trabajo principal en la milicia es la inteligencia social, para convivir en las comunidades, ser los comisarios políticos y uniformarse solo en los desfiles. Todo conflicto tiene un objetivo: sembrar el miedo y el odio y crear una inseguridad y sospecha entre la población para así poder darle mayor control político al régimen.

-¿Para qué sembrar miedo y odio?
Él siempre dice divide y vencerás, él piensa que eso le aumenta el poder. Lo que tiene que tener claro la población es que a una política de exclusionismo, la población y el liderazgo político opositor, tienen que oponérsele con un proyecto político alternativo cosmopolita y de futuro, capaz de superar la diferencia entre global y local pero poder insertarse entre ambos. Y así reconstruir la legitimidad que a su vez va asociada a un sistema de valores incluyentes y democráticos. También hay que distinguir la guerra del mero crimen, y allí cabría el soldado definido como personal autorizado a involucrase en la violencia armada en nombre del Estado, porque para construir cuerpos paralelos ha hecho falta causas bien profundas para inspirar una lealtad que convenza a los hombres y arriesguen su vida por un líder. Hay que tener también distinciones económico-políticas en las actividades públicas del Estado. Hay que distinguir lo civil de lo militar.

-Pero esa distinción se ha perdido hasta en los propios funcionarios del Estado quienes le dicen comandante presidente.
Porque no hay distinción entre lo público y lo privado, entre servir al público y a un líder. Hay que tener cuidado en esa separación entre lo civil de lo militar. La relación interna legal y no violenta, y la lucha externa violenta. Esto daría una distinción entre sociedad civil y barbarie. Y de allí que, cuando hablamos de milicia, los que ingenuamente creen que están cumpliendo con una funciona para mejorar al país, tienen que tener clara la distinción entre el portador legítimo de las armas, el no combatiente y el criminal; esto nos daría al final una distinción básica para que funcione una sociedad: la distinción entre guerra y paz. Y hay que tener claro la responsabilidad creciente que tiene un Estado ante un público informado, eso lo obliga a tener una responsabilidad distinta y a no tomar decisiones viscerales. Es lo que pasa cuando vemos a voceros de consejos comunales que le reclaman directamente al presidente promesas no cumplidas. Cuando el presidente ataca a los medios de comunicación a lo que le teme es a la responsabilidad que debe asumir ante un público informado porque éste exige cuando está claro, y si no lo está va a buscar esa información. Los regímenes totalitarios se mantienen sobre el la desinformación y el oscurantismo.

-¿La sociedad venezolana está capacitada hoy para distinguir entre la guerra y la paz?
No lo tiene muy claro, aunque hay una conciencia democrática que plantea que el camino para conseguir la paz es el voto. Pero lamentablemente hay teóricos que sostienen la extrema de que es el sumacum de la violencia. Los estudios de la guerra y los conflictos advierten que la guerra es la vía para conseguir la paz. Sin embargo, la nueva teoría sobre la ética ciudadana dice que un sistema democrático sano solo se sostiene sobre la civilidad y la educación. Nosotros los venezolanos estamos en una encrucijada de escoger cuál es el camino.

-¿Cuál es ese camino?
Los pueblos normalmente encuentran su mal y su medicina, por eso han existido los conflictos. Ahora, ¿de qué forma vamos a solucionar la situación que tenemos? Eso lo va a decidir la sociedad en conjunto, porque quienes siguen al líder verán si ese es el camino correcto que les va a dar la paz, la felicidad y el bien común; o si ellos tienen que involucrarse para conseguir esa calidad de vida y esa paz.

Publicado en Sexto Poder
17/01/2011

El gobierno transita el camino hacia la dictadura

Dejó atrás el rodeo o adjetivos como totalitarismo y autoritarismo. Hoy decide llamar lo que sucede en Venezuela por su nombre. Pero está seguro de que el país va a reaccionar. “Esto no se queda así, esto se hincha en realidad”.

No necesita presentación. Es Teodoro Petkoff. Y nadie duda de que tenga ideas para armar. Y más ahora cuando tampoco cabe duda de que se desarma Venezuela por las pretensiones de convertirla en un Estado socialista con un sistema de gobierno no ensayado y seudodefinido como Socialismo del siglo XXI. Aprieta el acelerador a través de una Asamblea Nacional fantoche para gobernar a partir del 2011 con un Poder Legislativo eunuco y una nueva estructura del Estado que sistematiza la violación de los derechos humanos.

-Qué país tenemos hoy?
Un país que ha comenzando a transitar el camino hacia un régimen que podría ser calificado como una dictadura. A lo largo de estos 12 años me he cuidado mucho de calificarlo. No se podía utilizar el concepto de dictadura para definir la naturaleza del régimen de Hugo Chávez. Pero a partir de esta ofensiva legislativa creo que va hacia la creación de un régimen que reducirá los espacios democráticos del país a áreas muy pequeñas. La Ley Habilitante no tiene sentido desde el punto de vista de la emergencia. Todo lo que debe hacerse en esa materia puede lograrse con los poderes naturales de la presidencia de la república, articulándose con los gobiernos regionales y locales. Ahora pide estos poderes sin necesidad alguna para elevar el IVA, para reimplantar el IDB, que tampoco los necesita. La gran pregunta es ¿por qué la pide entonces? La pide porque el 5 de enero se instala una asamblea que no puede manejar, porque hay 67 diputados de la oposición. Cuando una asamblea otorga poderes especiales delega su función legislativa. Es un acto írrito, espureo porque esta asamblea delega sus poderes más allá del terreno legal e invade el terreno de la próxima asamblea, la castra, y no podrá legislar en los ámbitos que tiene hoy atribuidos el presidente por esta asamblea. Él nunca le ha parado a la Constitución, se burló de quienes han denunciado esta violación constitucional. Pero hay otras leyes que pretenden anular los poderes de la sociedad. La ley Resorte está dirigida a controlar los medios de comunicación, reducir la acción de los medios radioeléctricos e intentar el control de internet, aunque la eliminación del artículo del control de internet a través de un solo punto de acceso en la reforma a la Ley de Telecomunicaciones es un paso atrás para el gobierno. Ese artículo lo emparentaba demasiado con países que tienen un régimen totalmente impresentable desde el punto de vista del respeto a la libertad de expresión. Pero además tiene aspectos dirigidos al control de los mensajes en internet, dirigido a estimular la autocensura en los medios radioeléctricos. Este conjunto de leyes cambia la naturaleza e inicia el camino —no estoy hablando de que con estas leyes cayó una lápida sepulcral en el país, y estamos totalmente aplastados— digo que es el camino, y vamos a ver qué viene con las leyes que va a dictar el presidente por la vía habilitante, que completen el carácter de un régimen dictatorial.

-¿Cuáles son los efectos perversos de un IVA tal y como está planteado en la Habilitante?
El aumento del IVA va a ser más gasolina para la candela inflacionaria.

-¿Pudiera considerarse como una estrategia del gobierno para que el ciudadano se ocupe de los asuntos económicos cotidianos y no se ocupe de construir un país, de ejercer sus derechos políticos?
No se puede separar lo uno de lo otro. El IVA, la escasez, la inflación son parte de los problemas políticos. El ciudadano está sufriendo los efectos de un mal gobierno en todos los ámbitos. En el ejercicio del gobierno como tal, en la administración pública que es ineficiente, en la acción política del gobierno que cada vez se hace más dura, totalitaria, controlando a la sociedad, tiende a hacerse dictatorial y en lo económico empeoran las condiciones de vida de la población.

-¿Es la Ley Habilitante un golpe de Estado?
Pudiéramos hablar de un golpe continuado, con cada medida que ha venido tomando. Pero con una medida como esta que castra a la asamblea al menos por un año —y yo creo que va a continuar—, obviamente estamos en presencia de una suerte de golpe desde el Estado. Este es un asunto que América Latina va a tener que estudiar, porque la cláusula democrática de la OEA y Unasur prevén medidas contra los golpes de Estado, pero no prevén nada con relación a los golpes desde el Estado. Qué es lo que pasa cuando un gobierno democráticamente elegido, sin embargo, aprovecha su poder de origen democrático para desmantelar el Estado que ha recibido y que ganó democráticamente…

– ¿Pudiera establecerse alguna comparación entre la Venezuela de hoy, en virtud del tránsito que usted anuncia comenzamos a vivir los venezolanos hacia la dictadura, y el contexto de la Venezuela de 1958?
No se pueden comparar las tres situaciones. Durante el perezjimenizmo, vivimos una dictadura militar abierta y brutal desde el comienzo mismo, y en todo caso acentuada desde el 52. Desde el 48 y hasta el 52 fue una especie de dictablanda parecida un poco al régimen de Chávez, aunque un poco más dura. Pero desde entonces fue un régimen en el que no se movía una hoja. Venezuela reaccionó a partir de noviembre de 1957 y hasta el 23 de enero liquidando la dictadura en un país donde no existían partidos políticos, no existían los medios de comunicación de hoy, y no había organizaciones políticas. Nosotros tenemos hoy un país que tiene 12 años fajado con Chávez, que le ha puesto la mano en el pecho, que lo ha obligado a retroceder, que lo ha derrotado electoralmente y que ahora en este momento lo que está es un poco desconcertado ante esta ofensiva. Pero yo estoy seguro de que el país va a reaccionar. Esto no se queda así, esto se hincha en realidad. El gobierno está jugando con candela si cree que puede amenazar al país con este conjunto de leyes y va a calárselo tranquilamente. Hoy hay condiciones distintas, hay partidos organizaciones gremiales y ciudadanas y un país que, en fin de cuentas, no ha cesado de luchar contra el abuso y el atropello.

-¿Y puede esperarse una reacción de ese país que describe sin confrontación?
Las confrontaciones son propias de la vida política y de la vida social. ¡Cómo diablos vamos a imaginarnos que frente a la brutal ofensiva que confronta a Chávez con el país, este no va a reaccionar! Si el país reacciona habrá una confrontación. Ahora, no estoy hablando de confrontaciones fuera del marco democrático, estoy hablando del derecho natural que tiene el país a reaccionar utilizando los instrumentos democráticos para impedir que se instaure un régimen que abra el camino hacia el control totalitario de la sociedad y hacia la dictadura. No estoy hablando de golpes ni de tumbar al presidente.

-¿Cómo va a reaccionar? ¿Qué medida concretar puede emplearse para frenar esto que usted define como el camino a la dictadura?
Si tuviera un plan completo no lo diría en este momento. Lo que estoy enunciando es el concepto y es lo que interesa, hay que reaccionar ante la ofensiva gubernamental. ¿Cómo reaccionar? Hay niveles superiores de protesta social que tienen que expresarse democráticamente ejercida, porque lo autoriza la constitución.

– ¿Qué decirle a quienes ven ya un país diferente con estas nuevas leyes y se sienten abatidos, desesperanzados y creen que no hay una salida ante este camino que ha descrito como el que va hacia la dictadura?
¿Estos doce años acaso han sido de un país anestesiado acobardado, desmoralizado? ¿O han sido dice años de lucha? ¿En estos doce años no nos hemos fajado con el presidente? ¿No lo hemos obligado varias veces a retroceder? ¿No lo hemos derrotado electoralmente, ¿no hemos recuperado espacios? Por supuesto que estas son las reacciones del presidente frente a la victoria de la oposición. Hay que saber que esto es un toma y dame, que estamos en un ring pero hay que saber que estamos peleando, porque no somos un solo boxeador. Esto no es un boxeo de sombra. Esas son las medidas que está tomando. Por supuesto el otro lado también deberá tomar sus medidas. No hay que descorazonarse, este país tiene doce años luchando y tiene cada vez más razones para luchar. No hay ninguna razón para abatirse. No hay ningún país anestesiado. Puede ser que, como toda sociedad, haya altibajos. Unas veces alcanza un pico la protesta, otra veces hay una especie de valle pero luego hay una reacción. Y estoy seguro de que la brutalidad de esta ofensiva, la grosería que significa esta tentativa de instaurar un régimen de corte dictatorial va a ser rechazado por el país.

Publicado en Sexto Poder
19/12/2010

El gobierno construye un espejismo para quienes no tienen vivienda

El profesor titular jubilado de la Facultad de Arquitectura de la UCV, de urbanismo de la Universidad Simón Bolívar, y expresidente del Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI), Oscar Olinto Camacho, se pregunta por qué los programas de parcela con servicio no han tenido acogida en el poder político y se han convertido en la clave para resolver el grave problema de la vivienda que vive Venezuela. Asegura que no hay voluntad política, pero tampoco interés en el sector privado.

Quien a primera vista sube por la autopista Caracas La Guaira se encuentra con un espectáculo visual de luces, que de inmediato evoca esa etapa de la infancia en la que tenía especial importancia construir un nacimiento en navidad. Sobrevolar Caracas de día o de noche se convierte también en una imagen que queda grabada en la memoria por las líneas que se pierden entre ladrillos que en un aparente desorden son reflejo de una forma de vida, no exclusiva de esta gran ciudad sino de otras tantas de Venezuela. Pero caminar por esas calles que se abren paso entre casas que zigzaguean en algunos casos, y en otros desafían las leyes de la gravedad, da cuenta de la real situación de quienes a la fuerza, y sin opción, tienen que vivir en lo que comúnmente se llama barrio.

-¿Barrios o asentamientos urbanos populares?
Asentamientos urbanos populares le dice el gobierno para darle jerarquía social y ponerlos en la jerarquía de los urbanismos del Banco Obrero. Desde el punto de vista urbano son establecimientos urbanos informales o no formales, llamados popularmente barrios. En otros países barrio es una categoría de alcurnia, pero aquí está vinculado a pobreza, a ingresos bajos, a un proceso de apropiación del suelo diferente al del sector formal. Aunque están dentro de una misma ciudad, tienen una diferenciación porque es una forma subrepticia que tiene el Estado de delimitar su culpa. El Estado es el que segrega la política, la ideología de dos sectores sociales. No puede haber una sociedad que separa, que excluya. Y en ese espacio hay un fenómeno: el alquiler en los barrios. No es un alquiler de renta capitalista sino familiar o comercial. Sirve para contrarrestar la caída del salario real, es un mercado transgresional que sigue resolviendo un problema a la gente. Primero los que van a barrios resuelven un problema de Estado. Invaden, desarrollan, consolidan. Cuando se consolidan los servicios en el barrio hay posibilidad de crear asentamiento y creas un mercado, y por iniciativa popular resuelven un problema de otros venezolanos. En veinte, veinticinco años, cuando se consolida ese barrio, comienza a resolverle el problema a otra gente. En general no es un mercado capitalista, es de renta comercial local para mejorar su ingreso y contrarrestar la pérdida de salario real; aunque también hay alquiler rentista capitalista, promovido por los comerciantes que en el lugar acumulan más rápido y verticalizan el alquiler. En los barrios consolidados, fuertes, grandes, hay alquiler. En barrios iniciales no hay, es insignificante. Hay una relación etapa-consolidación del barrio con densificación y alquiler.

– ¿Hay indicadores constantes en la selección de terrenos para construir un barrio?
La única forma que tienen los pobres de acceso al suelo es a través de la invasión. Ellos no tienen capacidad de adquirir una vivienda por la oferta pública y menos por la privada. La gente que creyó expectativas del brillo de la urbanización fue la rural. Después de la década de los sesenta la movilidad interurbana se daba en función de ¿a dónde voy yo entre la opulencia y la pobreza a resolver mi problema? Busco los sitios que estén cerca del trabajo, que tengan accesibilidad al transporte, no importa si tiene servicios. La penuria te lleva a invadir el suelo por problema de subsistencia. ¿Dónde me ubico? Cerca de las fuentes de empleo. Ese es uno de los mecanismos clave. Hay formas de invasiones individuales, pero también colectivas. Gente que organiza invasiones, se va por las calles hacen censo y en las madrugadas invade; las invasiones políticas son las que históricamente hacen dirigentes políticos para contrarrestar al gobierno, y para reforzar a militantes o futuros militantes con el fin de resolverles un problema, son con fines políticos. Después de Pérez Jiménez comenzaron por motivaciones políticas. Todos los barrios con nombre de dirigentes políticos son invasiones políticas. Valmore Rodríguez, Alberto Carnevalli. Hoy están los barrios del PSUV.

-¿Es un avance la nueva Ley de Emergencia de Tierras Urbanas?
Entregan la vivienda pero no entregan el título de propiedad sino una certificación. No tiene derecho sucesoral. En la vida del hombre hay una movilidad residencial. Viviendas que llamamos puente, de una habitación, para la independencia; se valorizan en el mercado y optas a una segunda con más habitaciones porque te llegaron los hijos. Tu capital invertido no se pierde. Chávez no cree en el mercado. Yo creo en una situación donde el mercado tiene que tener un control social pero no lo puedes trancar. Eso no se le ha dicho a la población. Si se muere no lo puede heredar. Hay una sucesión transgresional dada por el derecho de permanencia pacífico de más de 10 años. ¿Quien construyó esos barrios? Hay que poner al presidente contra la pared para que de respuestas serias. ¿Qué va a suceder con la confiscación de la propiedad? Está confiscando el derecho sucesoral. Está suprimiendo el intercambio del mercado de producto. Está creando mecanismos que son antisocialistas. No considera el futuro de la gente más pobre. En once años se han construido casi 300 mil viviendas. Ahora dice que en dos años va a construir trescientas cincuenta mil? El país de los aspirantes a propietarios no va a existir ni sin Chávez ni con Chávez. ¿Qué hace la gente que por su trabajo tiene que cambiar de residencia? No la puede alquilar ni vender por que su vivienda está congelada, su vivienda está usufructuada. El presidente muy hábilmente ha vendido una ilusión. Se va a las viviendas que él cree que va a hacer, pero no habla de los barrios, los abandonó. Tiene un programa de maquillaje que no va al fondo del problema. Hay una ley de alquileres en la Asamblea que no toca los barrios. En los barrios las formas de contrato son otras, además de las formales. ¿Qué va a pasar con ese 53% de la población que vive en barrios en toda Venezuela? ¿Cuál va a ser la propuesta del Estado? La ley de tierras urbanas es confiscatoria y está disfrazada. ¿Qué van a pensar los consejos comunales de esa ley? Desde el momento que se compruebe que los pobladores son eficientes administrando y manejando recursos se va ampliando. Los está aupando a que trabajen en autoconstrucción, pero tengo dudas de que esos tres mil millones de bolívares que entregó, como si fueran de su bolsillo, sean manejados de forma transparente. Se tornó en un mecanismo político con elementos de dominación que no va a tener resultados positivos. Estamos frente a la repetición de un embobamiento cubano como las Brigadas de Construcción.

-¿Se repetirán aquí esas brigadas?
Si Chávez gana en el 2012 va a reforzar el poder popular y el control desde las organizaciones más encopetadas hasta las menores. Él tiene una obsesión por el control territorial. Que le va a ser dificilísimo, es otra cosa. El venezolano no es lo que era el cubano que tenía aspiraciones con Fidel. Fidel venía con épica, pero Chávez no tiene épica. Tiene vacíos que no ha podido llenar. El problema de la propiedad y el alquiler no lo ha manejado ni Chávez ni los anteriores. Han desestimado el problema de resolver la vivienda, mas no del urbanismo y de los pobres que resuelven el problema a otros pobres donde no ha intervenido el Estado y mucho menos el sector privado, que no le interesa porque no hay ganancia. Eso hay que desenmascararlo.

-¿Puede resolverse el problema de los barrios en Venezuela?
No puede resolverse a corto plazo. Hay que hacer un programa de habilitación física. Asumir el problema como un asunto de Estado en el que puedan incorporarse los barrios a la ciudad con la urbanización. Pero eso no basta porque mientras actúas en un barrio crecen otros. Hay que tener políticas preventivas.

-¿Cuáles?
Parcelas con servicios, urbanizaciones de tierras con agua, cloacas, luz y equipamiento. Pero ese enfoque de la vivienda estereotipada para los pobres debe acabarse. La gente pobre ha demostrado que sabe hacer mejor sus viviendas que las que hace el sector oficial. Esas casas no crecen.

-¿Por qué los gobiernos no han considerado esas políticas preventivas?
Tengo históricamente varias hipótesis. Primero la visión inicial de que los barrios había que erradicarlos fue la tesis que duró hasta el 65. Hay la visión que hacer esas políticas de parcelas con servicios es “ranchificar” a las ciudades. Las grandes comisiones no se dan en trabajo de esa escala; El peculado es uno de los elementos que explican muchas cosas en el planeamiento urbano. El peculado ha estado históricamente pero no hay cómo comprobarlo científicamente. Hay una ausencia de tradición cultural para conocer eso, porque servimos todavía a la visión de derroche artificial petrolero. El gobierno tiene que darles a los pobres de la ciudad lo que no pueden resolver, los servicios. Pero con la nueva ley pueden regalar la vivienda.

-¿En qué consiste el programa de habilitación de tierras?
En explorar grandes lotes de tierra para construir viviendas masivas, porque se trata de masificación de viviendas; inventario de las tierras; incorporar progresivamente las que no deformen el crecimiento de la ciudad. Habilitarle los servicios y prever las áreas de vivienda y equipamientos. Acompañarlos de asistencia técnica para que crezcan las parcelas de forma adecuada. Tiene que haber una organización comunitaria que se traduce en el crecimiento de la presencia colectiva. Debe tener además un subsidio decreciente y diferenciado. Pero uno de los obstáculos es la selección de los adjudicatarios, quiénes serán los beneficiados de esa tierra. Posteriormente viene la evaluación: cómo funciona, qué faltó, qué puede mejorarse. El tiempo de ejecución depende de la escala. Pero el gran problema no es el tiempo sino el acceso al suelo ya planificado. Aquí no va a haber invasión porque ya el terreno está organizado.

– ¿Por qué no se ha ejecutado?
No tengo la respuesta. Porque eso requiere investigar a los actores que decidían las políticas en ese momento. No muchos darán la razón porque son militantes de partidos políticos. Hay una convicción de que el asunto es la vivienda equipada y terminada. Hay un problema cultural de concepción de la vivienda mucho más complejo de lo que la gente se imagina.

-¿Sin voluntad política seguiremos viendo el crecimiento de viviendas no planificadas?
Sin voluntad política y sin conocimiento político de las necesidades que se presentan para aminorar los problemas de los habitantes de los barrios. El programa de Josefina Baldó de urbanizar los barrios no le gustó a las élites militares. La tesis de Cruz Weffer era erradicar los barrios para construir viviendas porque ahí sí había un negocio. Chávez nunca ha hablado de parcelas con servicios. ¿Por qué? Si eso tiene obvias ventajas políticas sociales culturales. La respuesta es una sola: no es populista. No te da la fuerza de los votos.

Publicado el 13/02/2011

Nunca es tarde para un cuento

A sus 85 Celina Fiorillo de Sosa cree que no tiene nada que contar y se siente una más del montón. Pero con el humor y la vitalidad que la caracterizan comparte en este espacio las razones que la motivan a encontrarse todas las semanas con unos oídos y ojos inquietos que hayan en sus historias una razón para volar con la imaginación y por un momento dejar a un lado, esa férrea lucha con la que, a tan corta edad, intentan ganarle la batalla al cáncer. “Hacerlo no me hace especial a mí, eso me da felicidad”.

Un cabello blanco como la nieve, enmarca unos ojos verdes que se pierden en los surcos de su piel ajada por el tiempo. Pero solo en su cuerpo ha dejado huella, porque lejos de aquietarla, a sus 85 años se revela en ella una vitalidad que conocen solo quienes han vivido en el amor. Es precisamente ese el motor que mueve a Celina Margarita Fiorillo de Sosa, para cruzar la ciudad todas las semanas de su casa en El Llanito hasta el Hospital San Juan de Dios donde es una abuela cuenta cuentos.

Hay que remontarse a su pasado, a principios del siglo XX cuando en Los Teques, su ciudad natal escuchaba atenta los cuentos de su papá, de quien adquirió la afición por las historias de su pueblo. “Yo nací en 1925, en esa época casi ninguna mujer sabía leer ni escribir, pero yo leía porque mi papa nos inculcó la lectura. Leía cuentos tradicionales, con la salvedad de que nos decía que no era bueno terminar los cuentos con tanta violencia. La caperucita roja, por ejemplo, no se por qué el lobo se tiene que comer a la abuelita, será por eso que me siento aludida”, dice soltando una risa.

Su primer encuentro con los cuentos y los niños fue un asunto fortuito, quizás un truco para lograr la atención de un salón de clases, de alumnos de conducta irregular, en el Correccional Preorientación de Los Teques en 1943, cuando tenía 18 años. “Me había graduado de laboratorista y fui a hacer una suplencia dando clase de matemáticas. No sabía como manejar a un grupo de alumnos. Un día estaban incontrolables los muchachos y a mí se me ocurrió contar un cuento y comencé a hablar duro sin dirigirme a nadie, poniéndole interés a los personajes del cuento. Los muchachos eran terribles, con antecedentes penales, pero se fueron sentando. Y yo pensé, cuando se acabe el cuento se arma el jaleo otra vez, y les dije: —hasta aquí, ahora vamos a sacar cuentas y el fin de este cuento será para mañana—. Ellos se quedaron entre lelos y encantados. Yo no lo podía creer y eso me llevó a un convencimiento: niño es niño y eso no se lo quita nadie. Niño es niño aunque esté en un correccional, aunque tenga dolores, esté lleno de angustia, miedo, con cáncer, hospitalizado, en las escuelitas de un barrio. Y hay que darle lo que necesita: amor, estimularlo, llenarle la cabeza de sueños. Ahí fue que comencé a contar cuentos”.

Como todo en la vida hasta contar cuentos tiene su secreto. “Hay que verle los ojos a los niños, y en ellos veo si el personaje gusta o no, y si no, invento otro. Varío los cuentos como quiero. El primero que inventé lo hice inspirada en dos sapitos que tenía en el jardín. El cuento se llama Saltarín el sapo. Cuando tenía 75 años vi en el periódico que el Banco del Libro iba a dar un taller de cuenta cuentos, y lo hice. Íbamos a contar cuentos en los hospitales con el programa Abuelita cuéntame un cuento. En ese taller aprendí a perder el miedo a contar cuentos, a que uno puede soltar su imaginación, aprendí que darse, entregarse contando un cuento es algo muy bello. Cuando se acabó el taller seguí sola, mi esposo me llevaba y me esperaba. Escogí el Hospital de Niños. Un día una maestra me pidió que fuera con mi hijo, que es músico y ciego también, al sótano 2 donde están los niños con cáncer. Los niños estaban maravillados con mi octavo hijo que es un yucpa adoptado. Una de las trabajadoras me pidió que fuera a esa sala porque a nadie le gustaba ir a ese lugar. —Le dije: si no lloro, no tiemblo y no me desmayo vuelvo, —y volví a la semana siguiente. Eso sí, salí emocionada y lloré cuando llegué al carro. No podía creer que los hubiera hecho reír, ver los ojos de las mamás que me miraban y me abrazaban y me agradecían. Esas palabras y esos abrazos me llenaron mucho. Cuando ves una cara marcada por la enfermedad, pero la ves reír, es la cara más bella del mundo. ¡Qué fácil es producir esa sonrisa! ¿Por qué todos no producimos esa sonrisa, si es tan fácil? ¿Cómo una vieja como yo que va allí ante un niño que muchas veces sabe que se va a morir, que tiene miedo, que tiene angustia, hace que se sonría? ¡Es tan fácil echar un cuento y el resultado es algo tan lindo! Es gratificante.

En el Hospital de Niños estuvo siete años y medio hasta agosto de 2009. Después comenzó a ir al Hospital San Juan de Dios, y a pesar de que su esposo, su compañero y su cómplice en esta aventura de contar cuentos, murió, continuó yendo en taxi. Pero no solo los niños hospitalizados escuchan sus historias. También cuenta cuentos en el barrio José Félix Ribas con las catequistas de colegio Champagnat. “Los cuentos tienen que tener valores y antivalores, para que los niños los reconozcan”.

Celina recrea las historias no solo con su voz, también lo hace con sus manos con las que da forma a sus personajes en madera, telas y otros materiales que consigue de “buenas almas”. “Yo cuento los cuentos con títeres, porque escogí hacerlo para niños enfermos en los hospitales. Los niños que tienen cáncer, tienen angustias, miedo, dolores, y si una vieja con un libro va a contar cuentos no le prestan mucha atención, pero si va con un títere es diferente. Los cuentos no son una cosa maravillosa porque no soy literata, pero aspiro que estos cuentos expresen lo que quiero, dar amor y ternura, sobre todo ternura. Creo que es el sentimiento más bello, porque proviene del amor. Yo aspiro a que mis cuentos y mi manera sencilla les transmita ternura”.

Al recordar cómo fue la primera vez que contó un cuento ante los niños del hospital, guarda silencio. Mira un cielo azul de estos pocos que ha tenido diciembre, y se le iluminan los ojos verdes que al sonreír se pierden en los pliegues de la piel que hacen los años. “Yo había llevado unos instrumentos de resonancia, una pandereta, castañuelas, hechas de tapitas de refresco y se los repartí a los niños. Comencé a contarles que estábamos en Guatire en las fiestas patronales en la plaza y cada uno era un personaje, un chichero un vendedor de flores, había un niño bien tremendo y se paró con la pandereta y salió del salón hacia el pasillo del hospital. Me tocó perseguirlo y yo no podía correr y tuve que pedir ayuda a los pasantes del hospital, ¡recójanme a esos muchachos que no me van a dejar venir más! decía. Imagínate, en el pasillo sonando la pandereta, ¡pacatán pacatán! Nunca supieron que era yo la causante de tal alboroto. Me sentí feliz y ellos se sintieron felices también”.

Pero no solo felicidad ha sentido de compartir con estos niños. “Lo más duro es ver morir a mis niños… He visto morir a muchos. Había una muchachita, que recuerdo todavía, porque a ella le escribí un cuento y pedí permiso para entrar en aislamiento y la mañana cuando llegué al hospital con los títeres para verla me dijeron que se había muerto. Yo venía con aquella ilusión para contarle lo que trabajó mi esposo en la madrugada para tener los títeres… Ese día la tristeza no me dejó. No conté cuentos”.

-¿Qué cree usted que hace un cuento en un niño?
Cuentos es muy fácil echar, si no, recuerda cuántos has metido tú. Lo bueno de los cuentos es que abres como una ventana, y te metes en un mundo mágico, irreal en el que cabe todo lo que tú quieras: lo bueno lo agradable y lo gracioso. Un cuento estimula la imaginación, y aunque los sueños en los cuentos no pueden hacerse realidad, en la vida real de otros sí.

-¿Podría vivir sin contar cuentos?
No puedo porque dentro de mí tengo mucho que dar y el tiempo que he vivido ha sido poco para todo lo que Dios me ha dado. Quiero hacer salir eso y es un granito de arena; con los cuentos brota algo de mí, es una forma de dar amor y ternura. Me habría gustado ser una heroína y hacer algo por mi país. ¡Pero es tan poquita cosa lo que puedo hacer! Contando cuentos puedo aportar un granito de arena, quizás alguna palabra que yo diga haga reflexionar a alguien y lo haga ser mejor. Y a mis paisanos, esos niños, darles felicidad. Entonces pienso que sí estoy haciendo algo por este mi país que estoy amando desde 1925 cuando nací. Yo podría irme de Venezuela, pero, por qué me la voy a dejar arrebatar… Yo no puedo dar un discurso pero sí puedo ir al barrio José Félix Ribas a contarles cuentos a los niñitos.

Publicado en Sexto Poder
26/12/2010